Fieles de Denver recuerdan la pasión de Jesús

Parroquianos de St. Anthony of Padua celebraron Vía Crucis viviente

Hoy viernes 18, conocido como viernes Santo, los cristianos en todo el mundo recuerdan especialmente la pasión y muerte de Jesucristo. Para ello realizan diversas oraciones y celebraciones litúrgicas, con el fin de acompañar al Señor en su dolor.

Con ese espíritu, parroquianos de St. Anthony of Padua, en Denver, celebraron un Vía Crucis viviente por las calles aledañas a la iglesia. Fue el domingo 13 de abril, Domingo de Ramos, en el que el crudo clima y la nieve de Denver, no fue impedimento para que los fieles de la zona rezaran en procesión por las calles, las 14 estaciones del camino de Jesús. Uno de ellos, llamado Moisés, tuvo el honor de representar al Señor Jesús.

El evento fue dirigido por  César García, parroquiano de St. Anthony, quien  logró congregar a más de 20 otros miembros de la Iglesia que representaron no sólo a Jesucristo, sino también a su Madre María, al apóstol San Juan, la Verónica, así como al Procurador romano Pilato, los miembros del Sanedrín, los soldados romanos, algunos con caballos, entre otros.  Todos llevaron vestuarios preparados especialmente para la ocasión.

Fue un despliegue de devoción, que desde hace 8 años organiza el Grupo de Evangelización de la parroquia, con el fin de ayudar a las personas de la zona a vivir este tiempo con mayor hondura.

“Al comienzo éramos 15 participantes que organizábamos este Vía Crucis”, recordó Sujey Nuñez a El Pueblo Católico, quien fue la narradora del Vía Crucis. “Ahora somos alrededor de 50 miembros; nos llamamos grupo de evangelización y hemos extendido el Vía Crucis, viendo la participación de la comunidad”. Según explicó la líder hispana, el recorrido se hizo en 10 cuadras de la zona, entre Ohio y Federal. Para ello, contaron con todos los permisos de la ciudad, así como el apoyo de la policía local.

“Al ser la narradora, pude ayudar a introducir a la gente en el misterio del amor de Dios, y ayudar a que todos lo vivan, no como un espectáculo, sino como una realidad que es actual, porque el amor de Cristo es actual y se hace presente y vivo en nuestras vidas, cada día”, compartió Sujey.

Ella no fue la única persona de su familia que participó en el Vía Crucis. “Mi hijo Emanuel, de 10 años, siempre estuvo a mi lado. Y mi esposo, Pedro Núñez, representó al centurión”.

“Fue una experiencia hermosa, en la que el Señor me permitió hablar a voz abierta de Él,  y se lo agradezco”, concluyó Sujey.

El grupo de Evangelización que está a cargo de Mary Araiza –quien representó a la Virgen María en el Vía Crucis del domingo 13- también estará a cargo de la Marcha del Silencio, que se celebrará hoy en la Parroquia St. Anthony of Padua (3801 W. Ohio Ave., Denver) a las 7 de la noche.

Se tratará de una marcha –también viviente- en la que el mismo parroquiano que representó a Jesús en el Vía Crucis del domingo 13, será llevado en una camilla por 6 personas que lo cargarán en procesión, y estará acompañado por una persona que representará a la Virgen Maria, así como muchas otras que llevarán antorchas. Será ocasión para que los fieles puedan rezar y acompañar a la Virgen María, quien con esperanza, aguarda el momento de la Resurrección de su Hijo Jesús.

Todos están invitados a participar.

Galería de fotos de Robert Linn / El Pueblo Católico ©

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.