“Fe Católica Viva” ahora en Telemundo

Más gente podrá ver el programa, y en un mejor horario

 

A  partir del 16 de marzo, el programa televisivo Fe Católica Viva, conducido por Mons. Jorge De los Santos y Luis Soto, -Vicario y Director para el Ministerio  Hispano respectivamente-, se viene transmitiendo por la señal de Telemundo Denver. El programa sale al aire ahora los domingos a las 10:00 a.m.

“Fe Católica Viva”, que antes era transmitido por Azteca América, podrá llegar ahora a una audiencia más amplia y especialmente podrán ver el programa “personas que, a pesar de ser católicas, se encuentran alejadas de la Iglesia, que es el objetivo principal”, señaló Mons. De los Santos, Vicario para el Ministerio Hispano.  Y añadió  que “las encuestas nos dicen además que nuestro nuevo horario es mucho mejor- en cuanto a la hora y el día- que nuestro horario anterior”.

Por otro lado, el Vicario para el ministerio hispano, señaló estar “muy agradecido con Azteca América por todo el apoyo que nos dio durante estos tres años en el aire”.

El programa, que ofrece contenido sobre la fe, reflexiones bíblicas, y temas sobre  las virtudes cristianas y la evangelización, continuará con el mismo formato. Sin embargo, Mons. De los Santos señaló que con el fin de mejorarlo vienen alternando un formato distinto, añadiendo tres segmentos que introducen tres temas diferentes.

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.