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¿Cómo prepararnos para nuestro matrimonio?

Lara Montoya

Para poder contraer el Sacramento del Matrimonio, es necesario que la pareja pase por un programa de preparación matrimonial y siga una serie de requerimientos.
¿Por qué estos requisitos? El Pueblo Católico conversó con Jorge y Viviana Paredes, encargados por 10 años, del programa de preparación matrimonial Dios entre nosotros. Los esposos nos comparten cuán importante es estar preparados para enfrentar los retos de la vida conyugal y las claves para que un matrimonio dure “hasta que la muerte los separe”.

EPC: ¿Por qué es importante que las parejas reciban clases de preparación matrimonial?
Las parejas necesitan formarse para enfrentar con madurez los retos de la vida matrimonial. Al recibir el sacramento del matrimonio hacemos libremente una promesa ante Dios de amarnos hasta que la muerte nos separe. En nuestra vida conyugal  disfrutaremos de momentos hermosos, pero al mismo tiempo se presentaran retos muy difíciles de afrontar. La felicidad no llega como arte de magia el día de nuestra boda, es algo que se aprende y se forja día a día. Lamentablemente los índices de divorcio son muy altos y parte de ello es porque los esposos no recibieron las suficientes herramientas para sobrellevar los problemas, no entendieron lo que significaba vivir el sacramento del matrimonio, no tenían una comunidad que los guíe, o no gozaban de la necesaria vida espiritual para confiar que el Señor los ayudaría a salir adelante.

EPC: ¿Qué contenidos se ofrecen en el curso de preparación matrimonial?
Las parroquias ofrecen el programa de preparación matrimonial que se extiende por varias semanas. Si por motivos de horario de trabajo o bien la parroquia no tiene el programa en español, la Arquidiócesis de Denver, a través del Ministerio de la Familia Hispana, ofrece el programa de preparación matrimonial “Dios entre nosotros”. Este programa es un  retiro de un día y se ofrece los días sábados aproximadamente 6 veces al año.

Los programas de preparación matrimonial ofrecen una sólida catequesis acerca del Sacramento del Matrimonio, que muestra la belleza de las enseñanzas de Cristo con respecto a la vida matrimonial. También se enseñan las herramientas necesarias para una relación matrimonial saludable, tales como la buena comunicación, el conocimiento personal y las prioridades de la vida matrimonial y familiar.

EPC: ¿Cuál es la experiencia de las parejas antes y después del programa?
Es interesante ver parejas que llegan simplemente para cumplir un requisito, sin embargo al final del día quedan agradecidos al descubrir una realidad que no conocían sobre la vida matrimonial. También asisten muchas parejas llenas de entusiasmo dispuestas a participar y aprender, algunas de ellas nos piden recursos adicionales, pues entienden que la preparación matrimonial no es el requisito final para el matrimonio sino más bien el inicio para lograr un matrimonio feliz y duradero.

Ante esta necesidad la oficina del Ministerio de la Familia Hispana de la Arquidiócesis de Denver www.centrosanjuandiego.org/familia, dirigida por Viviana, está implementando recursos que permitan a las familias tener una constante formación y desarrollen habilidades propias para cada etapa del matrimonio.

EPC: ¿Cuál es el secreto para que un matrimonio dure toda la vida?
Gracias a Dios no es ningún secreto, para que un matrimonio dure toda la vida hay que alimentarlo en la familia. La Iglesia, madre y maestra, nos ha enseñado a lo largo de los años la importancia de la familia y su misión en la sociedad. La familia debe de ser un cenáculo de amor, donde sus integrantes nutridos por el amor de Dios, vivan constantemente un espíritu de servicio y solidaridad. Los padres son los primeros maestros, de su testimonio y ejemplo se nutrirán los hijos. La familia debe tener una dinámica y espiritualidad propia basada en los talentos y necesidades de sus integrantes. Dedicar tiempo para la oración, así como momentos para compartir ya sea alrededor de la mesa o alguna actividad familiar permite estar alerta a las necesidades de cada uno. Por otro lado es importante que los frutos y bendiciones de la vida familiar no se queden en casa, hay que compartirlos con otras familias que desconocen la importancia de centrar la vida familiar en el Señor Jesús.

EPC: ¿Cuáles son los pasos que deben seguir las parejas que deseen casarse?
Los requisitos para el matrimonio en la Arquidiócesis de Denver son los siguientes:

1. Registrarse en la parroquia donde deseas casarte con un mínimo de ocho  meses de anticipación y comenzar el proceso de preparación matrimonial bajo la guía de tu párroco.

2. Hacer el cuestionario de compatibilidad  Foccus©, un instrumento para facilitar el diálogo y la comunicación.

3. Registrarte en las clases de preparación matrimonial que ofrece tu parroquia.

4. Asistir a las clases de planificación natural de la familia.

Si por motivos de horario de trabajo o si bien la parroquia no tiene el programa en español, la Arquidiocesis de Denver ofrece el programa de preparacion matrimonial “Dios entre nosotros”  www.diosentrenosotros.com

Para mayor información contactar a Viviana Martinez, Coordinadora de la Oficina de Familia Hispana, al 303.295.9470 ext. 101 o visita la página www.centrosanjuandiego.org/familia

 

 

Próximamente: Arzobispo a los diáconos: “Hagan que sus matrimonios se destaquen”

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“Es esencial que sus matrimonios se destaquen”, dijo el arzobispo Samuel J. Aquila a los nueve hombres que fueron ordenados diáconos permanentes el pasado 17 de junio en la catedral basílica Immaculate Conception.

En la misma ceremonia fue ordenado también un diácono transitorio. Se trata de Shannon Thurman quien actualmente está estudiando en el seminario St. John XXIII de Massachusetts para ser sacerdote de la Arquidiócesis de Denver.

Los nuevos diáconos permanentes son: David Arling y Hal Goldwire, ambos del estado de Ohio; Ronald F. Beck, Robert Lanciotti, Ernest Martinez, Darell Nepil, y Pat Travis de Colorado; Geoffrey Bennett de Pensilvania y Greg Perzinski de Wyoming.

“Como diáconos ustedes están llamados a servir de diferentes maneras”, dijo el Arzobispo en su homilía antes de la ordenación. “Recuerden que el matrimonio es su primera vocación y que siempre debe ir primero”.

Monseñor Aquila les hizo un llamado a ser testigos en el mundo “del don y de la bendición del matrimonio”.

El Arzobispo, dirigiéndose a los sacerdotes que estarán trabajando con los diáconos en las parroquias, les alentó a recordar también que los diáconos son hombres casados, con esposa, hijos y nietos”.

“Ellos tienen familia. Tienen responsabilidades. Y uno de ellos es todavía joven y tiene seis hijos”, dijo el Arzobispo refiriéndose al diácono Greg Perzinski de 39 años, quien servirá en la parroquia Michael the Archangel en Aurora.

El Arzobispo dijo también que los diáconos son “testigos en el mundo”.

“Que el Señor cuya palabra es verdad, (…) continúe fortaleciéndolos y continúe guiándolos en su ministerio”, dijo. “Que ustedes continúen abriendo sus corazones, como María, a una mayor receptividad a su palabra”.

“Sepan que María intercede por ustedes todos los días como hijos para llevaros al único hijo, su hijo, Jesucristo. Que su amor por Él continúe aumentando cada día y que ustedes sean fieles siervos de Cristo en la Iglesia”.

Los diáconos se postraron en el suelo ante el altar mientras que el coro y los fieles cantaban la letanía de los santos. El Arzobispo puso sus manos en cada uno de los elegidos y pronunció silenciosamente las palabras de la ordenación. Cada uno fue presentado con los libros del Evangelio  como símbolo de que cada uno está llamado a creer, enseñar y practicar la Palabra de Dios.

¿Qué es el diácono permanente?

Es el primer grado del sacramento del orden. Inferior al de los presbíteros y obispos. Los diáconos asisten al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma. Asisten a la celebración del matrimonio, proclaman y predican el Evangelio, pueden administrar el sacramento del Bautismo, presidir exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad.  Todo sacerdote debe ser ordenado primero diácono transitorio. En cambio, el diaconado permanente puede ser conferido a hombres casados, lo cual constituye un enriquecimiento importante para la misión de la Iglesia.

Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica 1569 – 1571.