Escuela parroquial deja gran legado y cede lugar a otra Escuela católica

A partir del año académico 2015-2016 las instalaciones de la hoy Escuela Presentation of Our Lady School, ubicada en 660 Julian St., serán utilizadas por otra escuela católica.

En las misas del pasado fin de semana, el padre Edward Poehlmann, párroco de Presentation of Our Lady, anunció que luego de consultar al consejo de pastoral y de finanzas de la parroquia, así como al equipo de liderazgo de la Arquidiócesis de Denver, ha decidido cerrar la escuela parroquial y alquilar el lugar a Escuela de Guadalupe, una escuela católica independiente con un programa bilingüe.

En una carta enviada a la parroquia y a la comunidad escolar de Presentation, el Arzobispo de Denver Samuel J. Aquila, afirmó que si bien cerrar una escuela es siempre una decisión difícil, está a favor del rumbo que ha tomado el padre Poehlmann.

“La escuela Presentation of Our Lady ha servido muy bien a la comunidad del oeste de Denver durante 90 años, en buena parte gracias al sacrificio y duro trabajo de las Sisters of Mercy, quienes fundaron la escuela en 19242,” escribió el Arzobispo. “La escuela ha llevado a cabo un gran trabajo de formación en las vidas de varias generaciones de estudiantes, pero debido a la cambiante situación demográfica del área, en los últimos años ha debido enfrentar la disminución de la población estudiantil”.

En los años 60’, en su mejor época, la escuela Presentation atendió a cerca de 500 estudiantes en los vecindarios de Villa Park, al oeste de Denver, y de Barnum. Este año, el número de estudiantes sólo llega a 97.

“Los últimos 13 años han sido un tiempo difícil para la escuela Presentation”, señala un documento de la Oficina de Escuelas Católicas de la Arquidiócesis, indicando que “las matrículas han caído a su punto más bajo, contando con menos de 100 estudiantes”. “Consecuentemente, la parroquia Presentation of Our Lady ha provisto financiamiento substancial para las operaciones de la escuela, pero esta situación era insostenible para la parroquia. A pesar de todos los esfuerzos por aumentar las matrículas, hacer las cuotas asequibles, y recaudar fondos, el esfuerzo continuo por hacer de la escuela una opción viable ha pasado la cuenta”.

En la última década, la escuela ha recibido 3.6 millones de dólares, provenientes de Seeds of Hope, the Catholic Foundation y la Arquidiócesis de Denver.

“La decisión con respecto al cierre de una escuela se toma de una manera muy seria, y no es una reacción a eventos aislados o recientes”, dice el comunicado. “Es un proceso largo, de oración, que toma en cuenta numerosos factores e individuos”.

El padre Poehlmann aprobó el acuerdo con la Escuela de Guadalupe, como una manera de ayudar a la comunidad después del cierre.

“Naturalmente, nos da cierta tristeza cerrar la escuela Presentation of Our Lady”, dijo el sacerdote, “pero también esperamos con entusiasmo dar la bienvenida al programa de la Escuela de Guadalupe en nuestra parroquia”.

Escuela de Guadalupe fue fundada en el norte de Denver en 1999, como una escuela católica independiente con un programa bilingüe.

Actualmente, Escuela de Guadalupe cuenta con los grados K-5 llegando a su capacidad máxima en las instalaciones actuales. La visión a futuro de la escuela es servir a los grados Pre-K-8 a partir del 2018, llegando a 240 estudiantes.

La Oficina de Escuelas Católicas de la Arquidiócesis de Denver ha desarrollado un programa de alcance y difusión para atender a las necesidades de los diversos grupos involucrados -particularmente estudiantes y profesores- con el fin de facilitar el proceso de transición.

En el año académico 2015-2016, los estudiantes de la escuela Presentation of Our Lady tendrán prioridad en la admisión y ayuda para la matrícula en otros colegios arquidiocesanos.

Aquellos estudiantes que cumplan con los requisitos de admisión en la Escuela de Guadalupe, tendrán la oportunidad de aplicar.

Para mayor información sobre la Escuela de Guadalupe, la comunidad de la escuela Presentation of Our Lady está invitada a participar en una reunión introductoria y una sesión de preguntas y respuestas el miércoles 19 de noviembre, a las 6p.m.

Haga click aquí para leer preguntas y respuestas sobre este tema.

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.