“Es un honor acompañar a Jesús Sacramentado”

Adoradores nocturnos celebran 5 años de servicio en Our Lady of Guadalupe

Mayé Agama

“Soy adorador desde 1990. Empecé en México y ahora tengo poco más de 4 años de ser el Presidente de los Adoradores nocturnos de Our Lady of Gudalupe, y para mí es un honor servir con fe y amor al Señor”. Con estas palabras, Arnoldo Alvarado compartió con El Pueblo Católico la alegría de celebrar el 5to aniversario de los Adoradores Nocturnos en su parroquia, en Denver.IMG_20140412_102359

La celebración fue el 12 de abril y contó con la participación de Adoradores  nocturnos de las otras parroquias que cuentan con este ministerio en Colorado.  Fueron más de 100 adoradores, entre hombres, mujeres y niños, quienes celebraron el gozo de acompañar a Jesús Sacramentado.

Al inicio de la ceremonia, Monseñor Jorge de los Santos, Vicario para el Ministerio Hispano, reflexionó sobre “Jesús Eucaristía”, en base al capítulo 6 del Evangelio según San Juan. Recordando las palabras del Señor, Mons. Jorge dijo que es el Pan Vivo que se queda para siempre con nosotros, no sólo para ser nuestro alimento, sino también nuestra compañía, todos los días. Se trata –agregó- de palabras que no se pueden quedar en el olvido, pues recuerdan el privilegio al que están llamados todos los que pertenecen a la Adoración nocturna.

Por su parte, Abram León, Coordinador de la Renovación Carismática en Denver, también compartió sus reflexiones con los Adoradores. Según él, “un adorador tiene la fe para reconocer que en la Eucaristía está  la presencia viva y real de Jesús Sacramentado, quien nos ha amado hasta el extremo al dar su vida por nosotros”. Por ello el adorador es agradecido pues  reconoce que las bendiciones vienen de Él. “Y al sentirse amado por Jesús –continuó Abram- vive ese amor de Dios y lo trasmite a los demás”.

Después de sus palabras, Abram León fue invitado a ser adorador nocturno y él aceptó con mucha fe. “Fui a dar y termine recibiendo”, dijo Abram. “Así es Dios, siempre me sorprende”.

Por su parte, Arnoldo expresó su profunda alegría al ver que más hermanos se están comprometiendo. Según dijo, son 13 nuevos adoradores que se recibieron recientemente, y que se suman al grupo de personas que una vez al mes, se dedican a acompañar a Jesús Eucaristía durante la noche. “Dios está tocando los corazones para que muchos hermanos se acerquen a Dios, crezcan en amor a Él y lo sirvan. La obra es del Señor y es para Gloria de Dios”, afirmó.Adoration_Web james baca

Arnoldo lleva años en este ministerio, y no está solo. Su esposa Araceli Hurtado, también es Adoradora nocturna. Y ambos reconocen que Dios los ha bendecido abundantemente. Entre esas bendiciones, está su hijita de un año 6 meses, y una bebita que está en camino, muy pronta a nacer. “Todo es para la gloria de Dios”, concluyó Arnoldo.

 

Vea la galería de fotos aquí.

Próximamente: Pastores en la calle

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Por: Roxanne King

En los últimos años, el Camino Neocatecumenal, un carisma de la Iglesia Católica que tiene como objetivo dirigir a la gente a madurar en la fe cristiana, ha anunciado, durante la Pascua, la Buena Nueva de Jesucristo en plazas públicas a través de la arquidiócesis. Este año, por primera vez, el proyecto de evangelización “Great Missión” (“La gran misión”) tuvo lugar en 16th Street Mall en el centro de Denver.

Desde el inicio, hace 35 años, el 16th Street Mall ha permanecido como una de las principales atracciones para los visitantes, donde llegan tanto turistas como personas del lugar al corredor de una milla de largo, que ofrece una variedad de restaurantes, tiendas y negocios.

“Era el lugar perfecto para la Gran Misión, dijo el sacerdote de Denver Grzegorz Wojcik, original de Polonia, quien fue parte del equipo del camino en la parroquia St. Louis en Englewood, y que anunció la Buena Nueva en el centro comercial. “¡Fue estupendo…enseñar [a la gente] que la Iglesia los está buscando”! dijo el Padre Wojcik, quien hoy es el párroco de St. William en Fort Lupton. “Esto demostró que aún en Denver, una ciudad moderna, Jesucristo va hacia ellos.

El 14 de mayo, el quinto domingo de Pascua, el equipo de Great Mission llevó a cinco sacerdotes católicos, quienes ofrecieron confesiones en el centro comercial.

“Nunca he visto eso antes, que el sacramento [de Reconciliación] venga a las calles”, dijo Flora Potter, miembro del equipo de Great Mission a quien se le asignó sostener una pancarta que decía: “Confesión disponible con un sacerdote católico, HOY”.

“Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado”, dijo Potter. “Llevar el amor de Cristo a la gente en la calle ¡Pastores, que huelen a oveja!”.

“Mientras la gente leía las palabras en la pancarta, sus caras expresaban sorpresa, incredulidad, tristeza, sufrimiento, alegría, ira, dolor, deleite, disgusto y gratitud ¡Me di cuenta de que esto era verdadera evangelización!”, dijo Potter.

“Fue llevar a Dios a las calles”, añadió, “donde la gente pudiera verlo”. El padre Wojcik dijo que la experiencia le recordó escenas de las Escrituras donde la gente pasa por su vida cotidiana y de repente, Cristo aparece.

“Jesús estaba presente ahí,” dijo el padre Wojcik. “Él los estaba buscando. Estaba dando felicidad, la oportunidad de ser libres”.

A pesar de la disponibilidad abundante de los sacerdotes, el padre Wojcik dijo que solo unas 20 personas aprovecharon la confesión.

“Las pocas personas que vinieron, a pesar de las distracciones del 16th Street Mall, fueron increíbles”, dijo.

“Fue un privilegio llevar a cabo este anuncio que cambia vidas”, afirmó. “¿Cómo puedes vivir de la misma manera después de saber que Jesús está aquí en 16th Street Mall, entre las calles 16th y Champa?”.

La mayoría de los transeúntes, dijo el sacerdote, consideraron curioso y entretenido el esfuerzo de evangelización.

“Algunos se pararon por un minuto o dos”, dijo. “Muchos tomaron fotos, pero muy pocos se quedaron a escuchar. Fue un gran descubrimiento: de que Jesús es como un espectáculo, como si no lo necesitaran. No hay tiempo para Jesús, tengo que vivir mi vida”.

Lo que pudo parecer tonto para muchas personas, no lo fue para el equipo de evangelización. “Pudimos hablar con estudiantes, indigentes, veteranos viviendo en casas de refugio, gente que vive en el centro que son afluentes”.

“Gente de toda clase social pasa por ahí”, dijo Sue Van Doren, coordinadora del equipo de 13 miembros de Great Mission de 16th Street Mall, que cuenta con el apoyo de una comunidad de unas 40 personas.

“Estamos anunciando la Buena Nueva de que Dios te ama y te conoce por tu nombre”, dijo. “Hubo oración, cantos y bailes -la gente de nuestra comunidad hablaba conaquellos que estaban en la calle ¡Fue maravilloso!”.

El esfuerzo no fue para hacer proselitismo o para o hacer nuevos miembros del Camino o católicos conversos , dijo el padre Wojcik.

“Fue para mostrar el rostro de Jesucristo”, dijo. “Para anunciar el Evangelio. Fue la Iglesia presente, recordándole a la gente el amor de Dios”.

“Como un faro que ilumina a los barcos que están en el mar”, añadió, “la gente no tiene que venir [a la Iglesia], si no que necesitan ver a Cristo [para que] puedan ser salvos”.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.