El verdadero amor espera

Programa "Un Nuevo Comienzo" forma a jóvenes hispanos sobre el valor de la castidad

Carmen Elena Villa

Muchas jovencitas cuando van a llegar a los 15 años ven junto con sus familias una oportunidad para celebrar con una gran fiesta, un largo vestido y una lista de amigos que no pueden faltar.

Un elemento que ofrece el programa Un Nuevo Comienzo de Friends First es la preparación interior para este importante cumpleaños, por medio del curso de castidad que se ofrece de manera bilingüe en las parroquias Saint Augustine en Brighton y Holy Trinity en Westminster. Está dirigido tanto a las futuras quinceañeras como a todos los chicos y chicas que quieran aprender a vivir una relación sana y pura con amigas y pretendientes. Los padres también participan en el programa, junto con sus hijos, ayudándoles a establecer una mejor comunicación familiar.

El programa busca, entre otras cosas, retomar la tradición de la quinceañera, muy común en los países hispanos, y aprovechar esta ocasión para “dar una preparación sólida para que en el futuro tomen una mejor decisión”, según indica Linda Platt, encargada de este programa en la parroquia Saint Augustine.

Según comparte Linda, Friends First ha adaptado el programa para las familias hispanas después de hacer una investigación sobre la vida sexual en los adolescentes en Estados Unidos. “Las estadísticas muestran que las tasas de embarazo y nacimientos entre las jóvenes hispanas son más altas”, indica Platt. “Y no porque tengan una actividad sexual mayor, sino porque las hispanas recurren menos al aborto”. De lo cual se puede concluir que en muchas familias hispanas está presente de manera arraigada un respeto a la vida desde su concepción hasta su muerte natural y el respeto a muchas sanas tradiciones hace parte del estilo de vida – que deben nuevamente incluir la castidad y la abstinencia antes del matrimonio

 

Formación para la castidad

Con charlas, momentos de compartir, actividades y testimonios, el curso sobre la castidad brinda la formación a los jóvenes sobre diversos temas: la personalidad con la que nacemos, el carácter y cómo formarlo, la sexualidad como un don y las consecuencias negativas cuando se usa mal y a destiempo.

El curso hace un énfasis en los pasos que hay en el proceso de conquista de la pareja que van desde la atracción (primer paso), hasta las relaciones sexuales (duodécimo paso, que es exclusivo del matrimonio y no del noviazgo) y la importancia de vivir cada etapa sin saltarse o pasar de manera apresurada a la siguiente. Los chicos aprenden por medio de dinámicas a establecer los límites que deben poner en las muestras del afecto que se tienen. También los medios externos y las citas creativas que ayudan a vivir un amor puro.

Los diferentes tipos de amor forman parte también del plan de formación de este programa: Phileo, amor fraternal; storge, amor en la familia y entre amigos; el amor eros, de atracción física; y ágape, el amor incondicional que Cristo nos vino a dar y a enseñar. El curso les enfatiza cómo los medios de comunicación pueden distorsionar la imagen del amor verdadero y las formas de amar.

En la octava sesión los jóvenes se gradúan y van a la ceremonia vestidos de blanco. Sus padres son los testigos y los chicos que así lo quieran pueden hacer una promesa de castidad y decidir poner los medios aprendidos para esperar hasta el matrimonio para iniciar su vida sexual.

César Salazar, de 14 años, compartió con El Pueblo Católico su experiencia de haber realizado este curso:

“Lo que más me gustó fue cuando nos separaron los jóvenes y los padres y hablamos entre nosotros para compartir cómo nos sentíamos cada uno y qué preguntas o dudas teníamos”, dijo.

Su hermana Mireya de 13 años dice que este curso le enseñó a “aprender más sobre cómo es la vida real, sobre cuánto sufren los papás por las cosas que hacen sus hijos.  Tienes que hacer lo que crees que está bien y no lo que los demás te digan”.

Así el curso sobre la castidad busca ser una contribución para que los jóvenes piensen bien en sus decisiones y en el rumbo que van a dar a sus vidas: “Lo que he aprendido podré llevarlo al futuro, porque sé lo que está bien y lo que no”, concluye Mireya.

 

¿Qué es Friends First?

Es una asociación no lucrativa dedicada a promover un estilo de vida sana y responsable en los jóvenes. En 1993, la Dra. Lisa Rue escribió el programa Quinceañera. En el 2014, el programa se actualizó y tituló Un Nuevo Comienzo. Hasta el momento ha brindado formación a más de 10 mil jóvenes para que vivan relaciones sanas durante esta etapa decisiva de su vida. Los previene de comportamientos de alto riesgo que pueden tener un impacto negativo en sus vidas, incluyendo el consumo del alcohol desenfrenado y antes de tiempo, el tabaco, las drogas, la actividad sexual temprana y la violencia. Para más información, haga click aquí.

Próximamente: Monseñor Rodríguez habla sobre su primer año como obispo

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En entrevista con Denver Catholic en Español el obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez habla sobre su primer año en el episcopado, sobre las nuevas tareas que ha debido asumir y sobre las reflexiones que le surgen en estos primeros doce meses.

 ¿Cuáles han sido los momentos más destacados en este primer año como obispo?

La ceremonia de ordenación el 4 de noviembre del año pasado, mi visita como obispo a mi diócesis de origen y la celebración con mi familia. También el encuentro con el Papa Francisco el pasado 14 de septiembre.

¿Cómo ha sido para usted esta experiencia de transición de ser párroco de Holy Cross a obispo auxiliar de Denver?

No fue fácil. Como sacerdote uno tiene necesidad de su familia parroquial. Tuve que dejarla y con ella dejar los planes y sueños en que veníamos trabajando. Como obispo el ritmo de trabajo es más intenso que el que tenía en la parroquia, pero muy diverso.

Recientemente fue también nombrado Vicario para el Clero ¿cómo es su experiencia de acompañar a los sacerdotes de la arquidiócesis?

Descubrí que la oficina del Vicario para el Clero incluye mucho trabajo de administración. Mi reto es no dejarme absorber por ella, sino estar disponible y en contacto frecuente con mis hermanos sacerdotes. Gracias a Dios, siempre he tenido mucho aprecio por mis hermanos sacerdotes y me da mucho gusto estar en su compañía. Mi nueva posición me da la oportunidad de transformar la amistad con ellos en servicio y apoyo. Ojalá que ellos también sientan que cuentan conmigo, más como hermano que como un burócrata encargado de supervisarlos. Los sacerdotes, junto con nuestro Arzobispo y nuestros hermanos diáconos, formamos una unidad. Quiera Dios que esta unidad que viene y fue querida por nuestro Señor Jesucristo, pase también por el corazón y la fraternidad.

¿Cómo ve la comunidad hispana en esta arquidiócesis? ¿Qué fortalezas y cuáles aspectos por mejorar?

La veo como un regalo providencial de Dios, como una infusión de vida, de fe, de tradiciones y de alegría en nuestra Iglesia Católica. Los católicos hispanos traen una fuerte devoción a la Eucaristía, a la Virgen María, al Santo Padre. Tienen mucho aprecio por sus sacerdotes y llenan de actividad las comunidades, por medio de los grupos de oración y los movimientos apostólicos.

Pero la comunidad hispana viene a insertarse en la Iglesia Católica que vive en los Estados Unidos y que tiene también su propia belleza y dones. Esto significa que hay que aprender a adaptarse a sus modos organizativos y a su empeño personal y económico con la parroquia. Al venir a los Estados Unidos, los hermanos hispanos se encuentran en un medio diverso, donde la mayoría pertenece a una grande variedad de iglesias protestantes. Por ello es importante que se eduquen en la fe, que conozcan su fe católica para que puedan responder a sus cuestiones y retos. Nuestra comunidad hispana tiene un corazón católico grande, pero necesita crecer en su conocimiento de la fe.

Las estadísticas dicen que solo el 3% de los seminaristas de Estados Unidos son hispanos ¿Cómo incentivar la pastoral vocacional en esta comunidad?

Nos conviene hacer un plan. El plan debe partir de las familias porque está comprobado que las vocaciones sacerdotales suelen venir de familias católicas sólidas y practicantes. Las vocaciones nacen más naturalmente de familias que rezan unidas, que asisten juntos a la Santa Misa los domingos; familias honestas donde se vive la fe y el amor.

Pero también hace falta una pastoral vocacional hecha de oración por las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada; de un programa de retiros, charlas y actividades en las que se presente a los jovencitos y chicas la belleza de consagrar la vida a Dios y al servicio de los hermanos; actividades de servicio a los más necesitados y a los que sufren, donde los jóvenes sientan la alegría del dar y que se ensanchen sus corazones para la donación total. El plan también debería incluir una participación más directa de los párrocos, que son los primeros en descubrir signos de vocación en los jóvenes.

En la vida de hoy se hace más difícil escuchar la llamada de Dios. El ruido del mundo impide que nuestros jóvenes oigan ese susurro en su corazón. Creo que parte del plan sería también encontrar medios para proteger a los jóvenes de la superficialidad y  el egoísmo del mundo, y abrirlos a la vida de oración, a la vida interior y a la apertura al llamado de Dios.

Los inmigrantes afrontan hoy muchos desafíos con el nuevo gobierno y el anuncio de la cancelación del DACA. ¿Qué mensaje podemos darles?

El mensaje de la esperanza. No está dicha la última palabra. Los gobiernos pasan, cambian, rechazan leyes, hacen leyes nuevas, las modifican. Dios es el Señor de la historia y del mundo. Su Palabra nos invita a poner toda la confianza en Él. ¿No nos dijo Jesús que valemos mucho más que los pajarillos y los lirios, que Dios cuida con tanto afecto y atención? ¿Y que no cae la hoja del árbol sin que Dios lo sepa? La vida sigue adelante y nunca hay que renunciar a los sueños. Siempre hay que ser un dreamer en la vida.

¿Qué frutos puede traer el V Encuentro a la pastoral hispana de Estados Unidos?

Creo que el V Encuentro tendrá un primer gran fruto en los que lo están caminando porque cada uno de ellos descubrirá al final del camino, que ahora posee un alma misionera, que está encendida por el amor de Dios. Estos líderes misioneros llevarán el fuego del V Encuentro a sus comunidades. Esto podría convertirse en un gran incendio del fuego del Espíritu, capaz de transformar la Iglesia Católica en los Estados Unidos, pasando de ser una Iglesia encerrada en sí misma a ser una Iglesia misionera.

Otro fruto creo que será darnos cuenta de la fuerza transformante que los jóvenes hispanos poseen en nuestra Iglesia. Ellos tomarán conciencia de su grande protagonismo, y los adultos nos daremos cuenta de la vida y futuro que los jóvenes representan para todos.

Usted estuvo recientemente en Roma en una reunión de nuevos obispos con el Santo Padre ¿Cómo fue esta experiencia? ¿Cuál fue el mensaje del Papa a quienes comienzan en el ministerio episcopal?

Siempre estar en la presencia del Santo Padre te da una emoción especial. Sabemos que es un hombre, pero al mismo tiempo como que nos hace sentir a Jesús, y nos hacer sentir Iglesia. Es un hombre sencillo en sí mismo, sin pretensiones y cercano. Cuando te saluda te mira a los ojos y hace ese momento fugaz muy personal. Cuando lo tuve enfrente aproveché para agradecerle su apoyo a los inmigrantes en los Estados Unidos.

Su mensaje a los nuevos Obispos fue de apertura al Espíritu Santo, que es quien guía a la Iglesia; apertura a nuevos modos, nuevas ideas, nuevas estrategias, evitando la rigidez y cerrazón en esquemas pasados que ya no corresponden a la realidad.