“El verdadero altar es Jesucristo”, dice Arzobispo

Mayé Agama

En el 125 aniversario de fundación de la Parroquia San José, en Denver, el Arzobispo Samuel J. Aquila visitó la parroquia para dedicar el altar central, en una solemne ceremonia realizada el 15 de diciembre, el domingo de gaudete durante Adviento.

Al inicio de la ceremonia, el Arzobispo se dirigió a los fieles en castellano, pues la parroquia tiene un gran porcentaje de miembros de origen hispano. “Estoy muy contento de estar acá con ustedes. En especial porque hoy tendremos una ceremonia muy importante al consagrar el altar, pues nos recordará que el verdadero altar es Jesucristo”.

Durante su homilía, Mons. Aquila afirmó que el altar “nos recuerda siempre, el sacrificio de Cristo en el que murió por ti y por mí”.  Luego agregó que cada vez que celebramos la Eucaristía, “se nos recuerda el gran acto de amor que Jesús ha hecho por cada uno de nosotros”.

Durante el rito de la dedicación del altar, el Arzobispo ungió la mesa con el sagrado óleo, luego incensó el altar y finalmente encendió las velas, como símbolo de que la verdadera Luz que es Cristo, se hará presente en el sacrificio del altar. Los parroquianos contemplaron en silencio cada gesto litúrgico, mientras un grupo de seminaristas de Denver, entonó las letanías, el Veni Crator Spiritus y Jesu, Rex Admirabilis.

El Arzobispo concelebró la Santa Misa con el párroco de St. Joseph, P. Mario Ramirez y el sacerdote redentorista de origen vietnamita, P. Tat-Thang  Hoang .

Al final de la ceremonia, el Arzobispo saludó a todos los fieles y compartió un desayuno, que los parroquianos prepararon con especial afecto.

Esta fue la primera visita pastoral del Arzobispo Aquila a la parroquia St. Joseph de Denver, desde que asumió su ministerio como Arzobispo de Denver. La Iglesia lucía hermosa luego de las renovaciones realizadas en los últimos tiempos, hecho que fue felicitado por el pastor.

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Por: Roxanne King

En los últimos años, el Camino Neocatecumenal, un carisma de la Iglesia Católica que tiene como objetivo dirigir a la gente a madurar en la fe cristiana, ha anunciado, durante la Pascua, la Buena Nueva de Jesucristo en plazas públicas a través de la arquidiócesis. Este año, por primera vez, el proyecto de evangelización “Great Missión” (“La gran misión”) tuvo lugar en 16th Street Mall en el centro de Denver.

Desde el inicio, hace 35 años, el 16th Street Mall ha permanecido como una de las principales atracciones para los visitantes, donde llegan tanto turistas como personas del lugar al corredor de una milla de largo, que ofrece una variedad de restaurantes, tiendas y negocios.

“Era el lugar perfecto para la Gran Misión, dijo el sacerdote de Denver Grzegorz Wojcik, original de Polonia, quien fue parte del equipo del camino en la parroquia St. Louis en Englewood, y que anunció la Buena Nueva en el centro comercial. “¡Fue estupendo…enseñar [a la gente] que la Iglesia los está buscando”! dijo el Padre Wojcik, quien hoy es el párroco de St. William en Fort Lupton. “Esto demostró que aún en Denver, una ciudad moderna, Jesucristo va hacia ellos.

El 14 de mayo, el quinto domingo de Pascua, el equipo de Great Mission llevó a cinco sacerdotes católicos, quienes ofrecieron confesiones en el centro comercial.

“Nunca he visto eso antes, que el sacramento [de Reconciliación] venga a las calles”, dijo Flora Potter, miembro del equipo de Great Mission a quien se le asignó sostener una pancarta que decía: “Confesión disponible con un sacerdote católico, HOY”.

“Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado”, dijo Potter. “Llevar el amor de Cristo a la gente en la calle ¡Pastores, que huelen a oveja!”.

“Mientras la gente leía las palabras en la pancarta, sus caras expresaban sorpresa, incredulidad, tristeza, sufrimiento, alegría, ira, dolor, deleite, disgusto y gratitud ¡Me di cuenta de que esto era verdadera evangelización!”, dijo Potter.

“Fue llevar a Dios a las calles”, añadió, “donde la gente pudiera verlo”. El padre Wojcik dijo que la experiencia le recordó escenas de las Escrituras donde la gente pasa por su vida cotidiana y de repente, Cristo aparece.

“Jesús estaba presente ahí,” dijo el padre Wojcik. “Él los estaba buscando. Estaba dando felicidad, la oportunidad de ser libres”.

A pesar de la disponibilidad abundante de los sacerdotes, el padre Wojcik dijo que solo unas 20 personas aprovecharon la confesión.

“Las pocas personas que vinieron, a pesar de las distracciones del 16th Street Mall, fueron increíbles”, dijo.

“Fue un privilegio llevar a cabo este anuncio que cambia vidas”, afirmó. “¿Cómo puedes vivir de la misma manera después de saber que Jesús está aquí en 16th Street Mall, entre las calles 16th y Champa?”.

La mayoría de los transeúntes, dijo el sacerdote, consideraron curioso y entretenido el esfuerzo de evangelización.

“Algunos se pararon por un minuto o dos”, dijo. “Muchos tomaron fotos, pero muy pocos se quedaron a escuchar. Fue un gran descubrimiento: de que Jesús es como un espectáculo, como si no lo necesitaran. No hay tiempo para Jesús, tengo que vivir mi vida”.

Lo que pudo parecer tonto para muchas personas, no lo fue para el equipo de evangelización. “Pudimos hablar con estudiantes, indigentes, veteranos viviendo en casas de refugio, gente que vive en el centro que son afluentes”.

“Gente de toda clase social pasa por ahí”, dijo Sue Van Doren, coordinadora del equipo de 13 miembros de Great Mission de 16th Street Mall, que cuenta con el apoyo de una comunidad de unas 40 personas.

“Estamos anunciando la Buena Nueva de que Dios te ama y te conoce por tu nombre”, dijo. “Hubo oración, cantos y bailes -la gente de nuestra comunidad hablaba conaquellos que estaban en la calle ¡Fue maravilloso!”.

El esfuerzo no fue para hacer proselitismo o para o hacer nuevos miembros del Camino o católicos conversos , dijo el padre Wojcik.

“Fue para mostrar el rostro de Jesucristo”, dijo. “Para anunciar el Evangelio. Fue la Iglesia presente, recordándole a la gente el amor de Dios”.

“Como un faro que ilumina a los barcos que están en el mar”, añadió, “la gente no tiene que venir [a la Iglesia], si no que necesitan ver a Cristo [para que] puedan ser salvos”.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.