El último testamento de Benedicto XVI

Carmen Elena Villa

¿Cómo transcurren sus días en el monasterio Mater Ecclesiae? ¿qué lo llevó a tomar la difícil decisión de renunciar al pontificado? Estas y otras preguntas responde el Papa emérito Benedicto XVI en el libro “Últimas conversaciones” (editorial
Bloomsbury Continuum) recientemente publicado. Se trata de una entrevista concedida al periodista alemán Peter Seewald, autor de los libros – entrevistas Sal de la Tierra (1996) y Dios y el Mundo (2002) al entonces cardenal Ratzinger y del libro Luz del Mundo (2010), fruto de una entrevista que le hizo cuando era Papa en ejercicio. “El último testamento” es el primer libro-entrevista hecho a un papa emérito.

Sentado en la serenidad de su nuevo hogar, sin las prisas por las múltiples tareas que tenía que desempeñar durante sus años como pontífice, Benedicto XVI empieza prácticamente por el final: su vida actual en la que se dedica a la oración, el estudio y a recibir visitas de sus amigos que llegan de diferentes partes del mundo a dialogar con él.

El Papa emérito cuenta cómo en su mente y su corazón se fue gestando la idea de dejar el pontificado, pese a que hace más de cinco siglos no ocurría algo semejante en la historia de la Iglesia. Una decisión difícil pero hecha con la conciencia plena de que Dios le pedía retirarse y dejar esta difícil tarea a una persona más joven y vital.  La humildad, el realismo y la unión íntima con Dios fueron los elementos que lo llevaron a tomar una decisión histórica, sabia por un lado y difícil por otro. Los casi ocho años de su pontificado fueron guiados por las primeras palabras que dio cual ser elegido Papa en las que dijo que él solo era “un simple y humilde trabajador de la viña del Señor”.

La entrevista tiene también un tono biográfico en el que Benedicto XVI habla de la familia Ratzinger: sus padres, la relación personal con sus dos hermanos María y Georg, el entorno en el que creció en el seno de una familia humilde, el vivir en la convulsionada Alemania de la II Guerra Mundial y sus años de estudio. Cuenta también algunos detalles del Concilio Vaticano II, reunión a en la que participó como perito siendo un joven sacerdote y atestiguando este momento decisivo para la historia de la Iglesia, en el que se impulsaron nuevos métodos y expresiones para transmitir la Palabra de Dios, la misma ayer, hoy y siempre.

También se refiere a su predecesor San Juan Pablo II con quien trabajó desde 1981 hasta 2005 y con quien estableció una bella amistad. Admira de él su vitalidad, la constante presencia de Dios en la que vivía, y a cómo ambas personalidades (Juan Pablo II más sociable, Benedicto XVI más tímido) podían complementarse y entenderse tan bien.  También comparte su reacción y sus sentimientos aquel 19 de abril de 2005 cuando fue elegido Papa. Igualmente comparte algunas reflexiones, aspectos y dificultades de su pontificado.

Del Papa Francisco destaca su vitalidad, alegría y su celo misionero en el que siempre quiere salir a las periferias y acercar a los más alejados a la Iglesia.

También comparte sus aficiones literarias (algunos de sus libros favoritos son “Sueño de una noche de verano de Shakespeare” y “Diálogos de carmelitas”, cuyo libreto se basa en el libro homónimo de Bernanos. Su pintor favorito es Rembrandt y sus compositores favoritos son Mozart y Johan Sebastian Bach.

Aunque suena un poco duro el título en inglés “The Last Testament” (El último testamento), este libro recoge las palabras de un hombre sabio que ha tenido que enfrentar muchos retos en su vida y que, ya en la recta final nos deja el testamento de sus reflexiones llenas de sabiduría, experiencias y buenos consejos.

 

Próximamente: Memorias de la hermana Lucía

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Libro recomendado

Este libro es ideal para que los fieles preparen su corazón para la consagración de la Arquidiócesis de Denver al Inmaculado Corazón de María el próximo 13 de octubre. Está escrito por la mayor de los tres pastorcitos de Fátima: Lucía dos Santos, quien además fue la que vivió por muchos años más después de las apariciones. Mientras que Jacinta y Francisco Marto murieron a muy temprana edad (en 1920 y 1919 respectivamente), Lucía falleció en el año 2005 a los 98 años en el monasterio de Coimbra de las Carmelitas descalzas en Portugal.

La hermana Lucía, al escribir sus memorias, fue obediente a la petición de la Virgen de Fátima cuando le dijo que ella se quedaría viviendo más años en la tierra para “hacerme conocer y amar”. Lucía nos cuenta cómo vivieron los pastorcitos las cinco apariciones marianas y las apariciones previas del ángel de la luz. Nos deja ver detalles de la vida cotidiana como el gusto de Jacinta por el baile. También nos revela el drama que vivieron los pastorcitos cuando ni sus padres, ni el párroco de Fátima creyeron lo que ellos les contaron acerca de sus encuentros con la Virgen. “¿Cómo he de decir que no vi si yo sí vi?” era la sencilla pregunta que se hacía Lucía cuando tanto ella como sus dos primos fueron tildados como mentirosos e incluso llevados presos a Oruém aquel 13 de agosto de 1917. Pese a las amenazas, los niños se mantuvieron firmes a la verdad: sus encuentros reales con la Virgen María en Cova de Iría. Los escritos de la hermana Lucía nos muestran cómo estos pequeños fueron entendiendo las verdades teológicas y las realidades sobrenaturales y cómo comenzaron a realizar ofrecimientos por los pecadores, al ver lo mucho que iban a padecer en el infierno.

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