El suicidio es prevenible, pongamos manos a la obra

Mavi Barraza

¡Nuestros jóvenes están muriendo a causa del suicidio! ¿Te suena alarmante, amarillista o cruel? ¡Lastimosamente es una realidad!

Durante los últimos meses, nuestro estado se ha puesto de luto en múltiples ocasiones por la pérdida irreparable de muchos jóvenes que se han arrancado la vida. Solo en la última semana de marzo se reportó la muerte de tres estudiantes de las escuelas de Greeley. ¿Y cómo olvidar a la pequeña estudiante de 10 años de Aurora que consternó a la comunidad local el año pasado tras quitarse la vida después de sufrir acoso por parte de algunos de sus compañeros de escuela?

Así podríamos nombrar a decenas de estudiantes, y es que, Colorado tiene uno de los índices más altos en suicidios en la nación. Aquí la gente muere más por suicidio que por choques automovilísticos u homicidios, según reportes recientes.

En estadísticas del centro de control y prevención de enfermedades, se reveló que la taza de suicidio entre jóvenes de 10 a 17 años incrementó en un 70 por ciento del 2006 al 2016.

El uso de las redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, etc. está clasificado como uno de los factores que ha contribuido al incremento en suicidios, según los profesionales. Aunado a esto, la falta de disponibilidad de recursos de salud mental, y el estigma que involucra la misma.

Al preguntar su punto de vista a una estudiante de secundaria que fue afectada por la muerte de uno de sus compañeros de escuela, de cómo pueden los jóvenes ser ayudados para prevenir tal situación, dijo: “Cuando me enteré de que mi amigo murió, me sentí muy triste por él y por su familia, tal vez si los adultos escucharan más y hablaran menos, sin juzgar a los hijos. Somos jóvenes y también témenos problemas que a veces pensamos que no se van a acabar y nada va a cambiar”.

Según los profesionales de salud mental, cuando los jóvenes cuentan con un adulto en el que confían, se sienten seguros en la escuela, y están involucrados en actividades extracurriculares, tienen menos posibilidades de atentar contra su vida.

Aunque, por otra parte, como adultos muchas veces no estamos preparados para tratar este problema. Es por eso que la oficina de protección de niños y jóvenes de la Arquidiócesis de Denver en conjunto con Colorado University, han puesto en marcha una serie de talleres de prevención del suicidio que se impartirán durante el resto del año en diferentes parroquias y escuelas católicas del norte de Colorado. Esto como una manera de ayudar a combatir los altos índices de este mal.

“Existe una gran necesidad [no solo] en nuestra diócesis, [sino además] en el país, de prevenir el suicidio entre jóvenes y adultos y realmente creo que estas muertes se pueden prevenir”, afirma Christi Sullivan, coordinadora de dicha oficina y quien ha puesto todo su esfuerzo para ayudar a contrarrestar este mal.

Para asistir a los talleres de concientización y prevención del suicidio, comuníquese con Christi.Sullivan@ArchDen.org o llame al 303-715-3241. Por lo pronto estos talleres serán impartidos en inglés.

Lunes 9 de abril , 2018
Immaculate Heart of Mary
Cenacle Room
11385 Grant Drive
Northglenn, CO 80233
6:30 – 8:30 PM

Martes 10 de abril, 2018
Our Lady of Fatima
Parish Hall
1985 Miller Street
Lakewood, CO 80215
6:30 – 8:30 PM

Miércoles, 11 de abril, 2018
Good Shephard
Parish Center
2626 East Seventh Avenue Parkway
Denver, CO 80206
6:30 – 8:30 PM

Jueves 12 de abril, 2018
St Bernadette
Doherty Hall
7240 West 12th Avenue
Lakewood, CO 80214
6:30 – 8:30 PM

Lunes 23 de abril, 2018
St Pius X
Church Basement
13670 East 13th Place
Aurora, CO 80011
6:30 – 8:30 PM

Miércoles 25 de abril, 2018
St Mary-Littleton
Ava Maria Hall (church basement)
6853 South Prince Street
Littleton, CO 80120
6:30 – 8:30 PM

Jueves 26 de abril, 2018
St Vincent de Paul
School Cafeteria
2375 East Arizona Avenue
Denver, CO 80210
6:30 – 8:30 PM

Martes 1 de mayo, 2018
Nativity of Our Lord
Ryan Hall
900 West Midway Boulevard
Broomfield, CO 80020
6:30 – 8:30 PM

 

Próximamente: No te olvides de llevar a Dios a tu trabajo

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Pertenezco a un grupo de oración en Facebook. La gente publica sus intenciones, y los otros miembros rezan. Una de las formas en que se puede dar un buen uso de las redes sociales.

El otro día publiqué, como lo hago en ocasiones, una petición para que los miembros rezaran por una transacción en la que he estado trabajando en mi negocio de bienes raíces. Ha sido estresante, y me ha causado gran ansiedad. Los otros miembros, como siempre, me apoyaron y me aseguraron que rezarían. Pero un miembro creyente me preguntó si creo que es apropiado pedir por el éxito en negociaciones comerciales. No se estaba negando, fíjate. Pero, aparentemente había hecho lo mismo en otro sitio de oración, y se le dijo que este no era un tema apropiado para una petición de oración. Me dijo que ella creía que era bastante apropiado, ya que su negocio es en realidad un apostolado, pues hacen rosarios. Definitivamente dignos de la oración

Y comencé a pensar: ¿son los fabricantes de rosarios el único “negocio” por el que podemos rezar? ¿Tenemos que, de alguna manera, estar involucrados directamente en un ministerio relacionado a la Iglesia antes de que Dios quiera escuchar lo que estamos haciendo?

Pienso que, como cristianos, tendemos a dividir el mundo y nuestras vidas entre lo “sagrado” y lo “secular”. “Sagrado” es la Misa del domingo. El tiempo de oración. Evangelización. El trabajo solo es sagrado si es para la iglesia, o está directamente relacionado a la evangelización. Todo lo demás: nuestros equipos de softbol, nuestras reuniones escolares, nuestra compra de víveres, nuestras vacaciones que no son de peregrinación, y especialmente “el mundo de los negocios” – son puramente “seculares”.  Dios está interesado en el primero, y no le importa tanto lo segundo.

¿Es verdad?

San Juan Pablo II, en su encíclica Laborem Exercens, nos dice que el trabajo es un aspecto fundamental de la vida del hombre en la tierra, y el lugar donde se une con Dios en su obra de creación, y cumple con su primer mandamiento “someter a la tierra”

El mismo San Juan Pablo II, en su hermoso libro “Amor y Responsabilidad”, define lo que él llama la “norma personalista”, que establece que la única respuesta apropiada y adecuada hacia una persona es el amor. En el lado negativo, porque cada uno de nosotros somos creados a imagen y semejanza de Dios, ninguna persona puede ser vista simplemente como un objeto de uso, nunca.

El “mundo de los negocios” es simplemente un lugar donde estos dos conceptos se encuentran. Para mí, eso lo hace un lugar sagrado. Y a Dios le importa mucho lo que pasa ahí.

Cuando entramos a nuestro trabajo el lunes por la mañana, no dejamos nuestra norma personalista en la puerta. Somos personas creadas a imagen y semejanza de Dios, uniéndonos con otras personas creados a su imagen, para realizar algún trabajo aquí en la tierra. Y estamos llamados a eso como cristianos para amarnos unos a otros, haciendo nuestro mejor esfuerzo, y a través de eso, llevando a Cristo a nuestros lugares de trabajos.

Y necesitamos de su ayuda para hacerlo.

Si desechamos el “mundo de los negocios” como simplemente secular, nos arriesgamos a despedir a Dios de nuestras vidas durante las más de 40 horas que pasamos en el trabajo cada semana. Y, en la medida en que apliquemos estas ideas al lado “comercial” del ministerio, también corrompemos eso. Los líderes del ministerio me dijeron el tratar mal a sus empleados estaba justificado porque “tenemos que hacerlo funcionar como un negocio”.

Así no se trata ningún negocio, ni sagrado, ni secular.

C.S. Lewis escribió que “nunca has conocido a un simple mortal”. De la misma manera, creo que no has hecho nada que sea meramente “secular”. Estamos trabajando en nuestra salvación, cada minuto de cada hora de cada día. Eso incluye el tiempo en el trabajo.

En cualquiera que sea el trabajo que haces, el Dios que tiene contadas cada una de las hebras de tu cabello, quiere participar en ello. Quiere que reces -por tus compañeros de trabajo, por su seguridad, por tu misión. Y sí. Por el éxito de todos tus esfuerzos, si esa es su voluntad.

No te olvides de llevar a Dios a tu trabajo.