El Salvador ya tendrá un santo a quien rezarle

Lara Montoya

Para el obispo auxiliar de San Salvador, monseñor Gregorio Rosa Chávez, uno de los que más ha abogado por la causa de monseñor Romero, el anuncio del Papa Francisco de la pronta beatificación de monseñor Oscar Romero es “una buena noticia para El Salvador, donde hay tanta mala noticia”.

Según el prelado, el que se haya reconocido que monseñor Romero fue asesinado por odio a la fe, “puede ser la luz que nos guíe a ese país que soñamos, un país más tranquilo, donde reine la vida y no la muerte”.

Monseñor Romero es, según el obispo auxiliar de San Salvador “una esperanza para el momento crítico que vive la Patria”. Asesinado el 24 de marzo de 1980, la investigación sobre el martirio se inició en 1990 y culminó pasado 3 de febrero, cuando el Papa Francisco reconoció su martirio y autorizó su beatificación.

“La Iglesia ha examinado cada palabra de Romero y cada acción y ha concluido que lo que este hombre hizo fue lo que haría Jesús, el Buen Pastor, que termina dando su vida por su pueblo. Fue unánime la opinión que dieron los teólogos y que ahora el Papa firma con mucho gozo este decreto”, dijo monseñor Rosa.

 

Habla el postulador de la causa

Monseñor Rafael Urrutia es el postulador de la causa de canonización de Romero. Es el vicario Pastoral de la arquidiócesis de San Salvador y fue párroco de la capilla donde fue asesinado el arzobispo.

El postulador consideró que la autorización para su beatificación es “una victoria de la fe, porque monseñor Romero desde la fe del Evangelio, vivió para este pueblo suyo, este Pueblo de Dios que peregrina en El Salvador. La palabra de monseñor Romero es una palabra eterna que tiene actualidad en este tiempo. Con monseñor Romero Dios pasó por El Salvador y hoy nuevamente Dios está pasando por El Salvador”.

Monseñor Urrutia reconoció que el arzobispo mártir es hoy “una palabra que invita a la reconciliación, a la paz; una palabra que nos invita a la fraternidad. Hoy de nuevo podríamos repetir sus palabras: “ya basta”. Se matan entre hermanos, es preciso una reconciliación y la paz entre ustedes”.

El presidente, el secretario general, su pueblo…

Mediante un comunicado de prensa, el presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, reconoció que giró instrucciones al secretario de gobierno y de las comunicaciones “para coordinar un equipo que tendrá que trabajar al lado de la Iglesia católica para la organización del acto con el que será beatificado monseñor Romero, que está previsto realizar en El Salvador”. (La fecha aún está por confirmar).

Por su parte, en Washington, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, celebró con emoción el anuncio  y dijo que “el Papa Francisco ha conmovido una vez más a los latinoamericanos al reconocer el martirio de este hombre bueno y generoso, que dio su vida para defender los derechos humanos cuando la violencia dominaba su país”.

“Habló sobre las injusticias sin ambigüedades, fue asesinado para acallar su compromiso; pero su martirio hizo de él una figura universal”, agregó Insulza.

Y en Ciudad Barrios, pequeña población de 25 mil habitantes a 150 kilómetros de la capital, este mes se ha vivido una gran alegría.  Monseñor Romero, nació allí el 15 de agosto de 1917, y las campanas de la única parroquia de Ciudad Barrios sonaron durante mucho tiempo el pasado 3 de febrero.

Los pocos habitantes que todavía no sabían nada, cuando preguntaron la razón del repique prolongado, pudieron unirse a la esta alegría.  Una anciana de Ciudad Barrios, que regresaba del mercado, resumió toda la alegría en una frase: “ya tenemos los de aquí a alguien a quien rezarle” para que interceda con Dios por las penurias que vive el pueblo de El Salvador.

Próximamente: Arzobispo a los diáconos: “Hagan que sus matrimonios se destaquen”

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“Es esencial que sus matrimonios se destaquen”, dijo el arzobispo Samuel J. Aquila a los nueve hombres que fueron ordenados diáconos permanentes el pasado 17 de junio en la catedral basílica Immaculate Conception.

En la misma ceremonia fue ordenado también un diácono transitorio. Se trata de Shannon Thurman quien actualmente está estudiando en el seminario St. John XXIII de Massachusetts para ser sacerdote de la Arquidiócesis de Denver.

Los nuevos diáconos permanentes son: David Arling y Hal Goldwire, ambos del estado de Ohio; Ronald F. Beck, Robert Lanciotti, Ernest Martinez, Darell Nepil, y Pat Travis de Colorado; Geoffrey Bennett de Pensilvania y Greg Perzinski de Wyoming.

“Como diáconos ustedes están llamados a servir de diferentes maneras”, dijo el Arzobispo en su homilía antes de la ordenación. “Recuerden que el matrimonio es su primera vocación y que siempre debe ir primero”.

Monseñor Aquila les hizo un llamado a ser testigos en el mundo “del don y de la bendición del matrimonio”.

El Arzobispo, dirigiéndose a los sacerdotes que estarán trabajando con los diáconos en las parroquias, les alentó a recordar también que los diáconos son hombres casados, con esposa, hijos y nietos”.

“Ellos tienen familia. Tienen responsabilidades. Y uno de ellos es todavía joven y tiene seis hijos”, dijo el Arzobispo refiriéndose al diácono Greg Perzinski de 39 años, quien servirá en la parroquia Michael the Archangel en Aurora.

El Arzobispo dijo también que los diáconos son “testigos en el mundo”.

“Que el Señor cuya palabra es verdad, (…) continúe fortaleciéndolos y continúe guiándolos en su ministerio”, dijo. “Que ustedes continúen abriendo sus corazones, como María, a una mayor receptividad a su palabra”.

“Sepan que María intercede por ustedes todos los días como hijos para llevaros al único hijo, su hijo, Jesucristo. Que su amor por Él continúe aumentando cada día y que ustedes sean fieles siervos de Cristo en la Iglesia”.

Los diáconos se postraron en el suelo ante el altar mientras que el coro y los fieles cantaban la letanía de los santos. El Arzobispo puso sus manos en cada uno de los elegidos y pronunció silenciosamente las palabras de la ordenación. Cada uno fue presentado con los libros del Evangelio  como símbolo de que cada uno está llamado a creer, enseñar y practicar la Palabra de Dios.

¿Qué es el diácono permanente?

Es el primer grado del sacramento del orden. Inferior al de los presbíteros y obispos. Los diáconos asisten al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma. Asisten a la celebración del matrimonio, proclaman y predican el Evangelio, pueden administrar el sacramento del Bautismo, presidir exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad.  Todo sacerdote debe ser ordenado primero diácono transitorio. En cambio, el diaconado permanente puede ser conferido a hombres casados, lo cual constituye un enriquecimiento importante para la misión de la Iglesia.

Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica 1569 – 1571.