El problema con los inmigrantes indocumentados y las licencias de conducir de Colorado

La Iglesia Católica y Juntos Colorado buscan la revisión de SB-251

Vladimir Mauricio-Perez

En un panel organizado el pasado 31 de enero por Juntos Colorado y la Conferencia Católica de Colorado, inmigrantes indocumentados y el obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez, concientizaron sobre los efectos y las ineficiencias de la ley SB-251 y la obligación moral de buscar su mejora.

Aunque la ley Colorado Road and Community Safety Act (SB-251) puesta en efecto 2013, ha proporcionado licencias de conducir, permisos e identificaciones a más de 50.000 inmigrantes en Colorado, sus ineficiencias han dejado al 40 por ciento de residentes inmigrantes del estado sin licencia de conducir o identificación. Una nueva propuesta SB18-108 fue presentada recientemente por legisladores estatales con apoyo bipartidista y está destinada a abordar los problemas planteados por la SB-251.

“Es nuestro deber trabajar arduamente para la mejora legal de nuestro sistema y nuestras leyes, perfeccionándolos y produciendo leyes que respeten la razón y promuevan el bien común de nuestro país y nuestra sociedad”, dijo el obispo Rodríguez durante su reflexión sobre el papel de las leyes en la sociedad. “La ley debe basarse en la razón y no en la costumbre, la voluntad, la política, el poder o la moda”.

La ley SB-251 solo permite a los residentes con Números Individuales de Identificación del Contribuyente (ITIN por sus siglas en inglés) obtener una licencia, pero pasa por alto a los miles de inmigrantes indocumentados con un Número de Seguridad Social (SSN) válido, incluidos los destinatarios de DACA. Además, para aquellos inmigrantes de Colorado que califican para una licencia o identificación con la SB-251, el tiempo de espera para una cita obligatoria en persona puede variar de entre tres meses a dos años.

La propuesta SB18-108, sin embargo, busca hacer que los documentos de identificación estén disponibles para inmigrantes indocumentados con SSN y permite que el proceso de renovación se realice en línea o por correo.

“No tengo una licencia de conducir, pero tengo que seguir. No puedo detenerme. Tengo que llevar a mis hijos a la escuela”, dijo Erika Muñoz, activista voluntaria de Juntos Colorado, al Denver Catholic en español. “Tengo miedo ser detenida y deportada algún día”, confesó Erika.

Muñoz hace parte de los muchos inmigrantes afectados por las dificultades del proceso de renovación SB-251. Con solo tres oficinas en Colorado que brindan este servicio, ella ve muy pocas posibilidades de obtener la documentación.

“Me siento frustrada, pero me niego a centrarme en las cosas que no puedo hacer. [Esto] me motiva seguir luchando por un cambio en la ley … y por la igualdad y la dignidad humana “, dijo.

El panel también recibió a Isabel Bazanilla, dueña de un negocio en Aurora, quien se ha visto afectada por la ley de muchas maneras. “Me ha impactado personalmente, a mis empleados y mis clientes”, dijo. “No puedo conducir al trabajo. Tengo que tomar el autobús para llevar a mi hija a la escuela e ir a trabajar. Eso hace las cosas mucho más difíciles”.

Un problema familiar

Además de afectar a los padres indocumentados, esta ley también está afectando la educación de sus hijos, dijo Cynthia Trinidad-Sheahan, directora de educación secundaria y efectividad educativa en el distrito de Adams 14.

La ley impacta el trabajo de los maestros con los estudiantes, dijo; muchos estudiantes dicen que no pueden ir a la escuela porque sus padres no pueden conducir, y tienen que depender de los vecinos.

“Muchos educadores parecen tener conceptos erróneos de que a los padres de estos estudiantes no les importa”, continuó. “Pero es porque muchas veces no tienen una manera de llevarlos a la escuela … lo que [hace] que su participación en la educación del niño sea [difícil]”.

Aun así, muchos educadores y sistemas escolares han actuado para satisfacer las necesidades de muchas de estas familias. Trinidad-Sheahan incluso ha hecho visitas a los hogares de los estudiantes para hablar con sus padres: “Es maravilloso ver las caras de los adolescentes cuando nos ven en la puerta. Preguntan: ‘Señorita, ¿por qué han venido a mi casa?’ Y les decimos: ‘Porque ustedes son importantes’ “.

Miles de estudiantes y niños se ven psicológicamente afectados por la incertidumbre del “estado migratorio” de sus padres. Laura Peniche, una beneficiaria de DACA y activista voluntaria, reflexionó sobre el miedo que ella y sus hijos experimentan.

Su hija mayor sabe que su madre puede ser deportada, “esto es una dura realidad para un niño”, dijo. Peniche pidió a todos los residentes de Colorado que se comuniquen con su senador estatal para mostrar su apoyo a la propuesta SB18-108, para que los inmigrantes no teman conducir y puedan trabajar para mantener a sus familias.

El obispo Rodríguez destacó el apoyo de la Iglesia a la comunidad inmigrante y planteó el verdadero desafío que enfrenta la sociedad actual: “El trabajo no está en la Cámara o en el Senado, sino en formar hombres y mujeres en la verdad, con una conciencia clara y sincera … hombres y mujeres que sean fieles a su esencia que es racional…”

“Ya sea usted una persona de fe o no, es claramente razonable decir que la dignidad de una persona no cambia con las circunstancias”, dijo, “ya sea que sea pobre o rico, enfermo o saludable, un inmigrante documentado o indocumentado”.

Próximamente: “Las vocaciones no se reclutan ni se retienen. Son un llamado”

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La intervención de la hermana Martha López en el V Encuentro regional de la pastoral hispana realizado en Phoenix, Arizona del 23 al 25 de febrero pasados, hizo mella en los casi 500 participantes que le aplaudieron ovacionaron y luego se le acercaron para agradecerle por su testimonio y tomarse fotos y selfies con ella.

“Queremos hacer dos aclaraciones sabiendo que los aportes van a ser tenidos en cuenta en el Encuentro Nacional en septiembre”, dijo la religiosa, quien sirvió como vocera de los grupos de discusión en el tema de la pastoral vocacional.

“Cuando hablamos de vocaciones estamos hablando de que Dios llama a la vida matrimonial, a la vida de soltería, a la vida consagrada en sus diferentes formas: sacerdote, diácono, religioso, persona laica consagrada o instituto secular”, puntualizó.

La hermana Martha pidió también “tener en cuidado al traducir del inglés al español porque este documento (el de trabajo) dice que tenemos que «reclutar» vocaciones ¡Se reclutan soldados! ¡Dios es el que llama! ¡Y que tenemos que «retener» a los seminaristas! Si retenemos un seminarista vamos a tener como resultado un sacerdote amargado, con cara de funeral”, dijo con firmeza la hermana López.

Denver Catholic en Español subió el video de su intervención al Facebook, el cual tuvo casi 2 mil vistas, muchos comentarios y “shares”.

 

Su historia

Nacida en Bogotá, Colombia la hermana Martha creció en un ambiente muy católico. Trece miembros de su familia han seguido el llamado a la vocación religiosa. También hay un beato, primo hermano de su papá. Se trata de Arturo Ayala, quien ingresó a la orden hospitalaria de San Juan de Dios y murió mártir en la guerra civil española. Asimismo, una sierva de Dios hace parte de su árbol genealógico, la hermana María Benavides, fundadora de las hermanas dominicas de Betania.

“Crecí de la mano con mi mamá y mi papá, de misa diaria, rosario diario. Hice el retiro ignaciano mensual con mi papá cuando era adolescente. Desde que me conozco sentí que era «propiedad privada de Dios». Nunca lo dudé. Si volviera a nacer sería de nuevo esposa del Señor”, comparte la hermana.

Desde muy joven comenzó a trabajar como misionera laica con los inmigrantes y así pasó 26 años de su vida. Recorrió 13 países diferentes (incluyendo el suyo) en esta labor: Ecuador, Perú, Panamá, Bolivia, Chile, República Dominicana, Haití, Puerto Rico, Costa Rica, España, Barsil y Estados Unidos. Al sentirse identificada con ellos y gracias al consejo del arzobispo de San Juan Roberto González Nieves, decidió ingresar a la orden de las Hermanas Misioneras del Sagrado corazón, fundada por Santa Francisca Cabrini.

Así fue asignada a la arquidiócesis de Denver donde comenzó su labor pastoral en la parroquia Saint Cayetan. Allí hay más de 3.500 feligreses inmigrantes inscritos. “Para mí ha sido una experiencia muy bonita haber caminado con ellos, sufrido y reído con ellos. He visitado en la cárcel algunos que están en proceso de deportación”, indica.

Recientemente esta religiosa comenzó a servir en la parroquia Ascension donde semanalmente se reúnen más de 70 jóvenes en diferentes grupos para conocer y compartir si fe. “Quiero hacerles ver qué esperamos de ellos, que son líderes, que en manos de ellos está el hacer una Iglesia más viva y entusiasta en los Estados Unidos, integrada con la parte anglo”, puntualiza la hermana.

Al preguntarle el motivo de su alegría ella no dudó en responder que esta radica en “la relación personal con Dios” y en la vida de oración que es “un encuentro con Dios, no con uno mismo. Eso me va a abrir a las necesidades de los hermanos”.

La hermana López tiene así «entre ceja y ceja» el celo por la promoción de las vocaciones entre los hispanos del norte de Colorado. “Si propiciamos una atmósfera y cultura de la vocación podemos hablar de vocaciones en cada grupo parroquial e invitar a todos a clarificar qué quiere Dios de ellos. Pues en el siglo XXI Dios sigue llamando”, concluye la religiosa.

Para ver el video de su intervención vaya https://www.facebook.com/esDenverCatholic/videos/1048768128598038/