El Papa se conectó con escolares del mundo. Vea el video aquí.

El Papa Francisco volvió a sorprender al mundo con sus iniciativas. Esta vez se trató de su encuentro en tiempo real, a través de internet, con escolares de todo el mundo, respondiendo a sus preguntas e inquietudes. El encuentro realizado hoy 3 de setiembre, suró 20 minutos y se llevó a cabo con motivo del lanzamiento de la nueva Plataforma digital Scholas.

Esta plataforma digital permite que todas las escuelas del mundo puedan conectarse al mismo tiempo, por internet, y lograr que todos aprendan, los unos de otros. Así lo dijo el P. Jose Maria del Corral, moderador el encuentro. El objetivo principal de la plataforma que se lanzó hoy, es “reunir a chicos y chicas de los 5 continentes, y generar una cultura de paz”.

En esta ocasión, fueron 5 jóvenes de escuelas de Australia, Israel, Turquía, Sudáfrica y El Salvador los que lograron dirigirse en tiempo real al Papa Francisco y preguntarle sus inquietudes. En todas sus preguntas, los jóvenes mostraron su preocupación por el futuro, así como su deseo real de vivir en paz.

Una de las preguntas, realizada por el escolar de Turquía, fue si el futuro será mejor o será peor.  El Papa Francisco respondió: “Te quiero decir una cosa. Sabes dónde está el futuro? Está en tu corazón, en tu mente y en tus manos. Si sientes bien, si piensas bien y si con tus manos llevas adelante ese pensamiento bueno y ese sentimiento bueno, el futuro será mejor”.  Asimismo dijo que el futuro lo tienen los jóvenes. “Pero ¡cuidado! –añadió- Jóvenes con dos cualidades! Con alas y raíces. Alas para soñar y para crear cosas buenas, y raíces para recibir y respetar de los mayores la sabiduría”.  Antes de terminar su respuesta, el Santo Padre dijo: “El futuro está en las manos de ustedes. ¡Aprovechen para que sea mejor!”.

Uno de los jóvenes preguntó cómo surgió esta iniciativa Schola. A ello el Santo Padre dijo que surgió de una idea del P. Jose Maria del Corral, “como una escuela de vecinos en Buenos Aires para tender puentes, con la ilusión y como algo que no sabíamos si se iba a lograr. Y hoy estamos contentos”, dijo el Papa. “Estamos convencidos de que la juventud necesita comunicarse, necesita mostrar sus valores y compartir sus valores”.

Para todas las escuelas que quieran unirse a esta plataforma, pueden ingresara http://scholas.social para anotar a su escuela y estar conectados con jóvenes del mundo entero.

Próximamente: La ballena de la muerte

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.