El Papa Francisco no abandona a las millones de víctimas de ISIS

En llamada telefónica a sacerdote católico que está en la zona de emergencia, el Papa hizo llegar su bendición apostólica a las víctimas de ISIS

Mayé Agama

“Siento mucho todo lo que les está pasando. Rezo por ustedes y los tengo conmigo en mis oraciones. Nunca los olvido”. Estas fueron las palabras que el Papa Francisco le dijo al Padre Behnam Benoka, un sacerdote sirio-católico que se encuentra en el barrio cristiano de Erbil (Irak), donde junto a otros sacerdotes y religiosas atienden a unos 70.000 cristianos desplazados por los ataques de ISIS. Fue en una llamada telefónica que el sacerdote recibió sorpresivamente el 19 de agosto, según dijo a Aciprensa.

Días atrás el P. Benoka había enviado una carta al Santo Padre contándole los terribles hechos que miles de refugiados en Irak vienen enfrentando desde hace varios meses a raíz de los crueles ataques del grupo terrorista ISIS.

“Leí tu carta”, dijo el Papa en la llamada que duró 3 minutos. “He enviado personalmente al Cardenal Filoni a atender la situación en la zona. Dile a todos que el Papa Francisco te llamó y que nunca los olvido y no los voy a abandonar”. La llamada del Santo Padre culminó con la anhelada bendición apostólica para todos los que están sufriendo en la zona.

Efectivamente el Papa envió al Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, a la zona de emergencia. Del 12 al 20 de agosto el Cardenal Filoni visitó diversas ciudades, incluyendo Erbil.

Erbil, donde más de  70,000 cristianos se han refugiado huyendo del Estado Islámico, es la capital de Kurdistan y queda a 50 millas del territorio ocupado por el grupo ISIS.

Este grupo ISIS (Estado Islámico de Irak y el Levante) o simplemente Estado Islámico, viene sembrando el pánico desde hace meses en Irak y Siria con el fin de imponer un califato islámico, de vertiente sunnita.

En junio pasado los miembros de ISIS tomaron la ciudad iraquí de Mosul, donde el cristianismo se había practicado por cerca de 2,000 años. Esto causó el desplazamiento forzado de miles de cristianos, musulmanes chiítas, yazidíes e integrantes de otras minorías, que debían escoger entre abandonar su fe, el destierro de los hogares que habían habitado por años, o la muerte. De esa manera, a inicios de agosto lograron apoderarse de la ciudad cristiana más grande de Irak, Qaraqosh. El total de desplazados asciende a 1.2 millones de personas.

Los extremistas están utilizando técnicas brutales para sembrar el terror: asesinatos colectivos de hombres, decapitaciones, han enterrado vivas a muchas personas; han asesinado a niños a sangre fría, mientras que a las mujeres y niñas las raptan y las venden como esclavas.

No cabe duda que lo que viene ocurriendo en Medio Oriente es una terrible masacre. El mismo sacerdote que recibió la llamada del Papa, dijo a Aciprensa: “Estamos en una gran dificultad. En realidad estamos muriendo aquí”. Por su parte, el Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU, Mons. Silvano Tomasi, exhortó a la comunidad internacional a actuar con decisión y detener las persecuciones del Estado Islámico en Irak para evitar que suceda un genocidio como el que vivió Ruanda en 1994 con cerca de un millón de víctimas.

El Papa Francisco, profundamente dolido por la situación, continúa pidiendo a todas las personas de buena voluntad, oraciones para que este derramamiento de sangre sin sentido se detenga, y para que llegue “el amanecer de la reconciliación y la paz entre todos los miembros de la familia humana”.

Entre las olas de solidaridad que esta tragedia ha generado, la organización católica internacional Los Caballeros de Colón ha establecido un fondo para ayudar económicamente a los cristianos y otras minorías religiosas que “enfrentan una horrible y violenta persecución y la posible extinción en Irak y en las regiones alrededor”. Para contribuir con el fondo de ayuda se puede ingresar a www.kofc.org/irak

 

 

 

Próximamente: Arzobispo a los diáconos: “Hagan que sus matrimonios se destaquen”

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“Es esencial que sus matrimonios se destaquen”, dijo el arzobispo Samuel J. Aquila a los nueve hombres que fueron ordenados diáconos permanentes el pasado 17 de junio en la catedral basílica Immaculate Conception.

En la misma ceremonia fue ordenado también un diácono transitorio. Se trata de Shannon Thurman quien actualmente está estudiando en el seminario St. John XXIII de Massachusetts para ser sacerdote de la Arquidiócesis de Denver.

Los nuevos diáconos permanentes son: David Arling y Hal Goldwire, ambos del estado de Ohio; Ronald F. Beck, Robert Lanciotti, Ernest Martinez, Darell Nepil, y Pat Travis de Colorado; Geoffrey Bennett de Pensilvania y Greg Perzinski de Wyoming.

“Como diáconos ustedes están llamados a servir de diferentes maneras”, dijo el Arzobispo en su homilía antes de la ordenación. “Recuerden que el matrimonio es su primera vocación y que siempre debe ir primero”.

Monseñor Aquila les hizo un llamado a ser testigos en el mundo “del don y de la bendición del matrimonio”.

El Arzobispo, dirigiéndose a los sacerdotes que estarán trabajando con los diáconos en las parroquias, les alentó a recordar también que los diáconos son hombres casados, con esposa, hijos y nietos”.

“Ellos tienen familia. Tienen responsabilidades. Y uno de ellos es todavía joven y tiene seis hijos”, dijo el Arzobispo refiriéndose al diácono Greg Perzinski de 39 años, quien servirá en la parroquia Michael the Archangel en Aurora.

El Arzobispo dijo también que los diáconos son “testigos en el mundo”.

“Que el Señor cuya palabra es verdad, (…) continúe fortaleciéndolos y continúe guiándolos en su ministerio”, dijo. “Que ustedes continúen abriendo sus corazones, como María, a una mayor receptividad a su palabra”.

“Sepan que María intercede por ustedes todos los días como hijos para llevaros al único hijo, su hijo, Jesucristo. Que su amor por Él continúe aumentando cada día y que ustedes sean fieles siervos de Cristo en la Iglesia”.

Los diáconos se postraron en el suelo ante el altar mientras que el coro y los fieles cantaban la letanía de los santos. El Arzobispo puso sus manos en cada uno de los elegidos y pronunció silenciosamente las palabras de la ordenación. Cada uno fue presentado con los libros del Evangelio  como símbolo de que cada uno está llamado a creer, enseñar y practicar la Palabra de Dios.

¿Qué es el diácono permanente?

Es el primer grado del sacramento del orden. Inferior al de los presbíteros y obispos. Los diáconos asisten al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma. Asisten a la celebración del matrimonio, proclaman y predican el Evangelio, pueden administrar el sacramento del Bautismo, presidir exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad.  Todo sacerdote debe ser ordenado primero diácono transitorio. En cambio, el diaconado permanente puede ser conferido a hombres casados, lo cual constituye un enriquecimiento importante para la misión de la Iglesia.

Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica 1569 – 1571.