El hambre de Dios que llama a evangelizar

Se realizó el Encuentro Juvenil de Adolescentes organizado por Centro San Juan Diego.

¿Cómo puede el joven saciar esa hambre de infinito que hay en su corazón? ¿Pueden los diferentes atractivos o los medios de comunicación llenar ese vacío? Esta fue una de las preguntas que hicieron parte del Encuentro Juvenil de Adolescentes del ministerio hispano de la Arquidiócesis de Denver y que estuvo organizado por Centro San Juan Diego.

El encuentro se realizó el pasado 18 de marzo en la Universidad de Denver y tuvo como título la palabra “Hunger” o hambre. “Quisimos hacer una alusión a la saga de los Juegos del hambre, una serie películas muy conocidas por los jóvenes, para que ellos se den cuenta del hambre de Dios que hay en sus corazones”, comenta Liliana Flores, organizadora del evento.

Unos 600 adolescentes de diferentes parroquias de la Arquidiócesis de Denver asistieron a este encuentro.

Por medio de pláticas los jóvenes entendieron que solo Dios puede saciar el hambre que tienen de ser amados y aceptados y que la crisis viene cuando ellos buscan llenar ese vacío con sucedáneos Lo importante punto está en reconocer esa nostalgia por creer y por buscar a Dios. “De lo contrario vienen las consecuencias fatales como jóvenes que acuden al suicidio, niñas embarazadas, personas que caen en la drogadicción. Lo hacen porque necesitan el verdadero amor y no lo encuentran. Ellos tienen necesidad de Dios”, comenta Flores.

 

 

Llamados a evangelizar

Hispanic_Youth_Rally_2017 - March 19, 2017, Denver, Colorado  University of Denver. Photo by Andrew Wright/Denver Catholic

Mariana Muñoz. Parroquia Holy Cross.

Frente a la situación que viven los inmigrantes en los Estados Unidos, Denver Catholic en Español preguntó a varios de los participantes a este encuentro de qué manera creen que están llamados como latinos a evangelizar y a ser evangelizados en este país. Mariana Muñoz de la parroquia Holy Cross en Thornton habló de como las comunidades hispanas y americanas se complementan en la vivencia de la fe: “En México el catolicismo es muy cultural y esto hace que los jóvenes a veces no tengan un encuentro personal con Jesucristo”, dijo.  “Los jóvenes hispanos deben tener más experiencias misioneras o de peregrinación.  Algo más que ir a la Iglesia los domingos y en eso los americanos tienen mucho para aportarnos”, indicó la joven.

DENVER, CO - MARCH 18: Hispanic youth rally at the Ritchie Center at the University of Denver on March 18, 2017, in Denver, Colorado. (Photo by Daniel Petty/for Denver Catholic)

Carlos Rubén Hernandez. Parroquia Saint Cajetan.

Para Carlos Rubén Hernández, quien lleva solo seis meses viviendo en este país, lo más admirable de los hispanos que vienen a los Estados Unidos es que “aprenden rápido el inglés y hacen un gran esfuerzo para llevar la palabra a muchos americanos que lo necesitan. Ellos tienen una fe muy arraigada y vienen y prenden la mecha a este país”, indicó Hernández, quien vino como misionero de la comunidad de los teatinos a servir en la parroquia de Saint Cajetan de Denver.

DENVER, CO - MARCH 18: Hispanic youth rally at the Ritchie Center at the University of Denver on March 18, 2017, in Denver, Colorado. (Photo by Daniel Petty/for Denver Catholic)

Anabel Porras. Parroquia Saint Therese.

Para Anabel Porras, de la parroquia Saint Therese en Aurora, la clave para una evangelización eficaz en este país está en “unirnos los americanos y los latinos como hermanos en Cristo y compartiendo nuestra fe como cuando compartimos la eucaristía”.

DENVER, CO - MARCH 18: Hispanic youth rally at the Ritchie Center at the University of Denver on March 18, 2017, in Denver, Colorado. (Photo by Daniel Petty/for Denver Catholic)

Álvaro Malara. Parroquia Ascension.

Álvaro Malara, líder juvenil de la parroquia Ascension de Denver asegura que los jóvenes están llamados a evangelizar en un país lleno de desafíos: “donde se aprueban el consumo de la marihuana, donde el aborto es legal, donde se le llama matrimonio a la unión entre personas del mismo sexo y ahora donde también es legal el suicidio asistido”. Por ello es importante transmitir la Buena Nueva a tantos jóvenes hambrientos de Dios: “A veces uno piensa que los jóvenes no van a querer responder a los desafíos de la fe pero cuando los conoces mejor te das cuenta de que ellos sí buscan a Dios. La evangelización con los jóvenes es muy importante porque ellos son los futuros padres, los líderes de las futuras familias”.

 

Dios en el centro

Además de las pláticas, las alabanzas y los momentos de diversión, los jóvenes participantes contaron también con momentos fuertes de oración tanto en la Misa como en las confesiones y en la Hora Santa. Muchos jóvenes estuvieron recogidos, hablando con Dios y sintiéndose tocados por su gracia. Así los 600 participantes a este encuentro pudieron ser receptores directos de las palabras que dijo el mismo Jesús: “Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.” (Juan 6, 35)

 

 

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.