El educador debe un testigo de la verdad y del bien

Conozcamos a algunos de los maestros que se entregan para formar a nuestros niños y jóvenes

Lara Montoya

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“La escuela es uno de los ambientes educativos en los que se crece para aprender a vivir, para llegar a ser hombres y mujeres adultos y maduros”, nos dice el Papa Francisco.
Con el fin de celebrar estos valores de la educación católica, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos promueve, desde hace 40 años, la Semana Nacional de Colegios Católicos. Este año, se llevó a cabo del 26 de enero al 1 de febrero, bajo el lema “Escuelas Católicas: comunidades de fe, conocimiento y servicio”.

En este especial, queremos enfocarnos en los maestros, aquellos rostros que muchas veces permanecen ocultos. A ellos les confiamos la formación de nuestros hijos y en un sentido el futuro de una nación.

Los maestros tienen una vocación hermosa y de suma importancia. Son ellos como lo señala la declaración de Pablo VI- Gravissimum Educationis (sobre la educación cristiana), quienes ayudan a “los padres en el cumplimiento de su deber” y cuya vocación “requiere dotes especiales de alma y de corazón, una preparación diligentísima y una facilidad constante para renovarse y adaptarse”.

Suzanne Scheck
Directora de St. Catherine of Siena, Denver

Suzanne ha servido por 45 años en la misma escuela, Saint Catherine of Siena, en Denver y se siente muy bendecida de haber pasado su carrera como profesora y administradora en esta institución.  “Me pidieron que enseñara acá por un año, pero me enamoré de esta escuela, de la parroquia, de la comunidad y aquí me quedé” señala Scheck.

Ella ha enseñado a todos los grados de St. Catherine of Siena excepto kindergarten y pre – escolar. Además, ha sido directora deportiva y entrenó equipos en diferentes deportes como voleibol, baloncesto y softbol.

Durante los últimos 5 años, Sheck ha asumido la dirección de St. Catherine. Durante este tiempo, ha ayudado a estabilizar y a hacer crecer a la escuela que estaba en peligro de ser cerrada.

Para Sheck, la enseñanza y el trabajo con los niños es una obra muy importante, especialmente en un mundo tan difícil como el de hoy. “Es un ministerio de dedicación, amor, cuidado y gran alegría esperanzadora. Ser parte de St. Catherine of Siena y de la comunidad parroquial durante 45 años ha traído este tipo de experiencia para mí”, dijo la directora.

Mary Ellen Bley
Profesora de 3er grado, Most Precious Blood, Denver

El servir a las escuelas católicas por 40 años -toda su carrera profesional – le ha dado a Mary Ellen, un lugar donde encontrar una comunidad e integrar su fe con la enseñanza. La educación de Bley comenzó en la escuela St. John the Baptist en Longmont y en Longmont High School. Mary Ellen se ha sido directora interina de St. John the Baptist, antes de empezar a dirigir la escuela de St. Louis, en Louisville, como directora durante 12 años. Bley enseñó al tercer grado de nuevo en la escuela Assumption antes de trasladarse a la escuela de Most Precious Blood, donde enseña actualmente.

“Las escuelas católicas son un lugar donde he podido compartir mi fe”, señala Bley. “En las escuelas públicas es difícil decirle a algún estudiante que está teniendo un momento difícil: ‘vamos a parar y a decir una oración’, esa es una bendición que no todo el mundo tiene y doy gracias a Dios por ella”.

Bley también ha encontrado una comunidad en las escuelas, “agradezco a todos los profesores con los que he trabajado codo a codo todos estos años, ya que me ayudaron a perfeccionar mis habilidades y me han permitido crecer y aprender como educadora,” compartió la maestra.

 Cecelia Gartland
Profesora de 4to grado, Christ the King, Denver

“Como profesora católica y mentora, tengo el anhelo de ayudar a mis estudiantes a alcanzar su máximo potencial y enseñarles a respetar a todas las personas,” señaló Cecelia.

Durante 30 años, Gartland ha enseñado en la escuela Christ the King como maestra de laboratorio, profesora de ciencias en los grados de primaria y maestra de cuarto grado, año que ha enseñado durante los últimos 17 años.

“Me he quedado trabajando dentro de la educación católica, porque como educadora debo ser capaz de enseñar y vivir mi fe todos los días. Quiero que cada niño se dé cuenta de los dones que Dios le ha dado y los comparta con los demás,” enfatizó la maestra.

Gartland dijo que se siente bendecida por tener el don de la fe, algo en lo que ella trabaja para transmitir a sus alumnos. “La comunidad de Christ the King me ha acogido durante los últimos 30 años y me siento afortunada de haber trabajado con diferentes familias grandiosas”, dijo finalmente.

Alexandra Salazar
 Profesora de Kindergarten, St. Vincent de Paul, Denver.

Alexandra nació en Perú, y se mudó a Denver 16 años atrás. Desde entonces ha servido como profesora en diferentes escuelas de la Arquidiócesis de Denver, tales como St. Rose of Lima, Queen of Peace y St. Vincent de Paul.

“Me encanta estar entre niños”, dice Alexandra, “les puedo hablar de la fe de una manera muy sencilla y ellos están abiertos a recibirla, también me encanta la alegría que ellos me transmiten”.

Su misión, nos dice, es “tratar de sembrar la semilla del amor a Dios y a María en los corazones de mis alumnos, para que ellos puedan crecer en esa relación con el Señor en sus vidas. Además buscamos formarlos integralmente, en todas las áreas, para ayudarlos a que se vayan conociendo y puedan alcanzar su potencial”.

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Próximamente: Pastores en la calle

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Por: Roxanne King

En los últimos años, el Camino Neocatecumenal, un carisma de la Iglesia Católica que tiene como objetivo dirigir a la gente a madurar en la fe cristiana, ha anunciado, durante la Pascua, la Buena Nueva de Jesucristo en plazas públicas a través de la arquidiócesis. Este año, por primera vez, el proyecto de evangelización “Great Missión” (“La gran misión”) tuvo lugar en 16th Street Mall en el centro de Denver.

Desde el inicio, hace 35 años, el 16th Street Mall ha permanecido como una de las principales atracciones para los visitantes, donde llegan tanto turistas como personas del lugar al corredor de una milla de largo, que ofrece una variedad de restaurantes, tiendas y negocios.

“Era el lugar perfecto para la Gran Misión, dijo el sacerdote de Denver Grzegorz Wojcik, original de Polonia, quien fue parte del equipo del camino en la parroquia St. Louis en Englewood, y que anunció la Buena Nueva en el centro comercial. “¡Fue estupendo…enseñar [a la gente] que la Iglesia los está buscando”! dijo el Padre Wojcik, quien hoy es el párroco de St. William en Fort Lupton. “Esto demostró que aún en Denver, una ciudad moderna, Jesucristo va hacia ellos.

El 14 de mayo, el quinto domingo de Pascua, el equipo de Great Mission llevó a cinco sacerdotes católicos, quienes ofrecieron confesiones en el centro comercial.

“Nunca he visto eso antes, que el sacramento [de Reconciliación] venga a las calles”, dijo Flora Potter, miembro del equipo de Great Mission a quien se le asignó sostener una pancarta que decía: “Confesión disponible con un sacerdote católico, HOY”.

“Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado”, dijo Potter. “Llevar el amor de Cristo a la gente en la calle ¡Pastores, que huelen a oveja!”.

“Mientras la gente leía las palabras en la pancarta, sus caras expresaban sorpresa, incredulidad, tristeza, sufrimiento, alegría, ira, dolor, deleite, disgusto y gratitud ¡Me di cuenta de que esto era verdadera evangelización!”, dijo Potter.

“Fue llevar a Dios a las calles”, añadió, “donde la gente pudiera verlo”. El padre Wojcik dijo que la experiencia le recordó escenas de las Escrituras donde la gente pasa por su vida cotidiana y de repente, Cristo aparece.

“Jesús estaba presente ahí,” dijo el padre Wojcik. “Él los estaba buscando. Estaba dando felicidad, la oportunidad de ser libres”.

A pesar de la disponibilidad abundante de los sacerdotes, el padre Wojcik dijo que solo unas 20 personas aprovecharon la confesión.

“Las pocas personas que vinieron, a pesar de las distracciones del 16th Street Mall, fueron increíbles”, dijo.

“Fue un privilegio llevar a cabo este anuncio que cambia vidas”, afirmó. “¿Cómo puedes vivir de la misma manera después de saber que Jesús está aquí en 16th Street Mall, entre las calles 16th y Champa?”.

La mayoría de los transeúntes, dijo el sacerdote, consideraron curioso y entretenido el esfuerzo de evangelización.

“Algunos se pararon por un minuto o dos”, dijo. “Muchos tomaron fotos, pero muy pocos se quedaron a escuchar. Fue un gran descubrimiento: de que Jesús es como un espectáculo, como si no lo necesitaran. No hay tiempo para Jesús, tengo que vivir mi vida”.

Lo que pudo parecer tonto para muchas personas, no lo fue para el equipo de evangelización. “Pudimos hablar con estudiantes, indigentes, veteranos viviendo en casas de refugio, gente que vive en el centro que son afluentes”.

“Gente de toda clase social pasa por ahí”, dijo Sue Van Doren, coordinadora del equipo de 13 miembros de Great Mission de 16th Street Mall, que cuenta con el apoyo de una comunidad de unas 40 personas.

“Estamos anunciando la Buena Nueva de que Dios te ama y te conoce por tu nombre”, dijo. “Hubo oración, cantos y bailes -la gente de nuestra comunidad hablaba conaquellos que estaban en la calle ¡Fue maravilloso!”.

El esfuerzo no fue para hacer proselitismo o para o hacer nuevos miembros del Camino o católicos conversos , dijo el padre Wojcik.

“Fue para mostrar el rostro de Jesucristo”, dijo. “Para anunciar el Evangelio. Fue la Iglesia presente, recordándole a la gente el amor de Dios”.

“Como un faro que ilumina a los barcos que están en el mar”, añadió, “la gente no tiene que venir [a la Iglesia], si no que necesitan ver a Cristo [para que] puedan ser salvos”.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.