El Denver Catholic en Español lanza nueva plataforma digital

Obispo Jorge Rodríguez: Dios habla a través del internet

Vladimir Mauricio-Perez

El obispo auxiliar de Denver, Jorge Rodríguez, animó a los jóvenes de Denver a escuchar a Dios en los medios de comunicación, alentando el uso de la nueva plataforma digital del Denver Catholic en Español.

“¡Dios tiene mucho que decirles con un solo ‘clic!’ Dios usa internet, Facebook, Instagram, WhatsApp, Snapchat, y otros muchos medios para mandarte un mensaje inspirador,” dijo el obispo.

Ante la creciente ola de información que se encuentra en el Internet, la Iglesia quiere ayudar a los católicos a mantenerse informados sobre temas pertenecientes a la fe. La Iglesia entiende que la nueva evangelización requiere de nuevos métodos, y es por eso que este mes de noviembre el DCE lanza su boletín informativo electrónico.

“Nunca como hoy es importante mantenernos informados,” dijo el obispo auxiliar de Denver, Jorge Rodríguez acerca de esta iniciativa. Refiriéndose a las nuevas generaciones comentó que: “Los jóvenes tienen una gran ventaja porque tienen extraordinaria competencia tecnológica que les permite contactarse con mucha gente a nivel mundial con un solo ‘clic.’”

“Ojalá que en su mundo de información también se interesen por las noticias del mundo de la fe, de lo que está pasando en la Iglesia, de las cosas buenas que suceden en nuestro planeta,” agregó el obispo.

La Iglesia apoya a los medios de comunicación

Como dijo el Papa Francisco en la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales en el 2017, “La comunicación tiene el poder de crear puentes, de favorecer el encuentro y la inclusión, enriqueciendo de este modo la sociedad.”

Sin embargo, la Iglesia también reconoce los retos que los avances tecnológicos pueden presentar.

Por ello, el Papa Benedicto XVI – en su mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones del 2010 –  afirmó que “con la difusión de [los medios de comunicación], la responsabilidad del anuncio no solamente aumenta, sino que… reclama un compromiso más intenso y eficaz.”

El santo padre continuó afirmando que “en el mundo digital,” la necesidad del amor de Dios por nosotros “no es algo del pasado… sino una realidad muy concreta y actual.”

“[Dios] hace sentir su cariño y te enseña algo de su mensaje,” dijo el obispo Rodríguez. “¡Conéctate con el Denver Catholic en Español!”

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Próximamente: No te olvides de llevar a Dios a tu trabajo

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Pertenezco a un grupo de oración en Facebook. La gente publica sus intenciones, y los otros miembros rezan. Una de las formas en que se puede dar un buen uso de las redes sociales.

El otro día publiqué, como lo hago en ocasiones, una petición para que los miembros rezaran por una transacción en la que he estado trabajando en mi negocio de bienes raíces. Ha sido estresante, y me ha causado gran ansiedad. Los otros miembros, como siempre, me apoyaron y me aseguraron que rezarían. Pero un miembro creyente me preguntó si creo que es apropiado pedir por el éxito en negociaciones comerciales. No se estaba negando, fíjate. Pero, aparentemente había hecho lo mismo en otro sitio de oración, y se le dijo que este no era un tema apropiado para una petición de oración. Me dijo que ella creía que era bastante apropiado, ya que su negocio es en realidad un apostolado, pues hacen rosarios. Definitivamente dignos de la oración

Y comencé a pensar: ¿son los fabricantes de rosarios el único “negocio” por el que podemos rezar? ¿Tenemos que, de alguna manera, estar involucrados directamente en un ministerio relacionado a la Iglesia antes de que Dios quiera escuchar lo que estamos haciendo?

Pienso que, como cristianos, tendemos a dividir el mundo y nuestras vidas entre lo “sagrado” y lo “secular”. “Sagrado” es la Misa del domingo. El tiempo de oración. Evangelización. El trabajo solo es sagrado si es para la iglesia, o está directamente relacionado a la evangelización. Todo lo demás: nuestros equipos de softbol, nuestras reuniones escolares, nuestra compra de víveres, nuestras vacaciones que no son de peregrinación, y especialmente “el mundo de los negocios” – son puramente “seculares”.  Dios está interesado en el primero, y no le importa tanto lo segundo.

¿Es verdad?

San Juan Pablo II, en su encíclica Laborem Exercens, nos dice que el trabajo es un aspecto fundamental de la vida del hombre en la tierra, y el lugar donde se une con Dios en su obra de creación, y cumple con su primer mandamiento “someter a la tierra”

El mismo San Juan Pablo II, en su hermoso libro “Amor y Responsabilidad”, define lo que él llama la “norma personalista”, que establece que la única respuesta apropiada y adecuada hacia una persona es el amor. En el lado negativo, porque cada uno de nosotros somos creados a imagen y semejanza de Dios, ninguna persona puede ser vista simplemente como un objeto de uso, nunca.

El “mundo de los negocios” es simplemente un lugar donde estos dos conceptos se encuentran. Para mí, eso lo hace un lugar sagrado. Y a Dios le importa mucho lo que pasa ahí.

Cuando entramos a nuestro trabajo el lunes por la mañana, no dejamos nuestra norma personalista en la puerta. Somos personas creadas a imagen y semejanza de Dios, uniéndonos con otras personas creados a su imagen, para realizar algún trabajo aquí en la tierra. Y estamos llamados a eso como cristianos para amarnos unos a otros, haciendo nuestro mejor esfuerzo, y a través de eso, llevando a Cristo a nuestros lugares de trabajos.

Y necesitamos de su ayuda para hacerlo.

Si desechamos el “mundo de los negocios” como simplemente secular, nos arriesgamos a despedir a Dios de nuestras vidas durante las más de 40 horas que pasamos en el trabajo cada semana. Y, en la medida en que apliquemos estas ideas al lado “comercial” del ministerio, también corrompemos eso. Los líderes del ministerio me dijeron el tratar mal a sus empleados estaba justificado porque “tenemos que hacerlo funcionar como un negocio”.

Así no se trata ningún negocio, ni sagrado, ni secular.

C.S. Lewis escribió que “nunca has conocido a un simple mortal”. De la misma manera, creo que no has hecho nada que sea meramente “secular”. Estamos trabajando en nuestra salvación, cada minuto de cada hora de cada día. Eso incluye el tiempo en el trabajo.

En cualquiera que sea el trabajo que haces, el Dios que tiene contadas cada una de las hebras de tu cabello, quiere participar en ello. Quiere que reces -por tus compañeros de trabajo, por su seguridad, por tu misión. Y sí. Por el éxito de todos tus esfuerzos, si esa es su voluntad.

No te olvides de llevar a Dios a tu trabajo.