El arte de la gratitud

Cómo una práctica diaria puede transformar tu mente y tu corazón.

Therese Bussen

La fiesta de Acción de Gracias es una ocasión en la que quizás pensamos de manera más intencional en el hábito de agradecer pero a menudo esto termina cuando se acaban los días festivos. Convertir esto en una práctica diaria, tendría el potencial de cambiar nuestras vidas y nos traería grandes beneficios tanto a nivel espiritual como psicológico.

De acuerdo con el padre Daniel Cardó, párroco de Holy Name en Englewood, la gratitud es mucho más que solo decir gracias.

“Es una disposición esencial porque es cómo entendemos la vida y cómo nos entendemos a nosotros”, dice. “Podemos pensar en cosas que no esperábamos y que nos han sido dadas. Este dejarnos sorprender es una experiencia de permitir que el amor mueva nuestros corazones y este es el primer paso para responder”.

“Una buena manera de estar agradecidos es siendo sencillos”, continuó. “La gratitud viene de la manera en que vemos a Dios, en que nos vemos a nosotros mismos y en que vemos a los demás. Si estamos demasiado centrados en nosotros mismos, pensamos que tenemos derecho a todo”, explica el sacerdote. “Entre más crecemos en gratitud, más veremos a Dios como un Padre y a los otros como nuestros hermanos quienes, así como nosotros, han recibido todo como un don”.

Otro beneficio de la gratitud es un cambio de perspectiva del sufrimiento. En lugar de desesperarnos, podemos ver que tal vez el bien llega luego de momentos muy difíciles.

“Si nosotros estamos agradecidos, no nos quejaremos o nos escandalizaremos cuando suframos. Para Job, el personaje del Antiguo Testamento que perdió toda su familia y sus tierras, fue bueno experimentar el sufrimiento porque esto lo hizo más agradecido”, dice el padre Cardó. “En Cristo sabemos que Dios no nos manda las cosas malas, pero sabemos que él permite bienes que provengan de nuestros momentos de sufrimiento”,

 

Cambio de hábitos mentales

La gratitud no solo nos beneficia espiritualmente. También trae grandes beneficios a nuestra salud mental.

“Estar agradecidos nos ayuda a ponernos en los zapatos de otras personas, permite darnos cuenta de que no todo depende de nosotros”, dice el doctor Jim Langley, psicólogo del centro Saint Raphael en Littleton. “La gente tiene menos ansiedad, es menos egoísta, da menos muestras de agresividad y está más empática. Cuando reconocemos que hay un don que se nos ha sido dado, esto nos hace más propensos a retribuirlo a los demás”.

El doctor Langley señala que la mente humana tiende a mostrar más lo negativo, por ello recomienda una práctica diaria de anotar las cosas buenas, lo cual nos puede ayudar mucho hacia una actitud positiva.

Pero comenzar con una práctica de gratitud puede parecer falso o forzado, hasta que se haya formado el nuevo hábito, según dice el doctor Langley.

“Así funciona nuestro cerebro. Es como si se estuvieran pavimentando nuevas vías. Puede resultar pesado e incómodo, pero después de 30 días te puede hacer sentir normal y natural”, dice. “Una vez que vences esta lucha, esto se convierte en parte de lo que eres”.

Cómo practicarla

Entonces, ¿cómo se practica diariamente la gratitud? El doctor Langley y el padre Cardó ofrecen unos consejos sencillos y útiles:

“Al finalizar el día, toma nota de las cosas buenas que han sido hechas, grandes y pequeñas”, recomienda el psicólogo. “El examen (un método de oración diseñado por San Ignacio de Loyola) es algo muy bueno”.

Se trata de una oración sencilla que tiene cinco pasos: Pedirle a Dios la luz del entendimiento, darle gracias, revisar el día con la ayuda del Espíritu Santo, enfrentar los defectos y esperar el día que está por venir. También recomendó ser conscientes, de manera intencional, de cómo las personas que queremos son un don, y de que debemos decírselos.

“Es muy fácil dar por sentado que las personas están ahí, especialmente en la vida familiar”, pero dice que es importante que alguien nos haga saber que somos significativos. “Parte de nuestra misión es ser Cristo para los demás, cuando se los hago saber, estoy siendo Cristo para ellos”.

El padre Cardó recomendó oraciones sencillas: “Algo muy práctico es decir una oración de gratitud cuando nos levantamos. O hacer el examen durante la noche por unos minutos, también en familia antes de la comida”.

“También durante el día de Acción de Gracias, se puede pensar en los dones más grandes de nuestra vida e incluso escribirlos, agradeciendo a Dios por ellos y también a quienes representan un don para nosotros. Hacer una llamada para decir ‘gracias’”.

“Si estamos agradecidos, seremos más sencillos. Cuando nos ponemos demasiado complicados o esperamos mucho de los demás, eliminamos la capacidad de asombro”, concluye, “Entre más agradecido seas, más sencillo y feliz serás. Si somos sencillos, sabremos que Dios nos dará justo aquello que necesitamos. Él nos prometió darnos aquello que necesitemos. La gratitud nos hace recibir lo que necesitamos con alegría”.

Traducido del original en inglés y adaptado por Carmen Elena Villa.

Próximamente: V Encuentro: El ministerio hispano visto por sus pastores

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V Encuentro: El ministerio hispano visto por sus pastores

Se realiza en Phoenix el V Encuentro de la pastoral hispana. Región XIII

Carmen Elena Villa

(Foto de The Catholic Sun. Periódico de la diócesis de Phoenix)

Los obispos de las diez diócesis de la región XIII de Estados Unidos brindaron sus consejos pastorales en un panel que presentaron durante el V Encuentro de la pastoral hispana que se realizó en Phoenix del 23 al 25 de febrero y que abarca los estados de Wyoming, Colorado, Utah, Nuevo México y Arizona.

 

Ser testimonio para los jóvenes

Sobre la pastoral juvenil el arzobispo de Santa Fe, Nuevo México, John C. Wester dijo que para lograr un apostolado efectivo es necesario tener una intimidad con Jesús y hablar a los jóvenes “como un padre, no como un profesor”.

Por su parte el obispo de Salt Lake – Utah, Oscar Solis, aseguró que la participación de los jóvenes es esencial para tener una Iglesia más viva. Para el obispo de Colorado Springs monseñor Michael Sheridan, es importante destacar el “deseo de relaciones auténticas”, que tiene el joven.

El Obispo Gerald Frederick Kicanas, de Tucson – Nuevo México destacó cómo el joven busca relaciones de amistad profundas y que muchas veces no saben encaminar por su excesivo consumo de tecnología y la falta de comunicación persona a persona. Dijo que los agentes pastorales tienen una responsabilidad muy grande porque la fe “no se enseña. La fe es como un virus”, el cual se contagia con el contacto con quienes tienen a Jesús en el centro.

 

Desafíos para las familias hoy

El obispo auxiliar de Phoenix Eduardo Nevares dijo que “como va la familia, así va la sociedad y la Iglesia”. Y se refirió a los desafíos que tiene que enfrentar la familia: “En muchos hogares trabajan los dos padres. Muchas veces los papás no hablan entre ellos porque ambos están trabajando y necesitan dinero”. Y dijo cómo en ocasiones las familias deben hacer ciertas opciones para el bien de las mismas: “Tenemos que escoger y no tener que tener un televisor en cada cuarto, dos o tres carros último modelo y así el papá y la mamá se queden en la casa porque ellos son nuestro tesoro. El dinero es el tesoro en los Estados Unidos pero para los hispanos los hijos son el verdadero tesoro”. Y exhortó a las familias allí presentes: “¡Nada de que solo un hijo es suficiente!” – a lo que el púbico aplaudió de manera apoteósica – Y dijo que la Iglesia necesita matrimonios compuestos por “un hombre, una mujer, donde haya fertilidad por el bien de la sociedad y de nuestra madre Iglesia”.

El obispo de Las Cruces, Oscar Cantú compartió en este panel cómo su diócesis está experimentando una catequesis en familia: “Que aprendan juntos papás, hijos y abuelos. Que se encaminen como familia aprendiendo a su nivel y a veces los niños le enseñan más a los padres”.

 

Más vocaciones

Para el obispo de Colorado Springs Michael Sheridan el lugar donde mejor se cultivan y florecen las vocaciones es el de la familia e invitó a “no subestimar lo que hacen las familias”.

Por su parte el obispo auxiliar de Denver Jorge Rodríguez pidió no tener miedo de decir que en las familias se permita escuchar el llamado vocacional. El prelado compartió que, antes de su nombramiento episcopal, fue vicerrector del seminario Saint John Vianney de Denver donde veía en el proceso de admisión de los candidatos al sacerdocio cómo su vocación florecía en el seno de familias cristianas y cómo ellos se habían atrevido a dar este paso porque alguien una vez les preguntó si habían pensado en ser sacerdotes.

Sobre el tema el obispo de Las Cruces Oscar Cantú compartió su experiencia al ser texano pero de papás mexicanos. “No nos sentimos completamente americanos”, confesó. Y dijo que cuando iba de viaje a México a visitar a su familia extendida “no hablaba perfecto español” entonces se sentía “como la india María. Ni de aquí ni de allá. Como muchos de ustedes, experimenté la discriminación”. Hasta que una religiosa le dijo: “Tú vas a ser un orgullo y un regalo para la Iglesia porque tú tienes dos culturas, hablas dos idiomas, conoces dos mundos”. Sin embargo, era la primera vez que el hoy obispo Cantú escuchó estas palabras. “Tenemos que decirle a nuestros jóvenes, a nuestros niños que son una bendición y que tienen esa capacidad de ser puentes en nuestra sociedad”.

Luego los obispos respondieron algunas preguntas dirigidas de parte del público. Uno de los asistentes preguntó si pensaban que este encuentro daría algún tipo de frutos para la vida de la Iglesia a lo que el obispo de Pueblo – Colorado, Stephen Berg aseguró “firmemente que el V Encuentro va a marcar una diferencia con las metas que estamos hablando y en nuestro caso, el compromiso con una mejor comunicación” y dijo que con este encuentro se espera dar “un paso hacia el liderazgo y para el cambio de la cultura en toda la Iglesia”.

Para ver más fotos y videos del encuentro vaya a nuestro Facebook en Denver Catholic en español.