El aporte de los fieles cambió la vida de Cinnia

Carmen Elena Villa

Cinnia Urquidi llegó de Chihuahua, México, en 1996. Tenía 20 años y había dejado la escuela años atrás, cuando cursaba la primaria. Al llegar a vivir a Estados Unidos conoció y se enamoró de Juan Hinojos, también mexicano, y se fueron a vivir juntos. La práctica de la fe católica, que había conocido de pequeña, estaba en un segundo plano.

Luego ingresó a Cursillos de Cristiandad y fue así como conoció Centro San Juan Diego, el cual fue para ella como una “tabla de salvación” que en el 2013 le permitió cursar la preparatoria, y después iniciar la Licenciatura en Ciencias Religiosas, en convenio con la universidad Anáhuac de Ciudad de México.

Cinnia se casó por la Iglesia, y hoy está a punto de iniciar su quinto y último año de licenciatura. Sueña con hacer un doctorado y aplicar sus conocimientos “para que muchos alcancen la salvación”.

Personas como ella han podido salir adelante gracias a la ayuda financiera que le ha ofrecido la Arquidiócesis de Denver. “Con lo que nosotros aportamos no alcanzaría ni para pagar la luz”, dice entre bromas.

El testimonio de Cinnia es uno de los que aparecen en el video en español de la Colecta Anual del Arzobispo, que este año tiene como lema “La alegría, el poder y la gracia de dar”.

Con el dinero que aportan los fieles de la Arquidiócesis de Denver a la colecta, se financia el trabajo que se realiza tanto en el centro pastoral Saint John Paul II como en Centro San Juan Diego. También se apoya a más de 40 distintos ministerios, como los de Caridades Católicas que ayudan especialmente a la mujer, conocidos como Casa Gabriel y Marisol Homes.

Asimismo, la colecta sirve para la formación de los futuros sacerdotes que se preparan en los seminarios Saint John Vianney y Redemptoris Mater.

Previo a la licenciatura, Cinnia y su esposo estudiaron otros cursos en Centro San Juan Diego como Agentes de pastoral y Fundamentos de la fe. “¿Cómo pudo estar esto tan oculto?”, se preguntó cuando empezó a aprender más de Dios. “¡Yo ni lo imaginaba!”, dice Cinnia todavía sorprendida.

“Tenemos un tesoro en Centro San Juan Diego y mucha gente no lo ha descubierto aún. El trabajo que hacen es muy profesional, los sacerdotes y los que ofrecen las charlas dan todo de sí y el trabajo está apoyado por el Arzobispo”, indica. “Cuando empecé a estudiar comencé a ponerme en los zapatos de los israelitas y a ver todo lo que Dios ha hecho por mí”, asegura. “Es prepararnos como católicos para conocer la fe y poder así enseñarla, más que defenderla. Para amar a Dios”.

Son muchas las vidas que, como la de Cinnia, han cambiado gracias a la donación generosa de los fieles que quieren que la labor de la Iglesia en el norte de Colorado se extienda y dé muchos más frutos. “Yo andaba sola buscando algo en qué creer, dónde poner mi confianza. Cuando llegué aquí, Centro San Juan Diego me dio todo para conocer a Dios ¿Cómo no agradecer si me está dando la salvación y diciendo por dónde ir para llegar a Dios? Quien contribuye con la Colecta Anual del Arzobispo está ayudando a que muchas almas se salven”, concluye Cinnia.

Para apoyar la misión de la Arquidiócesis visite www.archden.org/givetoday o llame al (303) 715-3111.

Próximamente: Avanza la investigación de imagen de la virgen que llora en Nuevo México

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Por Jaime Septién. Aleteia.org

Si el fenómeno es un engaño “no estamos seguros de cómo se haría, físicamente” dice el obispo de Las Cruces

Una historia de lágrimas –o de aceite de oliva—ha estado corriendo por todas las publicaciones católicas de Estados Unidos. Sucedió con una escultura de bronce de la Virgen de Guadalupe, en la parroquia que lleva su mismo nombre, en el pueblo de Hobbs, Nuevo México.

La parroquia, perteneciente a la diócesis de Las Cruces ha sido visitada ya por muchos peregrinos, pues feligreses informaron, desde mayo pasado, que habían visto que un líquido fluía de los ojos de la Virgen morena.

El obispo Oscar Cantú dijo al periódico Las Cruces Sun-News que se había enviado una muestra del fluido para su análisis científico que determinó que se trata de aceite de oliva, “un aceite de oliva perfumado”.

“Algunos de los testigos afirmaron que olía a rosas, por lo que puede ser algo similar al aceite que bendigo y consagro cada año y que usamos para el bautismo, para las confirmaciones y para la ordenación de los sacerdotes”, agregó el obispo Cantú.

La diócesis de Las Cruces –una de las diócesis con mayor porcentaje de habitantes católicos de origen hispano en Estados Unidos– todavía se encuentra investigando de dónde podría haber provenido el aceite.

“Examinamos el interior de la estatua hueca. No hay nada en el interior que se suponga que no debe estar allí, a excepción de las telarañas. Entonces tomamos fotos; lo examinamos”, dijo el obispo de Las Cruces al rotativo.

Los “frutos” de las lágrimas

Más adelante, agregó que los oficiales se habían contactado con los fabricantes de la estatua para ver si algún fluido o cera podría haber permanecido dentro de la estatua después de haberla lanzado. “En ese proceso, nos aseguraron que no habría posibilidad de que quedara humedad en el bronce”, subrayó el prelado.

El obispo Cantú aseguró que, incluso, si el fenómeno es un engaño “no estamos seguros de cómo se haría, físicamente”.

“Es bronce endurecido. Hemos examinado el interior y no hay nada en el interior”, agregó. Y más adelante dijo: “Si la Iglesia llega a la conclusión de que es un milagro, debe decidir si es de Dios o de un espíritu maligno. Ellos decidirán eso en base a los ‘frutos’ del fenómeno”.

“He leído la mayoría de esos testimonios escritos, y son historias de tremenda fe, personas que han estado lidiando con terribles sufrimientos en sus vidas y han sentido un tremendo consuelo espiritual por el hecho de que María camina con nosotros en nuestras lágrimas”, dijo el obispo Cantú.

“No puedo evitar pensar en mi propio derramamiento de lágrimas por la gente pobre que viene a nuestra frontera, huyendo de situaciones que amenazan la vida. Las lágrimas de esos niños que están separados de sus padres. Hay muchas razones por las que derramaríamos lágrimas, y Dios está con nosotros en esos momentos”.

A los testimonios de conversión y de beneficio espiritual se suman los reportes de los fieles presentes en el momento de las lacrimaciones y ahora los hallazgos de los análisis químicos practicados al líquido obtenido de la imagen.