El amor por su familia lo llevó a dejar el alcohol

Mavi Barraza

Con motivo del Día del Padre presentamos el testimonio de un hombre que, gracias a Dios, a su buena voluntad y al apoyo de su familia, cambió el rumbo de su vida.

Es Tomás Antillón de 38 años de edad. Es originario de Chihuahua, México, y reside en Fort Collins. Tras trabajar en construcción, decidió hacer una inversión y abrir su propia compañía. Al poco tiempo y debido al declive en la economía estadounidense, el trabajo comenzó a escasear. Por más esfuerzos que hiciera, le era difícil mantener las cosas a flote. Trabajaba largas horas y el tiempo que pasaba con su familia era poco.

Tomás era de los que solía tomarse algunos tragos en una fiesta, pero siempre sabía parar. Sin embargo, las dificultades lo llevaron a caer en el vicio: “Sentía una frustración de que vieran que no estaba funcionando el negocio y empecé a tomar más para evadir”.

Un día salió a manejar embriagado, se impactó con otro coche, huyó del lugar y se dirigió a su casa y no le dijo nada a su esposa. Luego llegó un oficial de policía a buscarlo, y el carro de Tomás quedaba como evidencia del choque.

Su esposa le puso un ultimátum: o dejaba de tomar o la relación terminaría. El oficial de policía no lo arrestó, debido al estado emocional de su esposa. “Lo vi (al oficial) como enviado por Dios”, reconoce.

Aunque no fue a la cárcel ni le dieron un DUI, Tomás estuvo ocho meses en libertad condicional y perdió su licencia para conducir. El problema le costó 6 mil dólares en gastos de corte y daños a terceros.

A los siete meses asistió a un retiro del ministerio católico Prevención y Rescate. “Me di cuenta de dónde venía el problema; de mi inseguridad, de mi orgullo, de la vanidad, de las carencias de cuando era niño”.

Gracias a Dios, este padre de familia se ha mantenido sobrio durante cuatro años y nueve meses; ahora pasa más tiempo con su familia y es ministro de la Eucaristía en la parroquia Holy Family.  Además, se mantiene activo en el movimiento Prevención y Rescate.

“Mi vida era trabajar y tomar. Le faltaba al respeto a mi esposa. No me acuerdo de mi hija entre los 4 y 7 años. Yo llegaba del trabajo cuando ella estaba dormida”.

Hoy Tomás Antillón aconseja a quienes pasan por una situación similar: “Si tus hijos te hacen algún comentario acerca de tu adicción, escúchalos y piensa en el daño que estás causando”.

Tomás y su esposa quisieron tener más hijos pero no pudieron. Él se dio cuenta de que Dios lo llamaba a acompañar más de cerca a dos sobrinos suyos, cuyo padre los abandonó. “Un día estaba con ellos y alguien me dijo: ‘qué bonitos tus hijos, te siguen para todos lados’. Y así cambió mi visión sobre la imposibilidad de no tener más hijos. Entendí que Dios me llamaba a ser su figura paterna y a ayudarlos en lo que pueda ante la ausencia de su padre”, concluye.

Próximamente: ¿Qué tan fieles son las series de la Biblia?

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Respuesta a la pregunta formulada por la lectora Dora Alfaro

Durante estos últimos meses en las cadenas de televisión en español se han estado transmitiendo series relacionadas al libro del Éxodo de las Sagradas Escrituras. Me refiero concretamente a la serie de TV sobre Moisés y luego la serie sobre Josué (La Tierra Prometida). La gente se pregunta ¿qué tan fieles son estos programas a la verdad contenida en la Biblia?

De acuerdo al contenido de la Biblia, Dios desea que crezcamos en el conocimiento de su voluntad (Ef 5,17; 2 Pe. 3,18). Para esto tenemos el ejemplo de Jesucristo (1 Pe 2,21), el cual vino a esta tierra para un propósito especial: Hacer la voluntad de Dios (Hch 10,7). Cada uno de nosotros hemos sido capacitados por Dios para poder llevar acabo su voluntad por medio del estudio de su Palabra (Hch 13,20-21). Hablar conforme a las palabras de Dios significa que se analizará el texto correctamente, poniendo atención a todos los detalles de información que el texto provea. Por lo tanto, Dios desea que se conozca su voluntad y conociendo su voluntad ponerla en práctica en la vida diaria.

Interpretar la Biblia es algo de suma importancia. Si no se pone atención a ciertos principios de interpretación uno terminará torciendo la Biblia, quiere decir, ya sea por ignorancia, o por voluntad propia, ya que ambos casos suelen suceder. Existen ciertos grupos que “usan” la Biblia para sus propios intereses, tomando pasajes de las Escrituras, en este caso para lucrar con ellos, interpretan la Biblia no conociendo los principios de la exégesis o de la hermenéutica para que se pueda interpretar la Biblia de una manera correcta, de acuerdo a la inspiración que el Espíritu Santo infundió al escribirla.

Lo que estas series de TV han hecho es tomar los pasajes de la Sagrada Escritura y plasmarlos en un forma novelesca y romántica, y aunque tienen algunos elementos en común con las Sagradas Escrituras, en otros los alejan de la verdad esencial de la Revelación presente en la Palabra de Dios, creando más bien una novela (de “amor”) y no exponiendo la verdad revelada por Dios para la salvación de los hombres.

La difusión de estos programas puede que se hayan regido por los intereses económicos y no por un dar a conocer las Sagradas Escrituras como fuente de vida. Los productores de estas series televisivas no han usado la exégesis que es la herramienta para la explicación o la interpretación de un texto o pasaje bíblico con la aplicación seria y formal de los principios y reglas para llegar a la interpretación de las Sagradas Escrituras tales como el análisis histórico, el autor, los posibles lectores, la fecha de composición, el escenario, el propósito del autor, las influencias culturales y sociales. El análisis literario es el análisis de los diferentes géneros literarios presentes en el texto. Hay que prestar atención al contexto, es decir al texto en sí mismo y al entorno, el contexto inmediato del texto se refiere a los versículos/párrafos, a capítulos e incluso al libro entero al que pertenece. Tenemos la responsabilidad de no agregar más de lo que el texto nos dice, dándole una interpretación que el texto no provee.

Podemos deducir de lo anterior que no se debe dar crédito a lo que se presenta en estos programas de televisión y solo se podría tomarlos como fuente de “entretenimiento” que no es fiel a lo que la Biblia nos enseña, como unas novelas más que no tienen nada que ver con la Voluntad de Dios para nuestras vidas, que obedecen a propósitos económicos y no siguen el plan de salvación que Dios tiene para los hombres.