Dios te quiso mujer

 

El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. ¿Cómo deben enfocarse la lucha por sus derechos y su dignidad? El Pueblo Católico entrevistó a Saír del Toro, directora de Endow latino en Los Ángeles. Endow es un proyecto de pastoral de la mujer inspirado en las enseñanzas de San Juan Pablo II que recientemente abrió su división en español en Colorado.

¿Qué consideras tú que es lo mejor de ser mujer?

“Para mí el regalo más grande que Dios me dio fue el de ser mujer. Él escogió mi sexualidad para desarrollar la misión que tengo en la vida y esa misión es promover la importancia de por qué somos hijos de Dios y la misión y profesión que yo tengo es porque el Señor me la regaló, pero no sin antes haberme mostrado para qué fui creada. Tenemos una maternidad (no necesariamente porque seamos madres biológicas) hacia la humanidad que tenemos que abrazar como la misma maternidad que tiene la Santísima Virgen María con nosotros. Creo que es el regalo más grande que Dios me dio al ser mujer”.

 

Cuando hablas de que todas las mujeres estamos llamadas a ser madres, ¿a qué te refieres?

“A la maternidad espiritual. Yo, por ejemplo, no tengo hijos físicos, pero tengo más de mil hijos espirituales. La maternidad no se mide nada más a través de cuántos hijos he tenido sino a través de cuántos hijos le he regalado a Dios transmitiéndoles su propia palabra. Tú puedes evangelizar y ayudar a otras personas a que comprendan cuál es verdaderamente el camino de retorno al cielo. Eso es regresar la voluntad a Dios para poder llevar en mi persona la misma maternidad que Dios me dio”.

¿Se puede hablar de un recto feminismo? ¿cómo sería este?

“Ahora hay una confusión total del concepto de “feminismo”. La gente cree que ser feminista es tener el mismo trabajo, el mismo salario que un hombre, trabajar las mismas horas. Eso no es un sano feminismo. El feminismo verdadero es saber para qué fuiste creada. El corazón de una mujer no se mide en cuál es tu salario, cuál es la competencia que tienes con un hombre, sino que se mide a través de cuánto ama. El verdadero feminismo es saberse comportar en todas las circunstancias en las cuales vivimos en el mundo moderno. Una mujer ahora trabaja, tiene compromisos que en el pasado no tenía. Es comportante con la dignidad que Dios te dio como mujer para ser un ejemplo de fe. Con tu comportamiento y ejemplo puedes hacer que muchos se transformen porque a veces el ejemplo arrastra mientras que las palabras se las lleva el viento”.

 

El Papa Francisco resalta constantemente la participación de la mujer en la sociedad, incluso dijo recientemente que la mujer no está “para lavar los platos”…

“Así es. En épocas pasadas nos tachaban de que no éramos tan inteligentes como los hombres. Pero la inteligencia no se mide en los libros. La inteligencia también se mide en el corazón. La mujer tiene un sentido que el varón no tiene. Nosotras podemos hacer cinco o seis cosas a la vez porque tenemos científicamente canales en nuestro cerebro mucho más definidos. No tenemos que ser mejores que el varón, sino que tenemos que lograr un equilibrio con él. La mujer en esta época está desarrollándose en ámbitos profesionales que antes no desarrollaba y también dentro de la misma Iglesia. Por ejemplo, una mujer predicadora puede llegar lejos y antes no podía. Ella, además de ser mamá, se sigue educando en ámbitos como ser una gran líder o incluso ser presidente de una corporación.  Pero lo más lindo de la mujer es que no deja de sacar adelante su familia. Sigue siendo el corazón de esa familia que transforma sociedades”.

Y hablando de pontífices… ¿Cuál es el principal aporte de San Juan Pablo II sobre el tema de la mujer?

“Además de la carta apostólica Mulieris dignitatem está el aporte de la Carta a las mujeres, publicada en 1995. También escribió documentos como la Teología del cuerpo donde habla de una recta sexualidad. En la Carta a las mujeres él muestra la dignidad y la naturaleza perfecta que Dios mismo nos da. Él habla de cómo la mujer, a nivel antropológico, fue hecha para dar vida. Cuando un hombre y una mujer están unidos bajo el sacramento del matrimonio, en el momento en que están juntos, donde Dios regala la vida, no solamente Él está regalando la vida, sino que Dios se está haciendo presente a través de la vida en ella. Por eso es que San Juan Pablo II desarrolla la antropología de la mujer en una forma muy bien definida que nos muestra una dignidad y a una forma en la cual la mujer debería sentirse feliz de que el sistema que escogió Dios fue el de dar la vida a través de ella. Carta a las mujeres define el regalo y la perfección que el mismo Dios utilizó en la mujer para poder dar vida. Nos habla también en esa carta sobre los aportes que la mujer da en esta época, no solo a nivel espiritual sino a nivel social; la mujer es un motor gigantesco. Si hay una familia sana es porque hay una mujer. Siempre Dios nos ha dado un lugar muy especial y a veces silencioso y desgraciadamente por culpa del machismo no lo hemos logrado ver, pero no tenemos que pelear por tener un lugar. El lugar está dado. Cristo nos lo dio”.

¿Y qué decir a quien se basa en lo anterior para apoyar el sacerdocio de las mujeres?

“En teoría, nadie era mejor que la Santísima Virgen María para ser llamada al sacerdocio porque era la llena de gracia. Pero Dios le dio otro lugar. Ella dirigió y apoyó a los apóstoles de una manera diferente. La mujer tiene el lugar más especial que Dios le pudo haber dado. Es el de dar vida. No solo biológica sino también espiritual. ¡Quién mejor que María misma para acompañar a los apóstoles cuando se necesitaba de una ayuda específica para ciertas decisiones!”

¿Cómo puede la mujer de hoy equilibrar la vocación de madre y esposa con su inserción en la vida laboral?

“Para ello se necesita tener un buen equilibrio espiritual. La primera llave que debemos poner en la mano es la de sabernos hijas de Dios y saberos amadas por Dios para que a través de esa vocación que Dios te ha dado como madre tú puedas llevarla al campo profesional.  Si tú no te sabes amada no puedes amar. Y si tú no puedes amar es porque hay un vacío muy grande. Las mujeres de esta época traen dones espirituales muy elevados. Lo digo en serio. Son grandes guerreras porque pelean por la familia, por su trabajo y tienen un corazón tan grande que no se dan a medias. Se dan completamente”.

El Papa habla también de la “colonización ideológica” como una amenaza para la familia ¿A qué se refiere y qué peligros trae?

“A la mujer le quieren vender la idea de ser profesionista, no ser mujer. Ser mujer significa también dar vida. Pero a ella la están golpeando fuertemente desde una edad temprana para dejarla estéril mentalmente – no solo biológicamente – para que solo se enfoque en una carrera y una carrera solamente te da logros personales, pero no te da logros espirituales ni te va a llevar al cielo. Este es el gran golpe que nos quieren dar. Muchas ya no quieren casarse, no quieren tener familia. Quieren tener solamente éxitos y no se dan cuenta de que el verdadero éxito no está en la tierra sino en el cielo y pierden de vista la razón para la que fuimos creadas: para ser santas.  Si yo solo quiero profesionista no estoy siendo una mujer completa. Nosotros tenemos muchísimas facetas y podemos hacer muchísimas cosas, pero la principal es ser santas y si yo pierdo este contexto entonces estoy perdiendo la gracia divina que tengo como hija de Dios”.

 

¿Qué características particulares presenta la mujer hispana y qué puede aportar a la comunidad estadounidense?

“El principal aporte que nosotros podemos dar es la fe. Sin la fe este país tendría un desequilibrio muy grande. Vemos lamentablemente que la población anglo no es tan fervorosa como los hispanos. La segunda característica es la familia. Necesitamos una estabilidad en una sociedad que está en desequilibrio, que tiene un desorden sexual, que está desenfocada sobre cuáles son las verdaderas prioridades y podemos ayudar a dar un equilibrio mayor. Otro de los grandes aportes es que una mujer católica que viene a los Estados Unidos es una mujer que tiene valores morales que están muy bien definidos y eso también es una gran ventaja para nosotros porque en cuestión laboral estamos muy bien ubicadas. Esto nos da una ventaja. La mujer latina sabe lo que quiere y tiene un corazón lleno de amor para dar y no solo se conforma dándolo a las familias sino también a todo el que pasa alrededor. Es una mujer que se entrega y que tiene el valor de saberse hija de Dios”.

 

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Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.