Diócesis en Nuevo México investigará imagen de la Virgen que llora

Carmen Elena Villa

Cientos de fieles están llegando de peregrinación a la parroquia Our Lady of Guadalupe, ubicada en la localidad de Hobbs, Nuevo México donde aparentemente una imagen de bronce de esta advocación mariana comenzó a llorar antes de la misa del medio dia el pasado domingo 20 de mayo en frente de unos 200 feligreses.

“Como sacerdote siempre he sido un poco incrédulo con este tipo de fenómenos. No quiero ser amarillista pero Dios me tapó la boca”, dijo a Denver Catholic en Español el padre José Segura, administrador de esta parroquia. “Pregunté si alguien había echado agua pero no. Después de la misa le limpiamos el rostro y salieron más lágrimas. La imagen no tiene ningún orificio”, aseguró el sacerdote. “No lo comprendíamos. Además se desprendía un fuerte olor a rosas”.

Tras los hechos el sacerdote llamó al obispo de Las Cruces – jurisdicción a la cual pertenece esta parroquia – monseñor Oscar Cantú, para contarle lo sucedido. El prelado sorprendido le dijo que no todos los días lo llaman a darle una noticia como esta y que es necesario ser prudentes, y comenzar una investigación.

Desde entonces no para la cantidad de feligreses que van en peregrinación. La noticia ha corrido por las redes sociales y ha habido un gran incremento de fieles que van a confesarse.

 

Habla la diócesis

Por su parte el vicecanciller de la diócesis de Las Cruces, diácono Jim Winder, aseguró que comenzarán una investigación sobre este hecho. “La Iglesia católica siempre se aproxima a posibles fenómenos milagrosos con un poco de escepticismo saludable”, aseguró el diácono. “La fe y la razón van mano a mano”.

“El enfoque que nuestros investigadores tomarán es eliminar todas las posibles causas humanas o naturales para los fenómenos”, prosiguió el vicecanciller.

“Ellos recopilarán evidencias físicas así como el testimonio de los testigos oculares, y solo cuando sea eliminada cualquier posible explcación, un fenómeno como este puede ser coniserado como un posible milagro”, puntualizó.

“Dios no tiene que esperar a los resultados del estudio. Si esto viene de Él, vendrán también las bendiciones inmediatamente, ya sea que entendamos o no el origen”.

 

Testigos

Judy Ronquillo, feligrés de la parroquia Our Lady of Guadalupe fue una de las testigos de este fenómeno. En diálogo con Denver catholic en Español dijo que lo que sucedió en esta iglesia “fue maravilloso”.

“Desde entonces no hemos dejado sola a la Virgen, nos turnamos para cuidarla 24 horas”, indicó. También indicó que ayer martes “la Virgen tuvo dos lágrimas más”.

“Siento que esto va a poner más fuerte mi fe. La Virgen quiere que oremos más, que nos unamos más, que nos pidamos perdón”, concluyó la feligrés.

La diócesis de Las Cruces dará a conocer más detalles de su investigación sobre la imagen cuando esta concluya. Se espera que la investigación dure hasta un año.

 

Próximamente: La oración es la mejor arma

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¿Sabías que diariamente cada uno de nosotros ve centenares – si no son miles – de avisos publicitarios? De hecho, el censo entre los investigadores de marketing dice que es posible que se vean o escuchen hasta 4 mil por día.

Estamos bombardeados de mensajes y al mismo tiempo nos consuelan las palabras de San Pablo en su carta a los tesalonicenses: “Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros” (I Tes 5. 16 – 18).

Esta columna es la tercera y final de una serie de artículos que he escrito sobre la Exhortación Apostólica del Papa Gaudete et Exsultate, Regocijaos y alegraos, (las otras dos columnas se han publicado en nuestra página web n.d.t) la cual tiene como objetivo inspirar a todas las personas a la santidad. Como expliqué en mi columna anterior esta semana estaré reflexionando sobre la sección “En oración constante” y “Combate, vigilancia y discernimiento”. He escogido focalizarme específicamente en estas secciones porque ellas nos indican cómo los cristianos debemos interactuar y ver el mundo en el cual vivimos.

Y las preguntas sobre nuestra cosmovisión son especialmente importantes ya que la verdad se vuelve más difícil de descubrir con la avalancha de información que experimentamos.

El Papa Francisco dedica la última sección de su capítulo sobre la santidad al tema “En oración constante”, como la exhortación que hace San Pablo de orar continuamente. Esto suena imposible, y lo sería si tuviéramos que confiar solo en nuestras fuerzas o en nuestra capacidad de concentración. Pero sabemos que “para Dios todo es posible” (Mt. 19, 26).  Este reto es tan importante que el Papa Francisco dice: “No creo en la santidad sin oración” (GE 147).

La batalla que cada uno de nosotros enfrenta cada día y cada minuto está entre las realidades inmediatas que nos rodean en este mundo y las realidades sobrenaurales que se encuentran de manera simultánea en el trabajo. Tendemos a concentrarnos en lo que podemos ver y olvidamos aquello que no podemos ver. El Papa Francisco escribe. “El santo es una persona con espíritu orante, que necesita comunicarse con Dios. Es alguien que no soporta asfixiarse en la inmanencia cerrada de este mundo, y en medio de sus esfuerzos y entregas suspira por Dios, sale de sí en la alabanza y amplía sus límites en la contemplación del Señor” (GE 147).

Estar en oración continua no quiere decir recitar plegarias en todo momento o esperar siempre emociones intensas. Significa más bien permanecer en presencia de Dios en todo lo que hagamos.  Hacemos de Dios el final de cada acción, pensamiento o palabra. El Santo Padre cita a San Juan de la Cruz para describir esta manera de vivir. “Procure ser continuo en la oración, y en medio de los ejercicios corporales no la deje. Sea que coma, beba, hable con otros, o haga cualquier cosa, siempre ande deseando a Dios y apegando a Él su corazón” (GE 148).

El secreto de permanecer conectados con Dios en todo momento está en la relación con la Santa Trinidad.  Cuando sepas en tu corazón que tu identidad más fundamental es la de hijo de Dios Padre, serás capaz de pasar tiempo en silencio, descansando en la presencia del Espíritu Santo y escuchando atentamente su palabra. “En ese silencio es posible discernir, a la luz del Espíritu, los caminos de santidad que el Señor nos propone”, dice el Papa Francisco (GE 150).

El tiempo que empleamos encontrando a cada persona de la Santa Trinidad es lo que inflama nuestros corazones y nos cura. Nos permite profundizar en la realidad y aviva nuestra experiencia. El Papa se inspira en una hermosa experiencia de Santa Teresita de Lisieux para describir cómo una comunidad puede ser transformada.

“Una tarde de invierno estaba yo cumpliendo, como de costumbre, mi dulce tarea”, cuenta Santa Teresita. “De pronto, oí a lo lejos el sonido armonioso de un instrumento musical. Entonces me imaginé un salón muy bien iluminado, todo resplandeciente de ricos dorados; y en él, señoritas elegantemente vestidas, prodigándose mutuamente cumplidos y cortesías mundanas. Luego posé la mirada en la pobre enferma, a quien sostenía. En lugar de una melodía, escuchaba de vez en cuando sus gemidos lastimeros (…). No puedo expresar lo que pasó por mi alma. Lo único que sé es que el Señor la iluminó con los rayos de la verdad, los cuales sobrepasaban de tal modo el brillo tenebroso de las fiestas de la tierra, que no podía creer en mi felicidad” (GE 145).

El Santo Padre también reconoce que hay una batalla constante librada por el diablo para alejarnos de la vida centrada en Dios. Al principio del capítulo cinco, refiriéndose al combate espiritual, el Papa Francisco marca un punto en el que dice que cuando hablamos de la batalla con el mal, la Iglesia no solo está hablando de enfrentar una mentalidad mundana o esforzarse por superar las debilidades humanas (cf GE 158 – 159). Satanás es real; él es “un ser personal que nos acosa” (GE 160).  Esto se demuestra, dice el Papa, con el poder destructivo del maligno en el mundo que nos rodea.

Al mismo tiempo, no tenemos por qué sentirnos intimidados por esta batalla, sepamos que Jesús en la cruz venció el pecado, a la muerte y a Satanás. “Nadie resiste si opta por quedarse en un punto muerto, si se conforma con poco, si deja de soñar con ofrecerle al Señor una entrega más bella”, (GE, 163). La clave está en participar de esta lucha dependiendo de Jesús, cultivando todo aquello que es bueno, verdadero y hermoso, profundizando en nuestra vida de oración y creciendo en el amor.

Y mientras que comenzamos este tiempo de verano, oro para que tú puedas fortalecerte con la armadura de la oración constante, para que, tanto tú como las personas sobre las cuales tienes influencia se acerquen más a Jesucristo. Te invito a que crezcas en tu devoción y atención a la Eucaristía, a que reces el Rosario en familia. Que las palabras del Papa Francisco en la Evangelii Gaudium te inspiren a aceptar este desafío: “El triunfo cristiano es siempre una cruz, pero una cruz que al mismo tiempo es bandera de victoria, que se lleva con una ternura combativa ante los embates del mal” (EG 85).