Denver celebró junto con toda la Iglesia a los dos gigantes del siglo XX

Parroquia Our Lady of Guadalupe y St. Joseph Polish, se unieron en oración y fiesta

Lara Montoya

La gran fiesta de la canonización de San Juan XXIII y San Juan Pablo II no sólo se vivió intensamente en Roma, a donde llegaron fieles del mundo entero, sino que Denver también vivió la fiesta a lo grande.

En distintos lugares, comunidades, parroquias, movimientos eclesiales, institutos, entre otros, los fieles de Colorado del Norte, festejaron con vigilias, rosarios, pláticas y exposiciones fotográficas,  a estos dos gigantes del siglo XX, que fueron elevados a los altares por el Papa Francisco.

Una de las celebraciones acá en Colorado, destacó por ser trilingüe (inglés, español y polaco). Fue la Misa celebrada en la Parroquia St. Joseph Polish, el mismo domingo 27 de abril, en honor a los nuevos santos y a la fiesta de la Divina Misericordia.

Esta Misa fue precedida por una procesión, que el mismo día partió de la parroquia Our Lady of Guadalupe y llegó a St. Joseph Polish, donde fieles, vestidos con trajes típicos de Polonia los recibieron para unirse a la celebración Eucarística.

Gloria Ramírez, se levantó de madrugada para ver la canonización por televisión, y luego partió hacia la parroquia Our Lady of Guadalupe. “Me desvelé, pero valió la pena, fue una gran alegría ver a estos dos santos elevados a los altares”, señaló Gloria. “Juan XXIII me abrió las puertas de la Iglesia y a Juan Pablo II lo conocí acá cuando visitó Denver, estuve cerquita a él. ¡Tener un santo en el cielo al que conocí en persona acá en la tierra es una dicha que no se explica!, agregó.

José Saucedo pidió permiso en su trabajo para participar en la procesión y la Misa. “¡Cómo no iba a venir! Juan Pablo II ha sido muy importante para mí. Él nos dejó mucha esperanza y trabajó por la unión del mundo; él quiso que los hijos de Dios nos viéramos como tales, nos ha dejado un gran legado”, dijo José.

La Misa fue presidida por Mons. Bernard Schmitz, Vicario para el Clero y concelebrada por el P. Benito Hernández y el P. Marek Ciesla, párrocos de Our Lady of Guadalupe y St. Joseph Polish, consecutivamente.

En su homilía, Mons. Schmitz, haciendo referencia al Evangelio, señaló que Jesús se aparece en medio de sus discípulos mostrándoles sus llagas y ofreciéndoles paz. “¿Cómo es que al ofrecerles paz, Jesús incluye también sus heridas, que reflejan lo terrible de la violencia de la cruz?”, preguntó el sacerdote. Y luego añadió que la verdadera paz se logra mediante la aceptación del sufrimiento. “San Juan XXIII sabía esto y lo vivió al ayudar a refugiados judíos en la II Guerra Mundial. Él conoció el sufrimiento y sin embargo fue conocido como el Papa alegre”, dijo Mons. Schmitz. “Y San Juan Pablo II también conoció esta realidad…pero comprendió quién era el Señor de su vida y en medio de tan terribles sufrimientos vivió en paz”.

Al finalizar la Misa, los fieles rezaron la coronilla a la Divina Misericordia en los 3 idiomas frente al Santísimo expuesto, y finalmente veneraron las reliquias de San Juan Pablo II y Sor Faustina Kowalska.

Fiesta sin precedentes

Todo esto se dio pocas horas después de la histórica ceremonia y sin precedentes en la Iglesia Católica, que el Papa Francisco celebró para declarar santos a San Juan XXIII y a San Juan Pablo II. La canonización se llevó a cabo durante una Misa concelebrada por más de mil pastores entre cardenales, obispos y sacerdotes, incluyendo al Pontífice Emérito Benedicto XVI.

Como sabemos, la ceremonia se  inició a las 10 de la mañana del domingo 27 de abril, Fiesta de la Divina Misericordia, en una Plaza decorada por miles de flores coloridas, 40 mil de ellas, en su mayoría rosas, donadas por el Ecuador.

Al iniciar el procesional de entrada de la Misa Solemne, con el Papa Francisco al final, los miles de peregrinos, liderados por el coro de la Capilla Sixtina, entonaron las letanías invocando a todos los santos. Acto seguido, el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, preguntó por tres veces al Papa si procedía a la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II. Fue entonces cuando el Papa pronunció la fórmula de canonización y la Plaza San Pedro estalló en aplausos y gozo.

Después llegó el momento de la presentación de las reliquias: Floribeth Mora, la mujer costarricense por la que se atribuyó el segundo milagro a San Juan Pablo II y cuatro sobrinos nietos de San Juan XXIII, subieron al altar con los relicarios con la sangre de Karol Wojtyla y un pedazo de piel de Angelo Giuseppe Roncalli.

Nuevamente la gente prorrumpió en aplausos para continuar con el canto del Gloria y seguir la celebración Eucarística.

No temieron el sufrimiento

“San Juan XXIII y San Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado”, dijo el Papa Francisco en su homilía, en referencia al Evangelio del día. “No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano, porque en cada persona que sufría veían a Jesús”. Ellos, enfatizó el Papa “fueron dos hombres valerosos, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia”.

El Papa recordó además, que ambos santos “fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte…fue más fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; más fuerte la cercanía materna de María”.

Sintió la presencia del santo

Se trató de un bendecido e histórico domingo de la Misericordia, como dijo el Arzobispo Samuel J. Aquila, porque fue el día en que se elevaron a los altares a “dos hombres que cambiaron profundamente las vidas de muchos y también cambiaron el curso de la historia”

“Cuando llegué a Roma para la canonización, el aire vibraba con la electricidad de la gente de todo el mundo, reunida para la celebración”, dijo el Arzobispo en su columna en El Pueblo Católico. “Me encontré con un grupo de Bérgamo, el lugar natal de San Juan XXIII y con muchos peregrinos polacos. El domingo me sorprendí al saber que iba a concelebrar la Misa de canonización. Fue una verdadera bendición y pude sentir la cercanía de San Juan Pablo II mientras celebraba la Eucaristía”, agregó.

Y es que Mons. Aquila tiene una conexión muy grande con Juan Pablo II. “Para mí y para muchos sacerdotes, religiosos y laicos, él fue un padre espiritual que me atrajo al abrazo del Padre, me acercó más al Hijo y me ayudó a conocer el amor del Espíritu Santo. En las oportunidades que tuve de reunirme con él, era evidente que se trataba de un verdadero discípulo de Jesucristo, lleno del amor de Cristo y de compasión. Y en los años de su ocaso, enseñó al mundo cómo asumir la enfermedad y la muerte como un cristiano”.

4 Papas

Así pues, la Iglesia Católica en pleno, gozó a lo grande de aquel 27 de abril. Y no es para menos, pues como dijo el Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega, quien estuvo en la canonización en Roma: “Tuvimos dos Papas arriba y otros dos abajo”.

Próximamente: Echoes, el nuevo álbum de Matt Maher que transmite el mensaje de la Cruz

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Pocos artistas de música religiosa interpretan con tanta pasión, convicción y sinceridad como Matt Maher. Las canciones escritas por este artista, nominado ocho veces al Grammy, se cantan en iglesias católicas y no católicas alrededor del mundo. Su último trabajo Echoes (Ecos) contiene una colección de canciones que resuenan en la situación de la cultura que vivimos hoy. Matt tuvo la amabilidad de conversar con Denver Catholic sobre significado detrás de Echoes.

DCE: ¿De dónde nace el título Echoes? ¿Esa palabra tiene algún significado especial para usted?

Matt Maher: “Es una palabra que he usado para describir de alguna manera, cómo veo la catequesis. He estado analizando el mundo a mi alrededor y todos los problemas que se desarrollan hoy, y preguntándome, ¿Cómo respondo? ¿cómo articulo mi fe en esta clase de mundo?, y ¿cómo lo hago cuando se enfrenta tanta persecución y desacuerdo? Me di cuenta de que he escrito cerca de 20 canciones, y tres cuartas partes de estas son sobre temas que afirman la fidelidad y bondad de Dios en medio de las dificultades.

Comencé el proceso de grabar el álbum en enero, y en marzo mi padre se enfermó y fue al hospital el Miércoles de Ceniza. Murió en la festividad de San José. La grabación dio un giro, ya no me preguntaba: “¿Cómo te enfrentas al mundo”, sino “¿Como te enfrentas al sufrimiento?”.

Descubrí que quería sacar una colección de canciones que realmente hablaran de esto y que pudieran dar voz a los temores, heridas, anhelos y deseos de las personas, pero también dar voz para declarar la bondad y la fidelidad de Dios, incluso cuando todo en la vida parece indicar lo opuesto”.

 

DCE: ¿Cuál es la historia detrás de la carátula del disco?

Matt Maher: “Siempre me he sentido atraído por las palabras y por su significado. He estado pensando mucho en el 500 aniversario de la Reforma Protestante este año, y la palabra “protesta” viene del latín protestari, que significa “testificar”. Estaba buscando una imagen que de alguna manera describa la condición del mundo en el que nos encontramos. La imagen para mí es perfecta porque representa muchas cosas: la humanidad atrapada en su frágil condición, la posibilidad de cada persona, ahora con la tecnología, y la capacidad de pararse en una plataforma improvisada cada minuto y llamar la atención sobre alguna cosa. En el proceso de realizar las grabaciones, me di cuenta de que la mitad de las canciones eran sobre la Cruz como nuestra fuente de salvación, pero también como un signo de solidaridad con el mundo; esta idea de Dios levantando a su propio Hijo como una protesta en contra de la muerte misma. Finalmente la carátula se convirtió en todas esas cosas. Ha sido interesante porque la gente me pregunta sobre la carátula y sobre lo que significa, y yo prefiero preguntarles, “¿qué crees que significa?”.

DCE: ¿Qué elementos han influenciado su cambio y estilo a lo largo de los años?

Matt Maher:  “Uno crece como persona y como artista. Es chistoso porque la gente siempre me dice que mi música tiene un sonido, y siempre me siento como si aún estuviera buscando eso. Mi padrastro me dijo una vez: “Escribes muchas canciones sobre la fe, pero me gustaría escuchar alguna canción que provenga de tu fe”. Son dos cosas diferentes, y me he dado cuenta de que, para mí como compositor, eso es algo en lo que intento crecer”.

DCE: Sabemos que tuviste un encuentro con el Papa Francisco durante el verano ¿Como fue esta experiencia?

Matt Maher: “Estaba con un grupo de personas que son parte de un ministerio llamado Juan 17, un movimiento que comenzó entre líderes católicos y protestantes. El objetivo central [del movimiento] es que los líderes católicos y protestantes deberán encontrar tiempo para reunirse, partir el pan, para vivir el compañerismo y empezar a rezar juntos con la esperanza de comprenderse mutuamente y ver dónde está el otro; desarrollar una relación en la que no nos reconozcamos solo por el nombre, sino que veamos a cada uno como nuestro hermano.

Fue un encuentro increíble. Rezamos juntos, cantamos juntos, y simplemente me quedé observando.

Este encuentro se realizó durante el tiempo libre del Papa, no estuvo en su calendario oficial. Estuvimos casi dos horas [con él], y mucha gente que estuvo ahí dijo que nunca antes había visto algo así en sus visitas a Roma.

La mayoría de las preguntas que se hicieron fueron acerca de liderazgo: ‘Santo padre, ¿cómo lideraría su congregación en medio de la tensión política que existe en los Estados Unidos?’. Nos dio una respuesta muy profunda. Habló sobre cómo debemos permitirnos estar en el lugar de la tensión, porque es ahí donde el Espíritu Santo mueve tu corazón. Dijo que en los tiempos de Jesús también había tensión. En cuanto a la catequesis, él dijo dos cosas sencillas: La primera, inculcar el deseo de compartir y cómo eso es una virtud para toda la vida. Y la segunda, dijo: “enseñen a los niños a cantar alabanzas a Dios”, porque así tendrán una relación con Él para el resto de sus vidas, pues esta es la mejor oración porque se hace sin interés. Siempre sentí que para mí como compositor de música religiosa que la razón por la cual compongo es para llevar a la gente a un lugar donde se queden sin palabras, y se sientan atraídos a un lugar de contemplación. Cuando dijo esas palabras, “es oración sin interés propio”, el Espíritu Santo trajo a mi mente la imagen de cuando yo era joven y soltero, cantando canciones religiosas y tratando de componer para Dios, pero haciéndolo porque amaba hacerlo. Sentí que esto fue una afirmación del Espíritu Santo.

Echoes está disponible en stream y a la venta.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza y adaptado por Carmen Elena Villa.