De pie entre los patriotas (los rectores)

Escritor Invitado

Por: Jay Clark*

Ciertamente no fue tan dramático,  peligroso o histórico, pero no pude evitar sentirme un poco como si estuviera entre una banda de hermanos (y hermanas) mirando al ejército británico en la película El Patriota cuando estaba  de pie entre todos nuestros rectores en la reunión mensual de la Oficina de Rectores de Escuelas Católicas.

No, ellos no estaban preparándose para una batalla en sentido literal, pero yo estaba en medio de un grupo intensamente comprometido. Profesionales singularmente enfocados mientras trabajaban juntos para hacer que sus escuelas fueran mejores y ayudándose entre ellos.

La razón por la cual vino a mi mente esta antigua película de Mel Gibson en estos rectores es porque son líderes maravillosos que cada día aman, apoyan y defienden lo que significa ser católico en nuestras escuelas, encarnando la definición de ser “un patriota” de la Iglesia.

Mientras que no había caminado ni siquiera una milla en sus zapatos, he aprendido por observación en mi breve paso por Seeds of Hope (Semillas de esperanza n.d.t) que ser el rector de una escuela católica, significa usar un sinnúmero de sombreros diferentes, tener una fe inquebrantable en que el Señor proveerá y tener el deseo de contribuir a un mundo más lleno de fe para sus estudiantes.

Una de las ventajas de mi trabajo con Seeds of Hope, es tener acceso sin restricciones a nuestros rectores y a sus respectivas escuelas. En mis visitas a estas escuelas es un lugar común encontrar a un rector cuidando o haciendo algo que uno no se esperaría de alguien que ocupa ese cargo. Pero esto es exactamente lo que hace un buen líder. Ellos  conducen a sus escuelas con el buen ejemplo, haciendo lo que sea necesario hacer.

He pillado a recorres poniendo conos para las líneas de los carros, colgando dibujos de los estudiantes en los pasillos de las escuelas, lavando platos o poniendo y quitando la mesa entre dos almuerzos grupales, caminando con los estudiantes por los pasillos para ir a Misa y limpiando su refrigeradora personal entre otras cosas que “deben hacerse”.

Los rectores sirven como entrenadores y mentores de los miembros de su equipo, como pastores y disciplinarios de los estudiantes de su comunidad local. Y cuando lo piensas, ellos no podrían encontrar otro sombrero para usar, ayudando en la escuela un domingo o cantando en el show de Navidad.

Quizás el desafío más grande de ser uno de los rectores de nuestras escuelas es que siempre necesitan hacer más cosas con menos. Ya sea apresurarse a tener muebles nuevos, libros nuevos, nueva tecnología o hacer alguna reparación al edificio, los rectores están constantemente priorizando una “lista de deseos”, donde los nuevos elementos están reemplazando los que ya han sido tachados de la lista.

He visto detrás del inquebrantable sentido del deber de los directores, un compromiso con el propósito de ayudar a sus alumnos a convertirse en discípulos de Jesucristo.

Ingresa a cualquiera de nuestras escuelas y podrás inmediatamente sentir a Jesús como figura central. Como escuché de un sabio hombre recientemente acerca de nuestras escuelas “Primero el cielo. Luego Harvard”, lo cual es exactamente el tono y el ambiente que nuestros rectores establecen. En este mundo cada vez más secularizado, esta es la causa de la celebración y verdaderamente es lo que hace a nuestros colegios especiales en un mercado tan competitivo.

A través de la inspiración de nuestros rectores, estoy convencido de que lo mejor es venir de escuelas católicas. Con el nuevo modelo tutorial, vamos a lanzar un limitado número de escuelas para el año académico 2018 – 2019 y la expansión del programa de becas para que más familias tengan la posibilidad de verse beneficiadas por la experiencia transformadora de la educación católica, mientras que reciben la atención pastoral de alguno de los patriotas más grandes de la Iglesia.

  • Jay Clark es el director ejecutivo del programa Semillas de Esperanza, cuya misión es hacer asequible la educación católica a aquellas familias con pocas posibilidades económicas.

Traducido del original en inglés por Carmen Elena Villa

Próximamente: “Las vocaciones no se reclutan ni se retienen. Son un llamado”

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La intervención de la hermana Martha López en el V Encuentro regional de la pastoral hispana realizado en Phoenix, Arizona del 23 al 25 de febrero pasados, hizo mella en los casi 500 participantes que le aplaudieron ovacionaron y luego se le acercaron para agradecerle por su testimonio y tomarse fotos y selfies con ella.

“Queremos hacer dos aclaraciones sabiendo que los aportes van a ser tenidos en cuenta en el Encuentro Nacional en septiembre”, dijo la religiosa, quien sirvió como vocera de los grupos de discusión en el tema de la pastoral vocacional.

“Cuando hablamos de vocaciones estamos hablando de que Dios llama a la vida matrimonial, a la vida de soltería, a la vida consagrada en sus diferentes formas: sacerdote, diácono, religioso, persona laica consagrada o instituto secular”, puntualizó.

La hermana Martha pidió también “tener en cuidado al traducir del inglés al español porque este documento (el de trabajo) dice que tenemos que «reclutar» vocaciones ¡Se reclutan soldados! ¡Dios es el que llama! ¡Y que tenemos que «retener» a los seminaristas! Si retenemos un seminarista vamos a tener como resultado un sacerdote amargado, con cara de funeral”, dijo con firmeza la hermana López.

Denver Catholic en Español subió el video de su intervención al Facebook, el cual tuvo casi 2 mil vistas, muchos comentarios y “shares”.

 

Su historia

Nacida en Bogotá, Colombia la hermana Martha creció en un ambiente muy católico. Trece miembros de su familia han seguido el llamado a la vocación religiosa. También hay un beato, primo hermano de su papá. Se trata de Arturo Ayala, quien ingresó a la orden hospitalaria de San Juan de Dios y murió mártir en la guerra civil española. Asimismo, una sierva de Dios hace parte de su árbol genealógico, la hermana María Benavides, fundadora de las hermanas dominicas de Betania.

“Crecí de la mano con mi mamá y mi papá, de misa diaria, rosario diario. Hice el retiro ignaciano mensual con mi papá cuando era adolescente. Desde que me conozco sentí que era «propiedad privada de Dios». Nunca lo dudé. Si volviera a nacer sería de nuevo esposa del Señor”, comparte la hermana.

Desde muy joven comenzó a trabajar como misionera laica con los inmigrantes y así pasó 26 años de su vida. Recorrió 13 países diferentes (incluyendo el suyo) en esta labor: Ecuador, Perú, Panamá, Bolivia, Chile, República Dominicana, Haití, Puerto Rico, Costa Rica, España, Barsil y Estados Unidos. Al sentirse identificada con ellos y gracias al consejo del arzobispo de San Juan Roberto González Nieves, decidió ingresar a la orden de las Hermanas Misioneras del Sagrado corazón, fundada por Santa Francisca Cabrini.

Así fue asignada a la arquidiócesis de Denver donde comenzó su labor pastoral en la parroquia Saint Cayetan. Allí hay más de 3.500 feligreses inmigrantes inscritos. “Para mí ha sido una experiencia muy bonita haber caminado con ellos, sufrido y reído con ellos. He visitado en la cárcel algunos que están en proceso de deportación”, indica.

Recientemente esta religiosa comenzó a servir en la parroquia Ascension donde semanalmente se reúnen más de 70 jóvenes en diferentes grupos para conocer y compartir si fe. “Quiero hacerles ver qué esperamos de ellos, que son líderes, que en manos de ellos está el hacer una Iglesia más viva y entusiasta en los Estados Unidos, integrada con la parte anglo”, puntualiza la hermana.

Al preguntarle el motivo de su alegría ella no dudó en responder que esta radica en “la relación personal con Dios” y en la vida de oración que es “un encuentro con Dios, no con uno mismo. Eso me va a abrir a las necesidades de los hermanos”.

La hermana López tiene así «entre ceja y ceja» el celo por la promoción de las vocaciones entre los hispanos del norte de Colorado. “Si propiciamos una atmósfera y cultura de la vocación podemos hablar de vocaciones en cada grupo parroquial e invitar a todos a clarificar qué quiere Dios de ellos. Pues en el siglo XXI Dios sigue llamando”, concluye la religiosa.

Para ver el video de su intervención vaya https://www.facebook.com/esDenverCatholic/videos/1048768128598038/