De oficial naval a monja benedictina

La hermana Elizabeth, de la abadía de Walburga, realizó recientemente sus votos perpetuos

Aaron Lambert

Los caminos en que Dios guía a su pueblo a menudo toman rumbos inesperados; Sin embargo, la Hermana Elizabeth Baumgartner, nunca imaginó pasar del servicio activo a una vida de oración.

La hermana Elizabeth realizó sus votos solemnes y consagró su vida a Dios como la más nueva monja benedictina profesada solemnemente en la abadía de St Walburga el 6 de noviembre.

Antes de entrar en el monasterio en agosto de 2008, pasó 15 años en servicio militar activo como oficial naval – siete años como oficial de comunicaciones y ocho años como oficial de criptología (disciplina científica que se dedica al estudio de la escritura secreta debido a los problemas de seguridad que traen las telecomunicaciones n.d.t). Ella sirvió tanto en tierra como en los barcos, y viajó alrededor del mundo a través de su carrera.

Ahora, pasará el resto de sus días en la tierra sirviendo al Señor, a la Iglesia y a la comunidad.

“Ruego que yo … [traiga] a Cristo a los que me rodean”, dijo. “Ser una fiel monja benedictina, preservando la ‘escuela del servicio del Señor’ todos los días de mi vida”.

Bautizada como Judith, la Hermana Elizabeth nació y creció en Denver y es la mayor de siete hijos. Asistió a escuelas públicas desde el jardín de infantes hasta el quinto grado, y a la recién cerrada escuela de St. Louis en Englewood en sus años de escuela secundaria. Se graduó de la Academia St. Mary en Englewood en 1988, y asistió a U.S. Naval Academy en Annapolis, Md. Fue comisionada como alférez de navío después de su graduación en 1992.

sr-elizabeth-2Mientras estuvo en la academia naval, la Hermana Elizabeth asistía a Misa diariamente, mientras su horario se lo permitía. Ella era activa en la comunidad católica en cada base a la cual era asignada mientras que estuvo en servicio activo, y continuó asistiendo a Misa regularmente. Un día, mientras rezaba en la capilla católica en su primer lugar de trabajo en Nápoles, Italia, la idea de convertirse en una monja se arraigó en su mente.

“Estaba un poco sorprendida porque nunca antes había pensado en una vocación a la vida religiosa y, además, acababa de comenzar mi carrera naval y estaba disfrutando mucho”, dijo. “No presté mucha atención al pensamiento y continué con mi vida. Durante los próximos diez años, la idea de la vida religiosa apareció en varias ocasiones”.

Después de pasar nueve años en el extranjero, la hermana Elizabeth se estableció en Maryland en 2001. Durante este tiempo, el deseo de una vocación a la vida religiosa se hizo muy fuerte, dijo, y decidió que tenía que hacer algo al respecto. Se puso en contacto con un sacerdote en el área que conocía, y la puso en contacto con un director espiritual y con algunas hermanas de la zona.

Fue trasladada de regreso a Nápoles en 2004 – su primera asignación, y su última – y dejó de buscar activamente la vida religiosa debido a que estaba en el extranjero de nuevo. Un día después de Misa, algo inesperado sucedió.

“El sacerdote me preguntó casualmente si alguna vez había pensado en la vida religiosa, lo que me sorprendió, ya que no había mencionado nada a nadie”, explicó la hermana Elizabeth. “Cuando le dije que había estado pensando en la vida religiosa, él me ofreció ayuda en la búsqueda de un director espiritual en la zona y me sugirió que me pusiera en contacto con la abadesa de un Abadía Benedictina entre Nápoles y Roma, y pensó que las benedictinas serían una buena opción porque yo era mayor”.

Comenzó a pasar tiempo con las monjas benedictinas, y se encontró cada vez más atraída por la vida monástica.

“Después de mucha oración y consulta con mi director espiritual, decidí presentar mi petición de renunciar a mi comisión de servicio activo en la Armada de los Estados Unidos para buscar activamente una vocación a la vida religiosa”, dijo.

Acordó entrar a la Abadía de St. Walburga en su estado natal de Colorado y después de su dimisión de la Armada en septiembre de 2007, entró en el monasterio en agosto de 2008. Hizo su primera profesión de votos monásticos el 24 de junio de 2011 e hizo sus votos solemnes el pasado 6 de noviembre.

Recibió su nombre religioso, Elizabeth, cuando hizo sus primeros votos, y fue muy adecuado que la fecha fuese justamente en la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

“Mi patrona es Santa Isabel, madre de San Juan Bautista, así que fue muy hermoso que la abadesa eligiera la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista como la fecha de mi primera profesión de votos monásticos”, dijo.

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V Encuentro: El ministerio hispano visto por sus pastores

Se realiza en Phoenix el V Encuentro de la pastoral hispana. Región XIII

Carmen Elena Villa

(Foto de The Catholic Sun. Periódico de la diócesis de Phoenix)

Los obispos de las diez diócesis de la región XIII de Estados Unidos brindaron sus consejos pastorales en un panel que presentaron durante el V Encuentro de la pastoral hispana que se realizó en Phoenix del 23 al 25 de febrero y que abarca los estados de Wyoming, Colorado, Utah, Nuevo México y Arizona.

 

Ser testimonio para los jóvenes

Sobre la pastoral juvenil el arzobispo de Santa Fe, Nuevo México, John C. Wester dijo que para lograr un apostolado efectivo es necesario tener una intimidad con Jesús y hablar a los jóvenes “como un padre, no como un profesor”.

Por su parte el obispo de Salt Lake – Utah, Oscar Solis, aseguró que la participación de los jóvenes es esencial para tener una Iglesia más viva. Para el obispo de Colorado Springs monseñor Michael Sheridan, es importante destacar el “deseo de relaciones auténticas”, que tiene el joven.

El Obispo Gerald Frederick Kicanas, de Tucson – Nuevo México destacó cómo el joven busca relaciones de amistad profundas y que muchas veces no saben encaminar por su excesivo consumo de tecnología y la falta de comunicación persona a persona. Dijo que los agentes pastorales tienen una responsabilidad muy grande porque la fe “no se enseña. La fe es como un virus”, el cual se contagia con el contacto con quienes tienen a Jesús en el centro.

 

Desafíos para las familias hoy

El obispo auxiliar de Phoenix Eduardo Nevares dijo que “como va la familia, así va la sociedad y la Iglesia”. Y se refirió a los desafíos que tiene que enfrentar la familia: “En muchos hogares trabajan los dos padres. Muchas veces los papás no hablan entre ellos porque ambos están trabajando y necesitan dinero”. Y dijo cómo en ocasiones las familias deben hacer ciertas opciones para el bien de las mismas: “Tenemos que escoger y no tener que tener un televisor en cada cuarto, dos o tres carros último modelo y así el papá y la mamá se queden en la casa porque ellos son nuestro tesoro. El dinero es el tesoro en los Estados Unidos pero para los hispanos los hijos son el verdadero tesoro”. Y exhortó a las familias allí presentes: “¡Nada de que solo un hijo es suficiente!” – a lo que el púbico aplaudió de manera apoteósica – Y dijo que la Iglesia necesita matrimonios compuestos por “un hombre, una mujer, donde haya fertilidad por el bien de la sociedad y de nuestra madre Iglesia”.

El obispo de Las Cruces, Oscar Cantú compartió en este panel cómo su diócesis está experimentando una catequesis en familia: “Que aprendan juntos papás, hijos y abuelos. Que se encaminen como familia aprendiendo a su nivel y a veces los niños le enseñan más a los padres”.

 

Más vocaciones

Para el obispo de Colorado Springs Michael Sheridan el lugar donde mejor se cultivan y florecen las vocaciones es el de la familia e invitó a “no subestimar lo que hacen las familias”.

Por su parte el obispo auxiliar de Denver Jorge Rodríguez pidió no tener miedo de decir que en las familias se permita escuchar el llamado vocacional. El prelado compartió que, antes de su nombramiento episcopal, fue vicerrector del seminario Saint John Vianney de Denver donde veía en el proceso de admisión de los candidatos al sacerdocio cómo su vocación florecía en el seno de familias cristianas y cómo ellos se habían atrevido a dar este paso porque alguien una vez les preguntó si habían pensado en ser sacerdotes.

Sobre el tema el obispo de Las Cruces Oscar Cantú compartió su experiencia al ser texano pero de papás mexicanos. “No nos sentimos completamente americanos”, confesó. Y dijo que cuando iba de viaje a México a visitar a su familia extendida “no hablaba perfecto español” entonces se sentía “como la india María. Ni de aquí ni de allá. Como muchos de ustedes, experimenté la discriminación”. Hasta que una religiosa le dijo: “Tú vas a ser un orgullo y un regalo para la Iglesia porque tú tienes dos culturas, hablas dos idiomas, conoces dos mundos”. Sin embargo, era la primera vez que el hoy obispo Cantú escuchó estas palabras. “Tenemos que decirle a nuestros jóvenes, a nuestros niños que son una bendición y que tienen esa capacidad de ser puentes en nuestra sociedad”.

Luego los obispos respondieron algunas preguntas dirigidas de parte del público. Uno de los asistentes preguntó si pensaban que este encuentro daría algún tipo de frutos para la vida de la Iglesia a lo que el obispo de Pueblo – Colorado, Stephen Berg aseguró “firmemente que el V Encuentro va a marcar una diferencia con las metas que estamos hablando y en nuestro caso, el compromiso con una mejor comunicación” y dijo que con este encuentro se espera dar “un paso hacia el liderazgo y para el cambio de la cultura en toda la Iglesia”.

Para ver más fotos y videos del encuentro vaya a nuestro Facebook en Denver Catholic en español.