¡Gracias Monseñor de los Santos por estos 25 años de sacerdote!

La comunidad hispana de la Arquidiócesis de Denver festejó las bodas de plata de Monseñor Jorge de los Santos

Durante la celebración que se realizó en la parroquia Saint Cajetan de Denver por los 25 años de ordenación sacerdotal de monseñor Jorge de los Santos, su hermana Beatriz, quien vino desde, México, recordó ante los asistentes que de pequeños “jugábamos a la misa” y que Jorgito, con solo seis años “ya se la sabía al revés y al derecho”.

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Monseñor Jorge de los Santos el día de su ordenación sacerdotal el 9 de agosto de 1991 en Torreón – México

Lo que comenzó como un juego de niños es ahora la vocación madura de este hombre que el 9 de agosto de 1991 se ordenó en su ciudad natal, Torreón en Coachuila y que decidió incardinarse en la Arquidiócesis de Denver para servir a la comunidad hispana, actualmente en la parroquia Holy Rosary

Monseñor de los Santos apoya además con sus consejos y su guía espiritual a grupos como el Movimiento Familiar Cristiano, los Cursillos de Cristiandad, el Encuentro Matrimonial Mundial, el Movimiento de Renovación Carismática, el grupo de Adoración Nocturna entre otros. Es además columnista regular de El Pueblo Católico y colabora con la sección Tu Iglesia te responde.

En un espíritu de fiesta y gratitud unas 400 personas asistieron a este evento que comenzó por con misa presidida por Monseñor Bernard Schmitz, vicario para el clero en esta Arquidiócesis.

“Sé que muchas veces usted es como el Correcaminos”, dijo entre bromas el celebrante a Monseñor de los Santos al finalizar la misa. “Usted sale de una noche de oración a una misa o una celebración, pero esta noche va a tener que quedarse aquí para festejar con nosotros”, indicó Monseñor Schmitz, quien mostró conmovido su gratitud haber venido a servir a la comunidad de Denver.

 

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Para esta celebración viajaron desde México sus hermanos Juan Manuel. Beatriz y Carmen así como también sus sobrinos.

“El don del sacerdocio no es algo que nosotros merecemos por nuestra inteligencia, nuestro esfuerzo o nuestra valentía”, dijo Mons. Bernie (como le llaman cariñosamente) en su homilía. “Es precisamente un don. Es algo que recibimos del Señor (…) tenemos que ser recipientes y recibir la gracia del Señor y compartirla”, indicó.

Luego puntualizó: “El sacerdote tiene que ser puente que ayude a la gente a cruzar de un lado a otro.  De la vida del pecado a la gracia (…) de la desesperación a la reconciliación”.

“Me imagino que usted mismo podrá decir que no es un sacerdote perfecto”, prosiguió el prelado. “Que necesita ser convertido. Pero para muchos usted ha sido un ejemplo y estamos agradecidos por su presencia”.

Al finalizar la Misa, Monseñor de los Santos dirigió unas palabras a a su querido rebaño: “El festejo de hoy en realidad debe ser un festejo de ustedes”, indicó. “El sacerdote no es nada sin el pueblo”.

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Monseñor de los Santos con algunos de los asistentes a la celebración de su 25 aniversario de sacerdote.

“Uno sencillamente trata de acompañarlos haciendo lo mínimo. Ojalá que esta celebración nos lleve como Iglesia al trabajo que realizamos juntos, a la actividad que nos hace unidos en el Señor a trabajar por el Reino”, dijo el prelado.

Después de la Eucaristía la celebración continuó en el salón parroquial de Saint Cajetan con una cena, animada por el grupo de mariachis “Sol de mi tierra” y  por el Ballet Folklórico “Semblanzas de México.

Luis Álvarez, director del Ministerio Hispano y el Centro San Juan Diego agradeció a Monseñor Jorge por estos 25 años “de acompañar a su pueblo (…) de enseñar, de dar palabras de consuelo y alivio (…) de compartir lágrimas con su pueblo, como dice el Papa «oliendo a oveja»” y luego le pidió que, que siguiera la enseñanza de Jesús en el Evangelio de ese día: “Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mt. 18, 3). “Sea como un niño de seis años que felizmente parte el pastel y se deja apapachar y esa es mi petición”, concluyó Álvarez.

Algunos asistentes a esta celebración compartieron con El Pueblo Católico lo que para ellos significa la presencia y la compañía de Monseñor de los Santos. Lita Trejo dijo que el prelado ha visto nacer y crecer al coro “Trigo de Jesús”, del cual ella es integrante: “Admiro su paciencia, una ternura al hablar, pero al mismo tiempo es fuerte”. Por su parte Marta Aranda, otra de este grupo musical, aseguró que lo que más admira de él es “su humildad”.

Salvador, del grupo de adoración nocturna y de la parroquia Holy Trinity en Westminster, definió a Monseñor Jorge como “un hombre de fe que la transmite a todos sus feligreses”. Cuando le preguntamos a su esposa África Calderón qué representaba para ella el apoyo espiritual de este sacerdote, dio un suspiro y dijo: “¡Hijole!” y prosiguió: “él es una persona que se entrega por nosotros el puede ver en las palabras y en su rostro nos refleja tanto amor y tanta paz”.

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.