Cruzarán la frontera para ver al Papa

Carmen Elena Villa

Fieles de la Arquidiócesis de Denver se preparan para viajar en por tierra a Ciudad Juárez, último destino del Papa Francisco en su visita a México, que se realizará del 12 al 18 de febrero.

El diácono Arturo Ariza, quien sirve en la parroquia Saint Anthony of Padua de Denver, tan pronto supo que el Papa visitaría Ciudad Juarez, tuvo la iniciativa de organizar un viaje en bus a esta ciudad limítrofe con Estados Unidos: “Le comenté la idea a mi esposa, hablé con mi párroco y llamé a una empresa de bus”, dijo el diácono, en diálogo con El Pueblo Católico. Así, dieron el aviso después de misa, tuvieron una reunión el lunes con los que estuvieran interesados en viajar, “llegaron 45 personas y todos se anotaron Ahora vamos 56”, cuenta Arturo.

Los peregrinos viajarán el martes 16 de febrero, el 17 estarán en Ciudad Juarez en los eventos presididos por el Papa y esa misma noche partirán para Denver de regreso. “El día antes de viajar vamos a hacer una liturgia penitencial para confesarnos”, comparte el diácono. “En el bus queremos ver películas de santos, para prepararnos y tener ese pedacito de esperanza”.

El diácono Arturo, original de Ciudad Juárez, está en permanente comunicación con su familia y amigos en su ciudad natal: “lo están esperando para escuchar el mensaje de esperanza y amor (…) ellos saben que el Papa les va a llenar el corazón de alegría. Los preparativos ya empezaron, están en un conteo regresivo. A mi hermana le tocó la gracia de ir a servir en la misa del Papa. Le va a tocar estar a 300 metros. Le dieron un curso de primeros auxilios «los primeros auxilios los vamos a necesitar más bien nosotros», respondió mi hermana”.

“Conozco a mucha gente de Denver que viene del estado de Chihuahua y queremos oír el mensaje de esperanza y de amor del Papa”, indica el diácono. “Aunque no lo veamos pasar ni estemos cerca de él, con el simple hecho de escuchar su mensaje, creo que será suficiente”, aseguró.

 

Otros peregrinos

Carolina Peña, junto con su esposo Omar y sus hijos de 11 y 8 años hacen parte de los peregrinos que viajan desde Denver a Ciudad Juarez. “Quiero que mis hijos sepan lo que es una peregrinación”, indica Carolina. “Va a ser un camino muy largo, ellos no han tenido esas experiencias pero es un poco el caminar que hizo Jesús en el calvario. Vamos a dormir en el bus pero con esto queremos hacerles ver que primero está el amor de Dios”, dice la madre de familia.

Otro de los peregrinos es José Manuel Hernández y viajará junto con su esposa, quien actualmente padece de algunos problemas de salud. “La fe mueve montañas y espero que esta visita le ayude a recuperarse”, indicó espernzado José Manuel, quien tiene una admiración especial hacia el actual Pontífice: “Desde pequeño me identifiqué con San Francisco de Asís y cuando Bergoglio fue nombrado Papa y anunció que iba a tomar el nombre de Francisco, me llené de mucha alegría”.

Y algunos fieles de la parroquia Saint Catherine of Siena de Denver también están organizando el viaje por tierra a Ciudad Juarez. Tal es el caso de Mayela Cossio, quien viajará en su carro con su hija, sus nietas y una amiga y también con el padre Luc-Marie Vaillant C.B, encargado de la comunidad hispana de su parroquia. De camino a México visitarán el santuario de Chimayó en Santa Fe, Nuevo México. “Tengo mucha esperanza de que con la visita del Papa se componga Ciudad Juarez. Ha habido muchos muertos, y en especial muchas mujeres muertas de manera violenta. Siempre estoy pidiendo a Dios por ellos. Que esta ciudad quede bendecida con su presencia”, comparte Mayela. “Yo fui a Filadelfia cuando él estuvo. Todavía me acuerdo y me dan ganas de llorar. Esperamos nueve horas para ver al Santo Padre. Cuando él iba pasando en su papamóvil vi la presencia de Jesús ahí”, recuerda Mayela.

Próximamente: Memorias de la hermana Lucía

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Este libro es ideal para que los fieles preparen su corazón para la consagración de la Arquidiócesis de Denver al Inmaculado Corazón de María el próximo 13 de octubre. Está escrito por la mayor de los tres pastorcitos de Fátima: Lucía dos Santos, quien además fue la que vivió por muchos años más después de las apariciones. Mientras que Jacinta y Francisco Marto murieron a muy temprana edad (en 1920 y 1919 respectivamente), Lucía falleció en el año 2005 a los 98 años en el monasterio de Coimbra de las Carmelitas descalzas en Portugal.

La hermana Lucía, al escribir sus memorias, fue obediente a la petición de la Virgen de Fátima cuando le dijo que ella se quedaría viviendo más años en la tierra para “hacerme conocer y amar”. Lucía nos cuenta cómo vivieron los pastorcitos las cinco apariciones marianas y las apariciones previas del ángel de la luz. Nos deja ver detalles de la vida cotidiana como el gusto de Jacinta por el baile. También nos revela el drama que vivieron los pastorcitos cuando ni sus padres, ni el párroco de Fátima creyeron lo que ellos les contaron acerca de sus encuentros con la Virgen. “¿Cómo he de decir que no vi si yo sí vi?” era la sencilla pregunta que se hacía Lucía cuando tanto ella como sus dos primos fueron tildados como mentirosos e incluso llevados presos a Oruém aquel 13 de agosto de 1917. Pese a las amenazas, los niños se mantuvieron firmes a la verdad: sus encuentros reales con la Virgen María en Cova de Iría. Los escritos de la hermana Lucía nos muestran cómo estos pequeños fueron entendiendo las verdades teológicas y las realidades sobrenaturales y cómo comenzaron a realizar ofrecimientos por los pecadores, al ver lo mucho que iban a padecer en el infierno.

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