Corte Suprema falla a favor de panadero que rechazó hacer torta para pareja gay en Colorado

Escritor Invitado

Foto:  Alliance Defending Freedom.

Por: Aciprensa

La Corte Suprema de Estados Unidos falló este lunes a favor de un panadero de Colorado que se negó a hacer un pastel de bodas a una pareja homosexual por contravenir sus creencias religiosas sobre el matrimonio.

El litigio enfrentó a la pareja homosexual Dave Mullins y Charlie Craig con el panadero Jack Phillips y su negocio “Masterpiece Cakeshop” desde el 19 de julio del 2012.

La decisión, con siete votos a favor de Masterpiece Cakeshop y dos para la estatal Comisión de Derechos Civiles de Colorado, podría ser un fallo histórico para los casos de libertad de religión y conciencia.

El juez Anthony Kennedy aseguró que “la hostilidad de la comisión fue inconsistente con la garantía de la Primera Enmienda, de que nuestras leyes se apliquen de una manera que sea neutral respecto de la religión”.

“La comisión en el caso de Phillips (…) mostró elementos de una hostilidad clara e inadmisible hacia las creencias religiosas sinceras que motivan su objeción (…), algunos de los comisionados en las audiencias públicas respaldaron la opinión de que las creencias religiosas no pueden ser legítimamente llevadas a la esfera pública o comercial, menospreciaron la fe de Phillips” y “la caracterizaron como meramente retórica”, continúa.

En ese contexto, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) dijo en un comunicado emitido el 4 de junio que la decisión de la Corte Suprema “confirma que las personas de fe no deben sufrir discriminación por sus creencias religiosas profundamente arraigadas, sino que deben ser respetadas por los funcionarios del gobierno”.

“Esto se extiende a los profesionales creativos, como Jack Phillips, que buscan servir al Señor en todos los aspectos de sus vidas diarias. En una sociedad pluralista como la nuestra, la verdadera tolerancia permite a las personas con diferentes puntos de vista ser libres de vivir sus creencias, incluso si esas creencias son impopulares con el gobierno”, añadió.

El caso de Jack Phillips

En 2012 Phillips explicó a la pareja que no podía prestar servicios para bodas entre personas del mismo sexo, porque eso hubiera significado una violación de sus creencias cristianas.

Dijo que también se niega a preparar pasteles que promuevan ideas racistas, ateas, y que incluso menosprecien a la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales).

También rechaza crear pasteles personalizados para otros eventos como Halloween y despedidas de soltero.

Ante la negativa, la pareja gay presentó una queja por discriminación ante la Comisión de Derechos Civiles de Colorado. Esto a pesar de que pudo obtener un pastel con forma de arcoiris en una panadería cercana a la de Phillips.

En 2013 un juez de Colorado favoreció a los demandantes y ordenó a Phillips que recibiera “capacitación antidiscriminatoria”, que sirviera a bodas entre personas del mismo sexo o dejara de ofrecer su servicio por completo.

Alliance Defending Freedom asumió la defensa de Phillips. Sin embargo, perdió las apelaciones a nivel estatal y la Corte Suprema de Colorado se negó a tomar el caso. En junio de 2017 la Corte Suprema de los Estados Unidos acordó escucharlo.

Phillips comenzó su negocio en Lakewood, Colorado, en 1993, como una forma de integrar su amor por la panadería y el arte. Llamó a su tienda “Masterpiece” por el enfoque artístico de su obra, pero también por sus creencias cristianas. Tomó del Sermón de la Montaña que “ningún hombre puede servir a dos amos”, que “no se puede servir a Dios y el dinero”.

Desde que comenzó el litigio, Phillips aseguró que perdió más del 40% de su negocio debido a que no puede trabajar para bodas. Como resultado, tiene ahora solo la mitad de sus empleados y se esfuerza por cubrir las “cuentas y mantener la tienda a flote”.

Además, el panadero informó que ha recibido “amenazas de muerte”.

Los abogados de Alliance Defending Freedom (ADF) argumentaron que la Primera Enmienda protege el derecho de Phillips a la libertad de expresión como artista.

“La comisión no puede forzar el arte de Phillips, ni el Gobierno puede reprimirlo”, dijo ADF. Indicó que el conflicto entre la libertad del panadero como artista y los deseos de sus clientes deberían ser resueltos por los propios ciudadanos y no por el Gobierno.

Se espera que el fallo tenga resultados de largo alcance, particularmente para determinar hasta dónde llegan las protecciones de libertad religiosa luego de la decisión de la Corte Suprema en 2013 de redefinir el matrimonio para incluir a las parejas del mismo sexo.

Floristas, fotógrafos y otros que prestan servicios en bodas también se han enfrentado a demandas de discriminación por no haber accedido a servir en ceremonias entre personas del mismo sexo.

“Hay mucho más en juego en este caso que simplemente que Jack Phillips hornee o no un pastel. Se trata de la libertad de vivir de acuerdo a las creencias religiosas de uno en la vida diaria”, declaró la USCCB y otros grupos católicos en un informe de 2017.

Por su parte, el congresista republicano Mike Johnson, aseguró en septiembre pasado que este “podría ser uno de los casos más importantes de la Primera Enmienda en términos de libertad de expresión y libre ejercicio de la religión en un siglo o más”.

“Podría ser un tipo de caso ‘sísmico’ de la jurisprudencia de la Primera Enmienda”, concluyó el político, en conferencia de prensa en el Capitolio de los Estados Unidos.

 

Próximamente: La oración es la mejor arma

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¿Sabías que diariamente cada uno de nosotros ve centenares – si no son miles – de avisos publicitarios? De hecho, el censo entre los investigadores de marketing dice que es posible que se vean o escuchen hasta 4 mil por día.

Estamos bombardeados de mensajes y al mismo tiempo nos consuelan las palabras de San Pablo en su carta a los tesalonicenses: “Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros” (I Tes 5. 16 – 18).

Esta columna es la tercera y final de una serie de artículos que he escrito sobre la Exhortación Apostólica del Papa Gaudete et Exsultate, Regocijaos y alegraos, (las otras dos columnas se han publicado en nuestra página web n.d.t) la cual tiene como objetivo inspirar a todas las personas a la santidad. Como expliqué en mi columna anterior esta semana estaré reflexionando sobre la sección “En oración constante” y “Combate, vigilancia y discernimiento”. He escogido focalizarme específicamente en estas secciones porque ellas nos indican cómo los cristianos debemos interactuar y ver el mundo en el cual vivimos.

Y las preguntas sobre nuestra cosmovisión son especialmente importantes ya que la verdad se vuelve más difícil de descubrir con la avalancha de información que experimentamos.

El Papa Francisco dedica la última sección de su capítulo sobre la santidad al tema “En oración constante”, como la exhortación que hace San Pablo de orar continuamente. Esto suena imposible, y lo sería si tuviéramos que confiar solo en nuestras fuerzas o en nuestra capacidad de concentración. Pero sabemos que “para Dios todo es posible” (Mt. 19, 26).  Este reto es tan importante que el Papa Francisco dice: “No creo en la santidad sin oración” (GE 147).

La batalla que cada uno de nosotros enfrenta cada día y cada minuto está entre las realidades inmediatas que nos rodean en este mundo y las realidades sobrenaurales que se encuentran de manera simultánea en el trabajo. Tendemos a concentrarnos en lo que podemos ver y olvidamos aquello que no podemos ver. El Papa Francisco escribe. “El santo es una persona con espíritu orante, que necesita comunicarse con Dios. Es alguien que no soporta asfixiarse en la inmanencia cerrada de este mundo, y en medio de sus esfuerzos y entregas suspira por Dios, sale de sí en la alabanza y amplía sus límites en la contemplación del Señor” (GE 147).

Estar en oración continua no quiere decir recitar plegarias en todo momento o esperar siempre emociones intensas. Significa más bien permanecer en presencia de Dios en todo lo que hagamos.  Hacemos de Dios el final de cada acción, pensamiento o palabra. El Santo Padre cita a San Juan de la Cruz para describir esta manera de vivir. “Procure ser continuo en la oración, y en medio de los ejercicios corporales no la deje. Sea que coma, beba, hable con otros, o haga cualquier cosa, siempre ande deseando a Dios y apegando a Él su corazón” (GE 148).

El secreto de permanecer conectados con Dios en todo momento está en la relación con la Santa Trinidad.  Cuando sepas en tu corazón que tu identidad más fundamental es la de hijo de Dios Padre, serás capaz de pasar tiempo en silencio, descansando en la presencia del Espíritu Santo y escuchando atentamente su palabra. “En ese silencio es posible discernir, a la luz del Espíritu, los caminos de santidad que el Señor nos propone”, dice el Papa Francisco (GE 150).

El tiempo que empleamos encontrando a cada persona de la Santa Trinidad es lo que inflama nuestros corazones y nos cura. Nos permite profundizar en la realidad y aviva nuestra experiencia. El Papa se inspira en una hermosa experiencia de Santa Teresita de Lisieux para describir cómo una comunidad puede ser transformada.

“Una tarde de invierno estaba yo cumpliendo, como de costumbre, mi dulce tarea”, cuenta Santa Teresita. “De pronto, oí a lo lejos el sonido armonioso de un instrumento musical. Entonces me imaginé un salón muy bien iluminado, todo resplandeciente de ricos dorados; y en él, señoritas elegantemente vestidas, prodigándose mutuamente cumplidos y cortesías mundanas. Luego posé la mirada en la pobre enferma, a quien sostenía. En lugar de una melodía, escuchaba de vez en cuando sus gemidos lastimeros (…). No puedo expresar lo que pasó por mi alma. Lo único que sé es que el Señor la iluminó con los rayos de la verdad, los cuales sobrepasaban de tal modo el brillo tenebroso de las fiestas de la tierra, que no podía creer en mi felicidad” (GE 145).

El Santo Padre también reconoce que hay una batalla constante librada por el diablo para alejarnos de la vida centrada en Dios. Al principio del capítulo cinco, refiriéndose al combate espiritual, el Papa Francisco marca un punto en el que dice que cuando hablamos de la batalla con el mal, la Iglesia no solo está hablando de enfrentar una mentalidad mundana o esforzarse por superar las debilidades humanas (cf GE 158 – 159). Satanás es real; él es “un ser personal que nos acosa” (GE 160).  Esto se demuestra, dice el Papa, con el poder destructivo del maligno en el mundo que nos rodea.

Al mismo tiempo, no tenemos por qué sentirnos intimidados por esta batalla, sepamos que Jesús en la cruz venció el pecado, a la muerte y a Satanás. “Nadie resiste si opta por quedarse en un punto muerto, si se conforma con poco, si deja de soñar con ofrecerle al Señor una entrega más bella”, (GE, 163). La clave está en participar de esta lucha dependiendo de Jesús, cultivando todo aquello que es bueno, verdadero y hermoso, profundizando en nuestra vida de oración y creciendo en el amor.

Y mientras que comenzamos este tiempo de verano, oro para que tú puedas fortalecerte con la armadura de la oración constante, para que, tanto tú como las personas sobre las cuales tienes influencia se acerquen más a Jesucristo. Te invito a que crezcas en tu devoción y atención a la Eucaristía, a que reces el Rosario en familia. Que las palabras del Papa Francisco en la Evangelii Gaudium te inspiren a aceptar este desafío: “El triunfo cristiano es siempre una cruz, pero una cruz que al mismo tiempo es bandera de victoria, que se lleva con una ternura combativa ante los embates del mal” (EG 85).