Continúan los estragos

Inmigrantes confían en la ayuda de la Iglesia

archden

A más de un mes de que el estado de Colorado sufriera una de las inundaciones más fuertes en toda su historia, miles de damnificados aún continúan viviendo los estragos de este desastre natural y tal vez ahora, con mayor intensidad, ya que con el paso de los días, la sobrevivencia se hace más difícil para los damnificados, en especial para los miembros de la comunidad hispana, que se encuentran entre los más afectados.

Dentro de los aproximadamente 60 mil afectados, se cree que 300 familias hispanas indocumentadas perdieron sus casas. La gran mayoría de estas personas vivían en casas móviles en Evans, Miliken, Windsor y Greeley. Es difícil saber con exactitud cuántas familias hispanas fueron afectadas por las inundaciones al norte de Colorado, ya que muchas de ellas no cuentan con un estatus legal en el país, lo que hace que a estas personas se les dificulte el pedir ayuda.

Mientras el tiempo pasa, la situación para ellos empeora, ya que los pocos recursos con los que contaban o la ayuda que han recibido por parte de amigos o familiares se agota y el temor que existe al momento de solicitar ayuda de las organizaciones que la proveen, puede hasta cierto punto paralizar a las personas que ahora están sumidas en la desesperación.

Aracely García, quien trabaja desde hace años como directora de finanzas en la Parroquia Our Lady of Peace en Greeley, nos comentó que llegan muchas personas solicitando ayuda económica. “Hay mucha gente que perdió sus casas, y no las habían acabado de pagar; ahora estas personas tienen que seguir pagándolas. También hay quienes solicitan ayuda para cubrir sus facturas pendientes. Además hay muchos que perdieron absolutamente todo y solicitan desde lo más básico como ropa y comida. Estas personas prefieren acudir a la parroquia que a otras organizaciones”, agregó.

Una organización que ha jugado un papel muy importante en ayudar a la comunidad inmigrante de las zonas afectadas por las inundaciones, ha sido Caridades Católicas de Denver. Larry Smith, presidente de la organización, informó que han podido ayudar más a la comunidad de la zona, ya que existe una gran desconfianza de parte de los inmigrantes hacia las autoridades. “La gente inmigrante necesitada se acerca a nosotros para recibir ayuda porque confían en que Caridades Católicas apoyará sus necesidades, al margen de su estatus legal, raza o creencias”, acotó Smith.

Inicialmente en el área se abrieron albergues para recibir a los damnificados, así como centros de distribución para repartir artículos de emergencia y de primera necesidad como, por ejemplo, comida y agua. Actualmente, los damnificados continúan recibiendo ayuda por parte de Caridades Católicas y de las diferentes parroquias en el área, aunque ahora la ayuda se enfoca a brindar artículos básicos, así como ayuda económica. “Estamos repartiendo no sólo abrigos, zapatos y cobijas, sino además ayuda económica y tarjetas de regalo que pueden usarse en los supermercados”, dijo Smith.

El presidente de la organización, también señaló que “es muy importante encontrar soluciones a largo plazo para esta gente que se quedó sin nada, ya que el tiempo de recuperación tomará mínimo tres años”. “Será crucial durante el periodo de recuperación, ayudar a los damnificados a encontrar vivienda, trabajo y proveerles ayuda económica para cubrir sus gastos, además de ayuda psicológica y espiritual”, recalcó Smith.

“Estos sobrevivientes necesitan nuestra ayuda como tal; como sobrevivientes que necesitan volver a ponerse de pie y salir adelante con su vida. Ésta es una oportunidad para demostrar nuestro espíritu cristiano a través de la ayuda y el interés por el prójimo”, agregó.

Larry Smith hizo un llamado a la comunidad para que se sumen a esta campaña de ayuda, ya sea como voluntario o con sus donaciones. Para obtener más información visite la página www.ccdenver.org.

Próximamente: Arzobispo a los diáconos: “Hagan que sus matrimonios se destaquen”

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“Es esencial que sus matrimonios se destaquen”, dijo el arzobispo Samuel J. Aquila a los nueve hombres que fueron ordenados diáconos permanentes el pasado 17 de junio en la catedral basílica Immaculate Conception.

En la misma ceremonia fue ordenado también un diácono transitorio. Se trata de Shannon Thurman quien actualmente está estudiando en el seminario St. John XXIII de Massachusetts para ser sacerdote de la Arquidiócesis de Denver.

Los nuevos diáconos permanentes son: David Arling y Hal Goldwire, ambos del estado de Ohio; Ronald F. Beck, Robert Lanciotti, Ernest Martinez, Darell Nepil, y Pat Travis de Colorado; Geoffrey Bennett de Pensilvania y Greg Perzinski de Wyoming.

“Como diáconos ustedes están llamados a servir de diferentes maneras”, dijo el Arzobispo en su homilía antes de la ordenación. “Recuerden que el matrimonio es su primera vocación y que siempre debe ir primero”.

Monseñor Aquila les hizo un llamado a ser testigos en el mundo “del don y de la bendición del matrimonio”.

El Arzobispo, dirigiéndose a los sacerdotes que estarán trabajando con los diáconos en las parroquias, les alentó a recordar también que los diáconos son hombres casados, con esposa, hijos y nietos”.

“Ellos tienen familia. Tienen responsabilidades. Y uno de ellos es todavía joven y tiene seis hijos”, dijo el Arzobispo refiriéndose al diácono Greg Perzinski de 39 años, quien servirá en la parroquia Michael the Archangel en Aurora.

El Arzobispo dijo también que los diáconos son “testigos en el mundo”.

“Que el Señor cuya palabra es verdad, (…) continúe fortaleciéndolos y continúe guiándolos en su ministerio”, dijo. “Que ustedes continúen abriendo sus corazones, como María, a una mayor receptividad a su palabra”.

“Sepan que María intercede por ustedes todos los días como hijos para llevaros al único hijo, su hijo, Jesucristo. Que su amor por Él continúe aumentando cada día y que ustedes sean fieles siervos de Cristo en la Iglesia”.

Los diáconos se postraron en el suelo ante el altar mientras que el coro y los fieles cantaban la letanía de los santos. El Arzobispo puso sus manos en cada uno de los elegidos y pronunció silenciosamente las palabras de la ordenación. Cada uno fue presentado con los libros del Evangelio  como símbolo de que cada uno está llamado a creer, enseñar y practicar la Palabra de Dios.

¿Qué es el diácono permanente?

Es el primer grado del sacramento del orden. Inferior al de los presbíteros y obispos. Los diáconos asisten al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma. Asisten a la celebración del matrimonio, proclaman y predican el Evangelio, pueden administrar el sacramento del Bautismo, presidir exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad.  Todo sacerdote debe ser ordenado primero diácono transitorio. En cambio, el diaconado permanente puede ser conferido a hombres casados, lo cual constituye un enriquecimiento importante para la misión de la Iglesia.

Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica 1569 – 1571.