Congreso carismático en Carbondale

Con el lema de “Misericordia quiero” se realizará los días 8 y 9 de agosto en Carbondale el 13 Congreso de la Renovación Carismática, que espera la participación de unas 500 personas. El evento es organizado por la parroquia Saint Mary of the Crown.

Este año el congreso contará con la participación del padre Noé Acosta, quien vendrá desde Chihuahua – México y con el diácono Pedro Mota, quien vendrá desde Greeley.

El tema del congreso fue elegido para que los fieles sepan prepararse para el Año de la Misericordia, el cual inaugurará el Papa Francisco el próximo 8 de diciembre.

“Recomiendo este Congreso porque tenemos que estar siempre a los pies de Jesús escuchando la buena nueva por medio de las personas que Él elige. Esta es la única forma que podemos vivir mejor bajo la mirada misericordiosa de nuestro señor”, asegura Israel Niebla, uno de los organizadores de este Congreso.

“¡Cuántas cosas negativas estamos viendo, en contra de la vida especialmente y de la familia!”, puntualiza Israel. “Por eso es importante que como católicos nos unamos y es una bendición que también en las montañas de Colorado podamos tener estos eventos”.

La invitación a participar en el Congreso de la Renovación Carismática se extiende también a los habitantes de otras poblaciones del norte de Colorado como Glendwood Springs, Eagle, Rifle, Craig, Avon, Grand Junction, Delta, Olathe, Montrose, Lognmont y Boulder, Denver, entre otras.

Próximamente: La ballena de la muerte

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.