¿Cómo buscar pareja en la era digital?

A los millennials católicos se les dificulta tener citas románticas.

Entre tratar de evitar una agresiva cultura de hookup enfocada en la intimidad física sin compromiso, y salir con la intención de encontrar una pareja para contraer matrimonio, esta generación se enfrenta a retos diferentes a los de generaciones pasadas. Mientras que sus padres o abuelos se casaban a edades más tempranas (16 a 22 años aproximadamente), los “millenials”, se casan mucho después, (a veces a los 40) si es que se casan.

En general, los adultos jóvenes católicos bien formados tratan de evitar citas que los lleven a tener relaciones sexuales pasajeras, pero no están seguros de cómo hacer lo contrario. Esto a veces los paraliza a la hora de cortejar a una chica. Los hombres solteros no les piden a las mujeres salir y ambos – hombres y mujeres – esperan pasivamente a que su pareja ideal “les caiga del cielo”.

Encontrar una pareja ha sido siempre sencillo -no debe confundirse con fácil- y pudo haber sido más simple en el pasado. Pero si los jóvenes están dispuestos a sobrepasar los desafíos que involucra el periodo del “dating” o citas románticas, podrían encontrarse con un candidato (a) para un matrimonio bueno y santo.

 

En línea

Un problema que esta generación enfrenta es conocer y encontrarse con gente que piense igual que ellos y para muchos, el hecho de balancear el tiempo de trabajo y el tiempo requerido para conocer personas es un factor negativo que afecta el dating. Es por eso que muchos piensan que la solución está en buscar personas o relaciones por internet.

Esto es un desafío para los millennials católicos y debido a que existe esa nostalgia por tener una historia romántica, el optar por encontrarse con alguien en las redes no suena del todo idealista. Las citas románticas por internet también tienen un estigma ya que muchos piensan que quienes acuden a este recurso lo hacen por la desesperación de no encontrar pareja en otro medio.

“La búsqueda de pareja en línea no debería tener el estigma que tiene. Hacemos muchas cosas por internet y si no estás en la universidad, no estás con gente de tu edad que piensa igual que tú. Conocer personas es difícil, y conocerlas muchas veces hace parte de la cultura de hookup”, dijo Jacob Machado, quien utilizo el sitio de citas románticas por internet, CatholicMatch. “Si ya has discernido tu vocación te sientes confiado con ella, deberías de estar buscando pareja.  Sin embargo, en lo que a mí respecta, aun teniendo estos criterios en la cabeza, me sigo sintiendo incómodo”.

 

Solo una herramienta

Annie Crouch, quien ha usado CatholicMatch, así como otras aplicaciones de citas románticas, piensa que puede ser una buena herramienta o una frustración dependiendo del uso que se les dé.

“Creo que es Bueno. [Pero] puede ser usado mal, puede alentar al no compromiso, y puedes empezar a verlos [a los usuarios] como si no fueran personas… si no tienes cuidado”, dijo Annie.

“Una de las desventajas”, añadió Annie, “es que puede ser muy fácil deshumanizar a las personas que conoces por internet debido a la cantidad de opciones que tienes al frente”.

Crouch admitió que puede ser muy fácil filtrar a los usuarios sin siquiera leer sus biografías “reduciendo el número de personas basado en su apariencia física”.

Jacob también estuvo de acuerdo en que la idea de muchas opciones o perfiles de donde escoger pueden detener a las personas de comprometerse a una relación. Con tanta información a nuestro alcance, buscar una cita en línea puede ser “deshumanizante”.

“No es que sea malo, es la manera en que se usa”, dijo Jacob

 

Dar el salto

Otro de los desafíos al que los “millennials” se enfrentan es hacer el salto de la esfera digital a la interacción humana.

Si bien es fácil iniciar una conversación con alguien en línea, e incluso uno se puede sentir menos en juego, “en algún momento, tienes que ser intencional y dar un paso adelante”, dijo Jacob.

Annie estuvo de acuerdo en que los medios digitales tienen un límite al ayudar a las relaciones entre dos personas.

 

Acepta tu deseo

Pero aun en persona las interacciones parecen sufrir una parálisis similar. Ambos – Annie y Jacob – reconocen que muchos católicos solteros parecen avergonzarse o sentirse tímidos sobre sus deseos de matrimonio y familia, lo que impide que los jóvenes tomen la iniciativa de invitar a alguien a salir.

“Hay dos tipos de personas en los eventos católicos de jóvenes adultos: la gente que está buscando pareja para casarse y la gente que no es suficientemente honesta para admitir que están en busca de pareja”, acotó Machado.

Muchos hombres y mujeres desean casarse y tener un matrimonio cristiano- entonces, ¿que los detiene?

“La mayor oposición con las citas es que los hombres no invitan a nadie a salir, o si lo hacen, todo mundo piensa que es una persona rara”, dijo Annie. “Tenemos temor de acercarnos muy bruscamente… nos da vergüenza admitir que queremos casarnos y tener hijos. Eso le suma mucha presión a este tipo de encuentros”.

Aun así, y a pesar de la falta de solteros católicos con una mentalidad valiente hacia las citas, los matrimonios siguen dándose.

 

Toma la iniciativa e invita a la chica

Mark y Brianne Westhoff son esposos y se conocieron en la universidad pero que no salieron en citas románticas hasta muchos años después. Tuvieron que sobrepasar la “parálisis” de convivio romántico antes de reencontrarse.

“Esto fue algo que yo experimenté… no sé cómo llamarlo más allá de discernimiento excesivo… porque [la vocación] es muy importante, la gente puede quedar paralizada”, dijo Mark. “Por lo menos para los chicos, ellos preguntarán: ‘¿debería de invitarla a salir?’ y luego esperarán seis semanas y rezaran novenas. Le preguntan a Dios antes incluso de preguntarle a ellas. El orden debería ser, confiar en el movimiento de Dios, entonces responderé, veré lo que aprendo y veré lo que debo cambiar”.

A Brianne, como a muchas otras solteras católicas, casi nunca la invitaron a salir antes de que Mark la invitara. Ambos coinciden en que esta “parálisis” proviene de los millennials católicos que no actúan frente a lo que Dios les pone frente a ellos.

“[Un desafío muy grande como millenials es no estar en contacto con la realidad. Hay una falta de confianza de que lo que está pasando es real”, dijo Brianne. “No vemos la realidad como una cosa actual y concreta buena para mí”.

La respuesta a esta inactividad consiste en actuar y confiar. Las relaciones no pueden ser forzadas, pero los solteros tampoco deberían de esperar pacientemente.

“Invítala a salir a una cita real”, dijo Mark. “Si la cita no es buena, está bien. No le estas pidiendo matrimonio quieres invitarla a salir”.

“Ten la esperanza y entiende que Dios actúa y que nada se debe puede forzar”, continuó Mark. “Pero no te paralices por eso… también debemos actuar nosotros mismos. Y creer. Confía sin importar lo que pasa en realidad y actúa en aquello que está frente a ti”.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.

 

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.