Colecta Anual del Arzobispo, una causa noble para apoyar

Mavi Barraza

La Colecta Anual del Arzobispo (ACA por sus siglas en inglés), lleva más que un mensaje de amor. Su misión es clara y responde al llamado de Jesucristo a ayudar a quienes más lo necesitan. Y no cabe duda que hay muchas personas necesitadas, no sólo materialmente, sino también carentes de amor, apoyo y encuentro con Dios. Ahora, ellas  tienen la oportunidad de  fortalecer su camino espiritual o retomarlo, gracias a la contribución que los fieles católicos provee cada año a través de dicha colecta.

Con la ayuda de esta recaudación, la Arquidiócesis de Denver provee diferentes servicios a la comunidad: Desde llevar alimento a los pobres, dar cimientos a la educación católica, preparar y fortalecer los matrimonios, brindar sanación a familias destruidas, ayudar a los ancianos, llevar la Eucaristía, hasta formar a los futuros sacerdotes.

Y no sólo eso. También contribuye a defender y fortalecer el derecho a la libertad religiosa y promover una vida digna, desde el momento de la concepción hasta la muerte.

Valorando a todos

Al Hooper, de la Oficina del Ministerio Social de la Arquidiócesis de Denver, asegura que la contribución que se recibe por parte de ACA, es esencial para continuar con su labor. A través de esta contribución el Ministerio de ayuda a personas con SIDA y Hepatitis C brinda ayuda espiritual a muchas personas diagnosticadas con estas enfermedades y otras mentales, como depresión, desorden bipolar, y adicciones, acotó Hooper. “Muchas personas llegan a nosotros destrozadas y muy alejadas del mundo; nuestro ministerio los pone en contacto con la misericordia divina y los ayuda a entender que Dios los ama y les da la bienvenida a su Iglesia”, agregó.

Cabe destacar, que el trabajo que este ministerio desarrolla es de suma importancia para las familias y la sociedad, ya que como dice Hooper, “en muchas ocasiones tenemos que convencer a las personas de tomar sus medicamentos y asistir a sus citas médicas. Muchos de ellos piensan que su vida no tiene sentido y dejan de cuidarse”.

En dicho ministerio se les enseña que su vida vale mucho y que deben seguir adelante, especialmente en el caso de las personas cuyas familias ignoran el diagnóstico, debido a que ellos prefieren mantener su enfermedad en secreto. “Les ayudamos a reconectarse con los sacramentos y fortaleciendo a personas con enfermedades crónicas”, dijo nuestro entrevistado, comentando que la lista de personas que han recibido atención pastoral a través de este ministerio, es extensa.

Luz en la oscuridad

Por su parte, el diácono Steve Vallero, aseguró que las donaciones de los fieles contribuyen en gran cantidad al Ministerio de cárceles y prisiones. “Nuestro ministerio lleva el mensaje de Cristo de paz, alegría y amor a personas que se encuentran en los diferentes centros de detención”, menciona.

Este ministerio también se encarga de celebrar misas, confesiones, repartir la comunión, y realizar estudios de biblia y catequesis, que se llevan semanalmente a diferentes centros. “Un grupo de 20 diáconos, 90 voluntarios y 5 sacerdotes llevan el mensaje de Cristo a personas en estos lugares oscuros. Jesús nos llama a cada uno de nosotros a entrar a este campo de misión a llevar luz y esperanza a la vida de estas personas”, aseveró.

Y  muchos más

También es importante señalar que el Ministerio para Sordos, que dirige el P. Thomas Coyte, se ve beneficiado también por la Colecta Anual del Arzobispo.

Son aproximadamente 250 familias las que reciben ayuda a través de este ministerio. Se proveen intérpretes de lenguaje de señas a ciertas iglesias de la arquidiócesis, así como material de preparación para la Primera Comunión, Confesión y Confirmación, gracias a las contribuciones.

“Con la ayuda que nosotros recibimos esperamos que no sólo nos permita seguir creciendo (como ministerio), sino también llegar a más familias con miembros sordos”, finalizó el padre.

Son casi 40 ministerios que al igual que los mencionados, beneficiarán a muchas personas del norte de Colorado y las ayudaran a encontrarse con el amor misericordioso de Dios. Por ello el Arzobispo de Denver, Mons. Samuel J. Aquila, pide “a todas las familias Católicas a invertir una parte de sus bienes materiales” en la colecta. “Se necesita con urgencia su acto de bondad. Por favor sea lo más generoso que pueda”.

 

 

Próximamente: Pastores en la calle

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Por: Roxanne King

En los últimos años, el Camino Neocatecumenal, un carisma de la Iglesia Católica que tiene como objetivo dirigir a la gente a madurar en la fe cristiana, ha anunciado, durante la Pascua, la Buena Nueva de Jesucristo en plazas públicas a través de la arquidiócesis. Este año, por primera vez, el proyecto de evangelización “Great Missión” (“La gran misión”) tuvo lugar en 16th Street Mall en el centro de Denver.

Desde el inicio, hace 35 años, el 16th Street Mall ha permanecido como una de las principales atracciones para los visitantes, donde llegan tanto turistas como personas del lugar al corredor de una milla de largo, que ofrece una variedad de restaurantes, tiendas y negocios.

“Era el lugar perfecto para la Gran Misión, dijo el sacerdote de Denver Grzegorz Wojcik, original de Polonia, quien fue parte del equipo del camino en la parroquia St. Louis en Englewood, y que anunció la Buena Nueva en el centro comercial. “¡Fue estupendo…enseñar [a la gente] que la Iglesia los está buscando”! dijo el Padre Wojcik, quien hoy es el párroco de St. William en Fort Lupton. “Esto demostró que aún en Denver, una ciudad moderna, Jesucristo va hacia ellos.

El 14 de mayo, el quinto domingo de Pascua, el equipo de Great Mission llevó a cinco sacerdotes católicos, quienes ofrecieron confesiones en el centro comercial.

“Nunca he visto eso antes, que el sacramento [de Reconciliación] venga a las calles”, dijo Flora Potter, miembro del equipo de Great Mission a quien se le asignó sostener una pancarta que decía: “Confesión disponible con un sacerdote católico, HOY”.

“Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado”, dijo Potter. “Llevar el amor de Cristo a la gente en la calle ¡Pastores, que huelen a oveja!”.

“Mientras la gente leía las palabras en la pancarta, sus caras expresaban sorpresa, incredulidad, tristeza, sufrimiento, alegría, ira, dolor, deleite, disgusto y gratitud ¡Me di cuenta de que esto era verdadera evangelización!”, dijo Potter.

“Fue llevar a Dios a las calles”, añadió, “donde la gente pudiera verlo”. El padre Wojcik dijo que la experiencia le recordó escenas de las Escrituras donde la gente pasa por su vida cotidiana y de repente, Cristo aparece.

“Jesús estaba presente ahí,” dijo el padre Wojcik. “Él los estaba buscando. Estaba dando felicidad, la oportunidad de ser libres”.

A pesar de la disponibilidad abundante de los sacerdotes, el padre Wojcik dijo que solo unas 20 personas aprovecharon la confesión.

“Las pocas personas que vinieron, a pesar de las distracciones del 16th Street Mall, fueron increíbles”, dijo.

“Fue un privilegio llevar a cabo este anuncio que cambia vidas”, afirmó. “¿Cómo puedes vivir de la misma manera después de saber que Jesús está aquí en 16th Street Mall, entre las calles 16th y Champa?”.

La mayoría de los transeúntes, dijo el sacerdote, consideraron curioso y entretenido el esfuerzo de evangelización.

“Algunos se pararon por un minuto o dos”, dijo. “Muchos tomaron fotos, pero muy pocos se quedaron a escuchar. Fue un gran descubrimiento: de que Jesús es como un espectáculo, como si no lo necesitaran. No hay tiempo para Jesús, tengo que vivir mi vida”.

Lo que pudo parecer tonto para muchas personas, no lo fue para el equipo de evangelización. “Pudimos hablar con estudiantes, indigentes, veteranos viviendo en casas de refugio, gente que vive en el centro que son afluentes”.

“Gente de toda clase social pasa por ahí”, dijo Sue Van Doren, coordinadora del equipo de 13 miembros de Great Mission de 16th Street Mall, que cuenta con el apoyo de una comunidad de unas 40 personas.

“Estamos anunciando la Buena Nueva de que Dios te ama y te conoce por tu nombre”, dijo. “Hubo oración, cantos y bailes -la gente de nuestra comunidad hablaba conaquellos que estaban en la calle ¡Fue maravilloso!”.

El esfuerzo no fue para hacer proselitismo o para o hacer nuevos miembros del Camino o católicos conversos , dijo el padre Wojcik.

“Fue para mostrar el rostro de Jesucristo”, dijo. “Para anunciar el Evangelio. Fue la Iglesia presente, recordándole a la gente el amor de Dios”.

“Como un faro que ilumina a los barcos que están en el mar”, añadió, “la gente no tiene que venir [a la Iglesia], si no que necesitan ver a Cristo [para que] puedan ser salvos”.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.