Chirrut y Baze de la película Rogue One no son pareja

A propósito de la última película de Star Wars. La Guerra de las Galaxias.

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Pienso que la sexualidad es muy importante, sin embargo cuando el mundo en el que vivo me dice constantemente que todas mis relaciones íntimas son eróticas por naturaleza, algo dentro de mí se rebela. Esto me sucedió recientemente al leer en internet especulaciones que decían que la relación entre Chirrut Imwe y Baze Malbus de la nueva película de Star WarsRogue One– es de naturaleza homosexual.

Al ver Rogue One, quedé muy conmovido por los personajes Chirrut y Baze y la relación entre ellos. Sin embargo, quedé indignado al notar cuántos artículos insinuaban, o interpretaban en estos personajes y su relación, un romance homosexual. Creo que esta interpretación de la relación entre ambos no es justa ni correcta, sino más bien una proyección de nuestras convenciones morales, lo que nos habla de un enorme hueco en nuestra vida social.

En la película no existe ninguna evidencia ni alguna relación afectiva física entre Chirrut y Baze. En ningún momento se ve que entre ellos tengan algún sobrenombre o se llamen de manera afectiva como muchos de los enamorados lo harían. Además ellos nunca hablan sobre una vida común juntos más allá de su misión como Guardianes de los Whills.

Mi propuesta es que Chirrut y Baze son amigos, y si me permiten ir más lejos, diría que son amigos íntimos, pero su amistad no está basada en una atracción física, sino en un propósito común e inalterable.

De hecho, creo que Chirrut y Baze son buenos modelos a seguir por todo aquello que aflige a nuestra sociedad. Para comenzar, sería estéril tratar de entender a ambos personajes sin un lente religioso. Ellos son Guardianes de los Whills en el universo de Star Wars, lo cual significa que están unidos a la religión de la fuerza. Chirrut es un monje, y hasta lo que podemos llegar a decir, Baze es un monje desilusionado. No tengo que hacer mayor esfuerzo para tratar de convencer a todo aquel que ha visto la película, sobre la fe de Chirrut en la Fuerza. Baze incluso se burla de Chirrut por rezar mientras están encerrados en una celda. Ni mencionar que Chirrut es ciego, un símbolo evidente que la mayoría de religiones del mundo usan para describir la vida de alguien que cree en un ser supremo.

Me parece más acertado decir que Chirrut y Baze son amigos por su amor común a la Fuerza y al templo de Jedha. Ambos creen en algo más grande que sí mismos y ambos fueron atraídos a ser monjes guerreros al servicio del templo en Jedha y a promover el lado luminoso de la Fuerza en la galaxia. Su cercanía creció cuando ambos descubrieron que tenían un propósito común inalterable en el amor y el servicio al templo en Jedha.

No creo que mucha gente tenga la experiencia de este tipo de amistad, por eso la tendencia es forzar una relación espiritual e íntima a un contexto sexual. Hay algo profundamente enfermo en nuestra sociedad si es que pensamos que todos los momentos de intimidad terminan en un acto erótico. Este es un síntoma de una cultura que está sobresaturada con una visión enferma sobre la sexualidad y demuestra ignorancia sobre los diferentes tipos de intimidad.

La soledad está creciendo en el mundo, y nos han dicho que la respuesta es tener más sexo. Estoy en desacuerdo. Estamos solos porque tenemos muchos conocidos pero muy pocos amigos íntimos.

Nuestra sociedad está hambrienta de una verdadera intimidad. Cuando digo intimidad, no quiero decir sexo. La verdadera intimidad es compartir mis pensamientos, sentimientos y deseos más profundos con otra persona. Lo que realmente queremos es verdadera intimidad con otros, un compartir profundo de nuestros corazones. Un modo de alcanzar este deseo es empezar a establecer relaciones basadas en propósitos comunes.

Mientras más tratemos de convertir toda relación íntima en una relación sexual, más ensimismados y menos libres seremos. Propongo que consideremos el ejemplo de Chirrut y Baze, que se aman mutuamente como amigos y cuyo amor está fundado en el propósito común de servicio al lado luminoso. Esto los libera para mantener una intimidad mutua de un modo que sólo es posible por la existencia de un poder supremo o una causa grande a la que ambos hombres adoran y buscan servir. Si su relación se vuelve ensimismada y “todo acerca de nosotros”, entonces rápidamente se cae en usar a la otra persona para sus propios placeres emocionales o físicos.

También me gustaría decir que en el mundo real existen muchos ejemplos de amistades sanas entre personas del mismo sexo que no son homosexuales por naturaleza. Somos muchos los sacerdotes católicos que vivimos este tipo de intimidad con otros hermanos. Incluso me atrevo a decir que hay gente que sufre de atracción al mismo sexo que ha tomado en serio la invitación de Jesús a la castidad y viven en una sana intimidad no erótica con sus amigos. Esto no solo es posible, sino además urgentemente necesario.

 

* El Padre O’Neill es el director de vocaciones de la Arquidiócesis de Denver.

Traducción del original en inglés por Lara Montoya.

Próximamente: El Espíritu Santo habla a través de la vida de los santos

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(Foto de dominio público)

Los apóstoles, encogidos de miedo, encerrados en el Cenáculo, esperaban hasta que la amenaza a sus vidas se hubiera calmado. Mientras se escondían, Jesús se les apareció, les dio paz y les explicó las Escrituras. Todos hemos tenido momentos en que nos hemos sentido abrumados y, así como con los Apóstoles, Jesús desea entrar en estos periodos de miedo y dificultad, fortalecernos y darnos una misión.

El domingo pasado recibimos la efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia mientras celebramos la Solemnidad de Pentecostés, recordando su acción a través de la historia. Cuando creó el mundo, Dios Padre sopló su Espíritu sobre las aguas de la tierra y creó la vida. Luego, después de ascender al cielo, nos envió su Espíritu Santo en una forma nueva y poderosa en Pentecostés, dando a la Iglesia “poder desde lo alto” (Lucas 24, 49).

Esa misma promesa, en la forma de los dones de Espíritu Santo, está destinada a cada uno de nosotros hoy. Los Apóstoles recibieron el don de poder hablar en otras lenguas, acompañado de la señal visible de una flama sobre ellos. Sus palabras, como las de profeta Elías “abrasaba como antorcha” (Eclo 48,1) y llevaron a muchos a la fe.

La solemnidad de Pentecostés y el envío de los Apóstoles está estrechamente ligado a el tema del que escribe el Papa Francisco en su reciente exhortación apostólica, Gaudete et Exsultate (Regocijaos y alegraos), el tema de “Tu misión en Cristo”.

En Gaudete et Exsultate, el Papa Francisco dedica la sección “Tu misión en Cristo” a examinar cómo cada persona, al igual que San Pedro, tiene un objetivo en esta vida: ser santos. “La misión”, explica el Papa, “tiene su sentido pleno en Cristo y solo se entiende desde Él. En el fondo, la santidad es vivir en unión con Él los misterios de su vida” (GE, 20).

Después de que los Apóstoles recibieron al Espíritu Santo y glorificaron a Dios en muchas lenguas, Pedro se levantó proclamando valientemente lo que Dios estaba haciendo y llamó a las miles de personas reunidas a arrepentirse y a ser bautizadas. Al hacerlo, Pedro estaba cumpliendo la misión única que Dios le había dado. Como sabemos por las Escrituras, Pedro continúo su camino único a la santidad como el primer Papa, finalmente dando su vida por la fe.

Tu camino a la santidad tendrá diferentes características, así como cada santo es único en su relación con el Señor. Puede ir desde cosas pequeñas como consolar a un niño enfermo, compartir con otros la alegría del Evangelio, o acompañar a alguien que está muriendo. Pero puedes estar seguro de que, sin importar el camino, experimentaras la muerte y la resurrección de Cristo en una manera única y personal. Seguir los pasos del Señor significa permitirle a tu corazón ser más como el de Él. Tú experimentaras “distintos aspectos de la vida terrena de Jesús: su vida oculta, su vida comunitaria, su cercanía a los últimos, su pobreza y otras manifestaciones de su entrega por amor”.

Este itinerario realza que cada una de nuestras vidas transmite una palabra de Dios al mundo.  “Cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo” (GE, 21), enseña el Santo Padre. Durante su vida en la tierra, el corazón de Jesús se llenó del Espíritu Santo, quien lo movió y lo inspiró. Después de su Ascensión a los cielos, derramó el mismo Espíritu sobre nosotros. El espíritu hace en nosotros lo que hizo en Jesucristo. Si le permitimos, el Espíritu Santo manifestará las virtudes de Cristo en nuestros corazones y nos convertiremos en imágenes vivientes de Cristo.

Aunque esto pueda parecer imposible, el Papa Francisco nos aconseja enfocarnos en la vida de cada santo en su conjunto, “no conviene entretenerse en los detalles, porque allí también puede haber errores y caídas” (GE, 22). Este es un punto importante para nuestra cuidadosamente diseñada era de redes sociales que promueve fachadas de perfección. La fuerza del Evangelio es la verdad de que Jesús nos ama y nos redime a pesar de conocer nuestros pecados. Uno puede ver esto en la vida de los santos en su camino a seguir a Jesús.

Nuestro mundo perdido y confundido necesita la palabra que Dios desea transmitir a través de cada una de nuestras vidas. Abran sus corazones al Espíritu Santo y recen para alcanzar un corazón receptivo y dócil, escuchen al Señor hablar a su corazón, “…para Dios todo es posible” (Mateo 19.26). Me uno al Papa Francisco en oración, Ojalá puedas reconocer cuál es esa palabra, ese mensaje de Jesús que Dios quiere decir al mundo con tu vida. Déjate transformar, déjate renovar por el Espíritu…” (GE, 24).