Charlie Hebdo: ¿La culpa la tuvo Dios?

Lara Montoya

Esta pregunta surge tras ver la portada del especial de Charlie Hebdo, en la que muestran a Dios (el Dios de los cristianos, uno y trino) como un terrorista, con motivo del primer aniversario de la triste masacre en la que murieron 12 personas, entre caricaturistas, periodistas y policías que trabajaban en esta revista.

Sin negar la solidaridad con las víctimas, sus familiares y amigos, es importante separar la falsa relación entre fe y terrorismo y entender que estos dos términos no tienen ningún punto en común.

¿Por qué no? Porque el problema no proviene de Dios sino de la manipulación errada que se hace de su imagen para lograr mayor poder, para hacer proselitismo en lugar de apostolado y para tildar de infieles a aquellos que no piensen como el selecto grupo de gente que se rige por una serie de creencias y que las considera más como una ideología o como un sistema político que como un camino para su realización y para la salvación de su alma.

Fe y fundamentalismo no son sinónimos. Veamos las definiciones de ambas palabras:

La fe, según la Real Academia de la Lengua Española es el “conjunto de creencias de una religión”, o la “seguridad, aseveración de que algo es cierto”. La Biblia define esta palabra como “la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve” (Heb. 11, 1). Mientras tanto, el fundamentalismo, según la RAE es la “exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida”. El primer término es un don que se acoge libremente, el segundo un sistema de ideas al que se es sometido forzosamente. La fe se comparte, el fundamentalismo se impone.

Todas las religiones tienen personas ejemplares quienes con sus obras, reflejan su amor a Dios y no los propios intereses de un grupúsculo cerrado en sí mismo. Para el catolicismo estas personas son los santos (canonizados o no). Su paso por este mundo ha marcado una diferencia hacia el bien, aunque muchos de ellos ni siquiera aparezcan en los libros de historia.

En este tipo de masacres, cada vez (tristemente) más frecuentes, la culpa no es de Dios sino del mal uso de la libertad que hacen sus hijos al manipular su nombre y tildar de religión a la ambición de querer que un sistema de creencias se haga más fuerte, a costa de arrasar con las demás.

Bien lo dijo Nelson Mandela en un discurso que dio ante las Naciones Unidas (citado por Antoni Pedragosa en un artículo publicado en Forum Libertas): “No hay peor sistema para garantizar la paz y la seguridad mundial, que un proyecto imperial de dominio, porqué siempre traerá una mayor inseguridad y más riesgo de terrorismo”. Y en muchos casos, ese proyecto imperial busca expandirse de manera monstruosa bajo el falso nombre de religión.

Y el Papa Francisco, en su discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, pronunciado el pasado lunes, lo reiteró: “Solo una forma ideológica y desviada de religión puede pensar que se hace justicia en nombre del Omnipotente masacrando deliberadamente a personas indefensas, como ocurrió en los sanguinarios atentados terroristas de los últimos meses en África, Europa y Oriente Medio”.

Artículo publicado originalmente en http://www.elcolombiano.com.co

Próximamente: Pastores en la calle

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Por: Roxanne King

En los últimos años, el Camino Neocatecumenal, un carisma de la Iglesia Católica que tiene como objetivo dirigir a la gente a madurar en la fe cristiana, ha anunciado, durante la Pascua, la Buena Nueva de Jesucristo en plazas públicas a través de la arquidiócesis. Este año, por primera vez, el proyecto de evangelización “Great Missión” (“La gran misión”) tuvo lugar en 16th Street Mall en el centro de Denver.

Desde el inicio, hace 35 años, el 16th Street Mall ha permanecido como una de las principales atracciones para los visitantes, donde llegan tanto turistas como personas del lugar al corredor de una milla de largo, que ofrece una variedad de restaurantes, tiendas y negocios.

“Era el lugar perfecto para la Gran Misión, dijo el sacerdote de Denver Grzegorz Wojcik, original de Polonia, quien fue parte del equipo del camino en la parroquia St. Louis en Englewood, y que anunció la Buena Nueva en el centro comercial. “¡Fue estupendo…enseñar [a la gente] que la Iglesia los está buscando”! dijo el Padre Wojcik, quien hoy es el párroco de St. William en Fort Lupton. “Esto demostró que aún en Denver, una ciudad moderna, Jesucristo va hacia ellos.

El 14 de mayo, el quinto domingo de Pascua, el equipo de Great Mission llevó a cinco sacerdotes católicos, quienes ofrecieron confesiones en el centro comercial.

“Nunca he visto eso antes, que el sacramento [de Reconciliación] venga a las calles”, dijo Flora Potter, miembro del equipo de Great Mission a quien se le asignó sostener una pancarta que decía: “Confesión disponible con un sacerdote católico, HOY”.

“Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado”, dijo Potter. “Llevar el amor de Cristo a la gente en la calle ¡Pastores, que huelen a oveja!”.

“Mientras la gente leía las palabras en la pancarta, sus caras expresaban sorpresa, incredulidad, tristeza, sufrimiento, alegría, ira, dolor, deleite, disgusto y gratitud ¡Me di cuenta de que esto era verdadera evangelización!”, dijo Potter.

“Fue llevar a Dios a las calles”, añadió, “donde la gente pudiera verlo”. El padre Wojcik dijo que la experiencia le recordó escenas de las Escrituras donde la gente pasa por su vida cotidiana y de repente, Cristo aparece.

“Jesús estaba presente ahí,” dijo el padre Wojcik. “Él los estaba buscando. Estaba dando felicidad, la oportunidad de ser libres”.

A pesar de la disponibilidad abundante de los sacerdotes, el padre Wojcik dijo que solo unas 20 personas aprovecharon la confesión.

“Las pocas personas que vinieron, a pesar de las distracciones del 16th Street Mall, fueron increíbles”, dijo.

“Fue un privilegio llevar a cabo este anuncio que cambia vidas”, afirmó. “¿Cómo puedes vivir de la misma manera después de saber que Jesús está aquí en 16th Street Mall, entre las calles 16th y Champa?”.

La mayoría de los transeúntes, dijo el sacerdote, consideraron curioso y entretenido el esfuerzo de evangelización.

“Algunos se pararon por un minuto o dos”, dijo. “Muchos tomaron fotos, pero muy pocos se quedaron a escuchar. Fue un gran descubrimiento: de que Jesús es como un espectáculo, como si no lo necesitaran. No hay tiempo para Jesús, tengo que vivir mi vida”.

Lo que pudo parecer tonto para muchas personas, no lo fue para el equipo de evangelización. “Pudimos hablar con estudiantes, indigentes, veteranos viviendo en casas de refugio, gente que vive en el centro que son afluentes”.

“Gente de toda clase social pasa por ahí”, dijo Sue Van Doren, coordinadora del equipo de 13 miembros de Great Mission de 16th Street Mall, que cuenta con el apoyo de una comunidad de unas 40 personas.

“Estamos anunciando la Buena Nueva de que Dios te ama y te conoce por tu nombre”, dijo. “Hubo oración, cantos y bailes -la gente de nuestra comunidad hablaba conaquellos que estaban en la calle ¡Fue maravilloso!”.

El esfuerzo no fue para hacer proselitismo o para o hacer nuevos miembros del Camino o católicos conversos , dijo el padre Wojcik.

“Fue para mostrar el rostro de Jesucristo”, dijo. “Para anunciar el Evangelio. Fue la Iglesia presente, recordándole a la gente el amor de Dios”.

“Como un faro que ilumina a los barcos que están en el mar”, añadió, “la gente no tiene que venir [a la Iglesia], si no que necesitan ver a Cristo [para que] puedan ser salvos”.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.