Charlie Hebdo: ¿La culpa la tuvo Dios?

Carmen Elena Villa

Esta pregunta surge tras ver la portada del especial de Charlie Hebdo, en la que muestran a Dios (el Dios de los cristianos, uno y trino) como un terrorista, con motivo del primer aniversario de la triste masacre en la que murieron 12 personas, entre caricaturistas, periodistas y policías que trabajaban en esta revista.

Sin negar la solidaridad con las víctimas, sus familiares y amigos, es importante separar la falsa relación entre fe y terrorismo y entender que estos dos términos no tienen ningún punto en común.

¿Por qué no? Porque el problema no proviene de Dios sino de la manipulación errada que se hace de su imagen para lograr mayor poder, para hacer proselitismo en lugar de apostolado y para tildar de infieles a aquellos que no piensen como el selecto grupo de gente que se rige por una serie de creencias y que las considera más como una ideología o como un sistema político que como un camino para su realización y para la salvación de su alma.

Fe y fundamentalismo no son sinónimos. Veamos las definiciones de ambas palabras:

La fe, según la Real Academia de la Lengua Española es el “conjunto de creencias de una religión”, o la “seguridad, aseveración de que algo es cierto”. La Biblia define esta palabra como “la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve” (Heb. 11, 1). Mientras tanto, el fundamentalismo, según la RAE es la “exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida”. El primer término es un don que se acoge libremente, el segundo un sistema de ideas al que se es sometido forzosamente. La fe se comparte, el fundamentalismo se impone.

Todas las religiones tienen personas ejemplares quienes con sus obras, reflejan su amor a Dios y no los propios intereses de un grupúsculo cerrado en sí mismo. Para el catolicismo estas personas son los santos (canonizados o no). Su paso por este mundo ha marcado una diferencia hacia el bien, aunque muchos de ellos ni siquiera aparezcan en los libros de historia.

En este tipo de masacres, cada vez (tristemente) más frecuentes, la culpa no es de Dios sino del mal uso de la libertad que hacen sus hijos al manipular su nombre y tildar de religión a la ambición de querer que un sistema de creencias se haga más fuerte, a costa de arrasar con las demás.

Bien lo dijo Nelson Mandela en un discurso que dio ante las Naciones Unidas (citado por Antoni Pedragosa en un artículo publicado en Forum Libertas): “No hay peor sistema para garantizar la paz y la seguridad mundial, que un proyecto imperial de dominio, porqué siempre traerá una mayor inseguridad y más riesgo de terrorismo”. Y en muchos casos, ese proyecto imperial busca expandirse de manera monstruosa bajo el falso nombre de religión.

Y el Papa Francisco, en su discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, pronunciado el pasado lunes, lo reiteró: “Solo una forma ideológica y desviada de religión puede pensar que se hace justicia en nombre del Omnipotente masacrando deliberadamente a personas indefensas, como ocurrió en los sanguinarios atentados terroristas de los últimos meses en África, Europa y Oriente Medio”.

Artículo publicado originalmente en http://www.elcolombiano.com.co

Próximamente: Echoes, el nuevo álbum de Matt Maher que transmite el mensaje de la Cruz

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Pocos artistas de música religiosa interpretan con tanta pasión, convicción y sinceridad como Matt Maher. Las canciones escritas por este artista, nominado ocho veces al Grammy, se cantan en iglesias católicas y no católicas alrededor del mundo. Su último trabajo Echoes (Ecos) contiene una colección de canciones que resuenan en la situación de la cultura que vivimos hoy. Matt tuvo la amabilidad de conversar con Denver Catholic sobre significado detrás de Echoes.

DCE: ¿De dónde nace el título Echoes? ¿Esa palabra tiene algún significado especial para usted?

Matt Maher: “Es una palabra que he usado para describir de alguna manera, cómo veo la catequesis. He estado analizando el mundo a mi alrededor y todos los problemas que se desarrollan hoy, y preguntándome, ¿Cómo respondo? ¿cómo articulo mi fe en esta clase de mundo?, y ¿cómo lo hago cuando se enfrenta tanta persecución y desacuerdo? Me di cuenta de que he escrito cerca de 20 canciones, y tres cuartas partes de estas son sobre temas que afirman la fidelidad y bondad de Dios en medio de las dificultades.

Comencé el proceso de grabar el álbum en enero, y en marzo mi padre se enfermó y fue al hospital el Miércoles de Ceniza. Murió en la festividad de San José. La grabación dio un giro, ya no me preguntaba: “¿Cómo te enfrentas al mundo”, sino “¿Como te enfrentas al sufrimiento?”.

Descubrí que quería sacar una colección de canciones que realmente hablaran de esto y que pudieran dar voz a los temores, heridas, anhelos y deseos de las personas, pero también dar voz para declarar la bondad y la fidelidad de Dios, incluso cuando todo en la vida parece indicar lo opuesto”.

 

DCE: ¿Cuál es la historia detrás de la carátula del disco?

Matt Maher: “Siempre me he sentido atraído por las palabras y por su significado. He estado pensando mucho en el 500 aniversario de la Reforma Protestante este año, y la palabra “protesta” viene del latín protestari, que significa “testificar”. Estaba buscando una imagen que de alguna manera describa la condición del mundo en el que nos encontramos. La imagen para mí es perfecta porque representa muchas cosas: la humanidad atrapada en su frágil condición, la posibilidad de cada persona, ahora con la tecnología, y la capacidad de pararse en una plataforma improvisada cada minuto y llamar la atención sobre alguna cosa. En el proceso de realizar las grabaciones, me di cuenta de que la mitad de las canciones eran sobre la Cruz como nuestra fuente de salvación, pero también como un signo de solidaridad con el mundo; esta idea de Dios levantando a su propio Hijo como una protesta en contra de la muerte misma. Finalmente la carátula se convirtió en todas esas cosas. Ha sido interesante porque la gente me pregunta sobre la carátula y sobre lo que significa, y yo prefiero preguntarles, “¿qué crees que significa?”.

DCE: ¿Qué elementos han influenciado su cambio y estilo a lo largo de los años?

Matt Maher:  “Uno crece como persona y como artista. Es chistoso porque la gente siempre me dice que mi música tiene un sonido, y siempre me siento como si aún estuviera buscando eso. Mi padrastro me dijo una vez: “Escribes muchas canciones sobre la fe, pero me gustaría escuchar alguna canción que provenga de tu fe”. Son dos cosas diferentes, y me he dado cuenta de que, para mí como compositor, eso es algo en lo que intento crecer”.

DCE: Sabemos que tuviste un encuentro con el Papa Francisco durante el verano ¿Como fue esta experiencia?

Matt Maher: “Estaba con un grupo de personas que son parte de un ministerio llamado Juan 17, un movimiento que comenzó entre líderes católicos y protestantes. El objetivo central [del movimiento] es que los líderes católicos y protestantes deberán encontrar tiempo para reunirse, partir el pan, para vivir el compañerismo y empezar a rezar juntos con la esperanza de comprenderse mutuamente y ver dónde está el otro; desarrollar una relación en la que no nos reconozcamos solo por el nombre, sino que veamos a cada uno como nuestro hermano.

Fue un encuentro increíble. Rezamos juntos, cantamos juntos, y simplemente me quedé observando.

Este encuentro se realizó durante el tiempo libre del Papa, no estuvo en su calendario oficial. Estuvimos casi dos horas [con él], y mucha gente que estuvo ahí dijo que nunca antes había visto algo así en sus visitas a Roma.

La mayoría de las preguntas que se hicieron fueron acerca de liderazgo: ‘Santo padre, ¿cómo lideraría su congregación en medio de la tensión política que existe en los Estados Unidos?’. Nos dio una respuesta muy profunda. Habló sobre cómo debemos permitirnos estar en el lugar de la tensión, porque es ahí donde el Espíritu Santo mueve tu corazón. Dijo que en los tiempos de Jesús también había tensión. En cuanto a la catequesis, él dijo dos cosas sencillas: La primera, inculcar el deseo de compartir y cómo eso es una virtud para toda la vida. Y la segunda, dijo: “enseñen a los niños a cantar alabanzas a Dios”, porque así tendrán una relación con Él para el resto de sus vidas, pues esta es la mejor oración porque se hace sin interés. Siempre sentí que para mí como compositor de música religiosa que la razón por la cual compongo es para llevar a la gente a un lugar donde se queden sin palabras, y se sientan atraídos a un lugar de contemplación. Cuando dijo esas palabras, “es oración sin interés propio”, el Espíritu Santo trajo a mi mente la imagen de cuando yo era joven y soltero, cantando canciones religiosas y tratando de componer para Dios, pero haciéndolo porque amaba hacerlo. Sentí que esto fue una afirmación del Espíritu Santo.

Echoes está disponible en stream y a la venta.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza y adaptado por Carmen Elena Villa.