Así se vivió la Marcha por la Vida 2018 en Denver

Equipo de Denver Catholic
Centenares de personas se tomaron las calles el pasdo 13 de enero para alzar su voz por la dignidad de cada vida humana, desde su concepción hasta su muerte natural, durante la Marcha anual por la vida 2018.
Antes de que los marchantes se congregaran en el Capitolio de Colorado, el arzobispo Samuel Aquila celebró una Misa en la Catedral Basílica Immaculate Conception. De manera simultánea se celebron misas en otras parroquias de Denver, tanto en inglés como en español. 
Dentro de los oradores de los discursos que se pronunciaron antes de la marcha estuvieron Dr. Don Sweeting, presidente de la Colorado Christian University. Chris Stefanick de Real Life CatholicBethany Janzen coordinadora regional de Students for Life of América y otros más.
Este año la Marcha estuvo a cargo de las mujeres que integran el ministerio de Endow, y debida la alta presencia de mexicanos, estuvo animada por matachines y mariachis. 

 

“Toda esa belleza que vemos que nos rodea no es tan hermosa como mirar al rostro de un niño recién nacido,”, dijo en su discurso el  Arzobispo Samuel Aquila. “Invito a todos ustedes a celebrar estos dones de manera más ferviente y entusiasta.  A mirar a tu alrededor y a que no te quedes en las tinieblas  sino que habites en la luz, en la luz de Cristo”,  exhortó el Arzobispo durante la Marcha por la Vida que se realizó en Denver el pasado 13 de enero frente al Capitolio de Colorado. Foto de Brandon Young.

 

La comunidad de las “Sisters of Life” “Hermanas de la vida” estuvo presente en la Marcha por la Vida. Una de sus integrantes ofreció un discurso frente al Capitolio de Colroado. Foto de  Brandon Young.

 

La Marcha contó con matachines y danzas típicas mexicanas que llenaron de colorido y alegría el evento. Foto de Brandon Young.

 

La marcha estuvo a cargo del ministerio Endow que busca estudiar las enseñanzas de San Juan Pablo II sobre la dignidad de la mujer. Foto de Brandon Young.

 

Los mariachis también estuvieron presentes animando la marcha con sus guitarras, violines y con las melodías típicas mexicanas.  Foto de Brandon Young.

 

Unos 2 mil marchantes se congregaron frente al Capitolio de Colorado para clamar por el fin del aborto y la defensa de la vida de los más vulnerables. Foto de Cari Devlin.

 

Centenares de hispanos provenientes de diferentes parroquias del norte de Colorado asistieron a la marcha. Foto de Cari Devlin.

 

Los jóvenes estuvieron presentes con su alegría, entusiasmo y creatividad para decir que ellos también están a favor de los no nacidos, los ancianos y todos aquellos que la sociedad considera menos valiosos. Foto de Cari Devlin.

 

Padres de familia con sus hijos hicieron ver lo bello que es generar vida y cuidar de los más pequeños. Foto de Cari Devlin.

Próximamente: Nuevas tragedias, nuevos héroes

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Las malas noticias, como la del tiroteo en la escuela Marjory Stoneman Douglas de Parkland en Florida el pasado 14 de febrero, siempre traen historias de humanidad, heroísmo, acciones rápidas y solidarias que sorprenden y que reflejan la bondad en algunas personas quienes en cuestión de segundos se olvidan de sí y que son capaces de dar la vida para que otros no mueran.

A veces se vuelve incluso un lugar común que, tras un tiroteo haya una o dos historias de personas que se inmolaron y que se metieron en el fuego cruzado para salvar vidas y terminaron muriendo ellos.

Y creo que, más que recursos periodísticos para seguir dándole vuelta a la misma noticia trágica y sacar, al menos algún ángulo positivo después de un acto de tanta maldad, aquí se trata de ver cómo ante el pánico que genera un repentino tiroteo, hay quien, sin pensarlo reacciona casi instintivamente para salvar vidas a costa de la propia.

Es el caso de Aaron Freis, un entrenador de futbol de 37 años y ex alumno de esta escuela secundaria. Un estudiante declaró a Fox news que Freis “Se puso en medio de un par de personas y los protegió. Las balas le cayeron a él y con seguridad salvo sus vidas”.

La portavoz del equipo de futbol Denise Lehtio dijo que “murió de la misma manera como vivió – se puso a él en un segundo lugar”, luego lo describió como “un alma noble, un buen hombre”. Hoy Freis hace parte de la lista de víctimas pero quizás esta lista hubiese sido más numerosa si él no hubiera tomado la decisión instantánea de protegerlos e inmolarse por ellos.

El profesor de geografía Scott Beigel, 35 años también murió para salvar a varios alumnos cuando, en medio del tiroteo, abrió la puerta del aula para permitir que los estudiantes que huían de las balas entrasen al salón y se protegieran. Así ocurrió. Solo que él no logró cerrar la puerta y el joven atacante Nikolas Cruz lo sorprendió y le disparó. Así Beigel terminó siendo una víctima más. “Estoy viva gracias a él”, dijo una estudiante al programa Good Morning America.

Los actos de maldad de un atacante desquiciado contrarrestan con las acciones nobles de quienes aman tanto la vida que deciden sacrificarse por ella. Son historias que conmueven, que nos hacen preguntarnos qué hubiésemos hecho en su lugar y que nos permiten ver que la verdadera humanidad se manifiesta en actos de heroísmo que están presentes no solo en las películas de ficción sino en tantas almas nobles que, después de muertos, salen del anonimato para darnos lecciones de grandeza.