Ante amenaza del Proyecto de Ley SB175 Arzobispo de Denver urge a rezar y actuar

Arzobispo Aquila

Estimados hermanos y hermanas:

A través de la presente, me dirijo a ustedes el día de hoy con una importante solicitud. Entiendo que los fines de semana son ocupados para todos pero les quiero pedir 10 minutos de su tiempo durante este fin de semana para que oren por una intención muy importante, y para que tomen acción. Al final de esta carta les propongo cómo hacerlo.

En caso de que no se hayan enterado, la próxima semana se debatirá en el Senado del Estado de Colorado una propuesta de ley bastante preocupante. La propuesta de ley 175 (abreviada SB175 en inglés), promocionada como la “ley de libertad a la salud reproductiva”, fue aprobada en uno de los comités del senado el pasado jueves por mayoría partidista. Les agradezco a todos los que acudieron a la audiencia a mostrar su oposición a esta propuesta.

Dicha propuesta de ley consiste en ser una pieza central y dominante de la legislación que básicamente eliminaría todo esfuerzo por aprobar legislación que afirmara el derecho a la vida en Colorado por siempre.  Pero lo que es más, busca añadir  el “derecho al aborto” en las leyes de Colorado. Las organizaciones en contra de la vida, como NARAL y ThinkProgress, han elogiado esta propuesta definiéndola como “ambiciosa” y “la primera en su clase” en el país. Esta propuesta quiere legalizar la cultura de la muerte e ignorar lo que la ciencia dice.

De aprobarse, esta propuesta impediría a los legisladores aprobar leyes en las que se requieren ultrasonidos, las cuales, como todos sabemos –específicamente gracias al trabajo realizado por la iniciativa de ultrasonido de los Caballeros de Colón aquí en Colorado­–, han hecho tanto bien a las madres al proveerles crucial información sobre su embarazo, y por consiguiente, salvado las vidas de un sinnúmero de niños de una muerte inminente.

Así mismo, impediría regulaciones de sentido común, tales como un periodo espera (antes de un aborto), restricciones en píldoras abortivas (específicamente a menores de edad), y políticas de notificación a los padres. Los promotores de esta propuesta de ley están buscando que el “derecho al aborto” sea otorgado a niñas de hasta 10 o 11 años de edad o sin el consentimiento, guía o apoyo de sus padres.  Los padres de familia son vistos como que no tienen lugar en la dirección moral de sus propios hijos.

Justo este pasado 11 de abril, el Papa Francisco mostro su firme apoyo a que los padres de familia decidan la educación moral y religiosa de sus hijos, al tiempo que manifestó su rechazo a “cualquier tipo de experimento educacional con los niños”.

Acentuó que “los horrores de la manipulación educativa que hemos vivido en las grandes dictaduras genocidas del siglo XX no han desaparecido; conservan su actualidad bajo ropajes diversos y propuestas que, con pretensión de modernidad, fuerzan a caminar a niños y jóvenes por el camino dictatorial del ‘pensamiento único’”.

Precisamente esta propuesta de ley protegería ese “pensamiento único” del cual el Papa Francisco nos previene y que socava la libertad de la conciencia de la persona de promover la dignidad de la vida humana y del niño no nacido.

Finalmente, esta propuesta eliminaría los códigos de salud que regulan las clínicas de aborto, las cuales son catalogadas por los activistas en favor del aborto como “molestas”. ¿Recuerdan el caso de Kermit Gosnell en Philadelphia, con esas horribles imágenes e historias de mujeres al borde de la muerte sobre la mesa de los abortistas? ¡Así es como las clínicas de aborto se mirarán si no existen regulaciones! ¡Esta propuesta de ley no es buena para las mujeres y las niñas de colorado!

Es por ello que estoy implorando a toda persona de buena voluntad a que le dedique 10 minutos de oración este fin de semana. Pidan al Señor por Su intersección a nombre de las vidas inocentes en Colorado. También pidan por nuestros políticos, con posturas a favor y en contra, en especial por aquellos que trabajan incansablemente y en la mayoría de los casos, sin reconocimiento alguno, en promover legislación que afirma el derecho la vida en el capitolio estatal.

Pero por favor no se detengan ahí. Al final de su oración pregúntele al Señor que es lo Él que quiere de ustedes. Han sido llamados a ser levadura del bien y por la vida en nuestra sociedad.

He aquí algunas maneras concretas como pueden tomar acción este fin de semana:

Contacten a su senador. Sería un bello testimonio de parte del pueblo de Colorado que apoya y respeta la vida, si cada senador de Colorado se despertara al lunes con cientos de correos electrónicos y mensajes diciéndole que se oponga a la propuesta de ley SB175.

Para saber más sobre esta propuesta u obtener la información de su senador, por favor comuníquense con Colorado Catholic Conference (Confederación Católica de Colorado), por teléfono al 303-894-8808 o en internet al sitio: www.cocatholicconference.org.

Contacten a los medios de comunicación. Llámenle a las televisoras, estaciones de radio y periódicos. Pídanles que cubran como noticia esta propuesta de ley. ¡Díganles que están decepcionando al pueblo de Colorado al permitir que esta propuesta pase sin un auténtico debata público!

Pasen la voz. Sobre todos en las redes sociales. Si están activos en Facebook Twitter u otras redes sociales, ayuden a pasar la voz. Inviten a otros que quizá no recibieron esta carta a que se unan en oración y acción.

Sean personas de esperanza. Entiendo que muchos de ustedes han perdido su confianza en los políticos, pero recuerden que la desesperanza no viene de Dios, sino del maligno. Satanás busca confundir y desalentar. Pero el Papa Francisco en su homilía del 11 de abril nos recuerda que “el diablo existe. ¡También en el siglo XXI! Y no debemos ser ingenuos, ¡eh! Debemos aprender del Evangelio cómo se hace para luchar contra él”.

Los cristianos somos personas de esperanza. Toda acción que tomemos en defensa de la vida tiene un significado, sobre todo si viene como respuesta de nuestra oración y el Evangelio.

Concluyo con esta reflexión sobre la importancia del testimonio cristiano en nuestros tiempos. Recuerden que el Concilio Vaticano II nos llamó a todos los católicos a ser levadura en la sociedad y a contribuir, “desde dentro, a la santificación del mundo”: “Por tanto, de manera singular, a ellos corresponde iluminar y ordenar las realidades temporales a las que están estrechamente vinculados, de tal modo que sin cesar se realicen y progresen conforme a Cristo y sean para la gloria del Creador y del Redentor”. (LG, 31).

Mis hermanos obispos de Colorado y un servidor hemos enviado una carta conjunta a todos los senadores del estado. Ahora les pido a todos ustedes poner su granito de arena en la santificación de nuestra sociedad. Tomemos juntos una posición de entrega y con sentido, a favor de la vida aquí en Colorado.
Qué el Señor los bendiga a cada uno de ustedes en abundancia.

Mons. Samuel J. Aquila
Arzobispo de Denver

Próximamente: Monseñor Rodríguez habla sobre su primer año como obispo

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

En entrevista con Denver Catholic en Español el obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez habla sobre su primer año en el episcopado, sobre las nuevas tareas que ha debido asumir y sobre las reflexiones que le surgen en estos primeros doce meses.

 ¿Cuáles han sido los momentos más destacados en este primer año como obispo?

La ceremonia de ordenación el 4 de noviembre del año pasado, mi visita como obispo a mi diócesis de origen y la celebración con mi familia. También el encuentro con el Papa Francisco el pasado 14 de septiembre.

¿Cómo ha sido para usted esta experiencia de transición de ser párroco de Holy Cross a obispo auxiliar de Denver?

No fue fácil. Como sacerdote uno tiene necesidad de su familia parroquial. Tuve que dejarla y con ella dejar los planes y sueños en que veníamos trabajando. Como obispo el ritmo de trabajo es más intenso que el que tenía en la parroquia, pero muy diverso.

Recientemente fue también nombrado Vicario para el Clero ¿cómo es su experiencia de acompañar a los sacerdotes de la arquidiócesis?

Descubrí que la oficina del Vicario para el Clero incluye mucho trabajo de administración. Mi reto es no dejarme absorber por ella, sino estar disponible y en contacto frecuente con mis hermanos sacerdotes. Gracias a Dios, siempre he tenido mucho aprecio por mis hermanos sacerdotes y me da mucho gusto estar en su compañía. Mi nueva posición me da la oportunidad de transformar la amistad con ellos en servicio y apoyo. Ojalá que ellos también sientan que cuentan conmigo, más como hermano que como un burócrata encargado de supervisarlos. Los sacerdotes, junto con nuestro Arzobispo y nuestros hermanos diáconos, formamos una unidad. Quiera Dios que esta unidad que viene y fue querida por nuestro Señor Jesucristo, pase también por el corazón y la fraternidad.

¿Cómo ve la comunidad hispana en esta arquidiócesis? ¿Qué fortalezas y cuáles aspectos por mejorar?

La veo como un regalo providencial de Dios, como una infusión de vida, de fe, de tradiciones y de alegría en nuestra Iglesia Católica. Los católicos hispanos traen una fuerte devoción a la Eucaristía, a la Virgen María, al Santo Padre. Tienen mucho aprecio por sus sacerdotes y llenan de actividad las comunidades, por medio de los grupos de oración y los movimientos apostólicos.

Pero la comunidad hispana viene a insertarse en la Iglesia Católica que vive en los Estados Unidos y que tiene también su propia belleza y dones. Esto significa que hay que aprender a adaptarse a sus modos organizativos y a su empeño personal y económico con la parroquia. Al venir a los Estados Unidos, los hermanos hispanos se encuentran en un medio diverso, donde la mayoría pertenece a una grande variedad de iglesias protestantes. Por ello es importante que se eduquen en la fe, que conozcan su fe católica para que puedan responder a sus cuestiones y retos. Nuestra comunidad hispana tiene un corazón católico grande, pero necesita crecer en su conocimiento de la fe.

Las estadísticas dicen que solo el 3% de los seminaristas de Estados Unidos son hispanos ¿Cómo incentivar la pastoral vocacional en esta comunidad?

Nos conviene hacer un plan. El plan debe partir de las familias porque está comprobado que las vocaciones sacerdotales suelen venir de familias católicas sólidas y practicantes. Las vocaciones nacen más naturalmente de familias que rezan unidas, que asisten juntos a la Santa Misa los domingos; familias honestas donde se vive la fe y el amor.

Pero también hace falta una pastoral vocacional hecha de oración por las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada; de un programa de retiros, charlas y actividades en las que se presente a los jovencitos y chicas la belleza de consagrar la vida a Dios y al servicio de los hermanos; actividades de servicio a los más necesitados y a los que sufren, donde los jóvenes sientan la alegría del dar y que se ensanchen sus corazones para la donación total. El plan también debería incluir una participación más directa de los párrocos, que son los primeros en descubrir signos de vocación en los jóvenes.

En la vida de hoy se hace más difícil escuchar la llamada de Dios. El ruido del mundo impide que nuestros jóvenes oigan ese susurro en su corazón. Creo que parte del plan sería también encontrar medios para proteger a los jóvenes de la superficialidad y  el egoísmo del mundo, y abrirlos a la vida de oración, a la vida interior y a la apertura al llamado de Dios.

Los inmigrantes afrontan hoy muchos desafíos con el nuevo gobierno y el anuncio de la cancelación del DACA. ¿Qué mensaje podemos darles?

El mensaje de la esperanza. No está dicha la última palabra. Los gobiernos pasan, cambian, rechazan leyes, hacen leyes nuevas, las modifican. Dios es el Señor de la historia y del mundo. Su Palabra nos invita a poner toda la confianza en Él. ¿No nos dijo Jesús que valemos mucho más que los pajarillos y los lirios, que Dios cuida con tanto afecto y atención? ¿Y que no cae la hoja del árbol sin que Dios lo sepa? La vida sigue adelante y nunca hay que renunciar a los sueños. Siempre hay que ser un dreamer en la vida.

¿Qué frutos puede traer el V Encuentro a la pastoral hispana de Estados Unidos?

Creo que el V Encuentro tendrá un primer gran fruto en los que lo están caminando porque cada uno de ellos descubrirá al final del camino, que ahora posee un alma misionera, que está encendida por el amor de Dios. Estos líderes misioneros llevarán el fuego del V Encuentro a sus comunidades. Esto podría convertirse en un gran incendio del fuego del Espíritu, capaz de transformar la Iglesia Católica en los Estados Unidos, pasando de ser una Iglesia encerrada en sí misma a ser una Iglesia misionera.

Otro fruto creo que será darnos cuenta de la fuerza transformante que los jóvenes hispanos poseen en nuestra Iglesia. Ellos tomarán conciencia de su grande protagonismo, y los adultos nos daremos cuenta de la vida y futuro que los jóvenes representan para todos.

Usted estuvo recientemente en Roma en una reunión de nuevos obispos con el Santo Padre ¿Cómo fue esta experiencia? ¿Cuál fue el mensaje del Papa a quienes comienzan en el ministerio episcopal?

Siempre estar en la presencia del Santo Padre te da una emoción especial. Sabemos que es un hombre, pero al mismo tiempo como que nos hace sentir a Jesús, y nos hacer sentir Iglesia. Es un hombre sencillo en sí mismo, sin pretensiones y cercano. Cuando te saluda te mira a los ojos y hace ese momento fugaz muy personal. Cuando lo tuve enfrente aproveché para agradecerle su apoyo a los inmigrantes en los Estados Unidos.

Su mensaje a los nuevos Obispos fue de apertura al Espíritu Santo, que es quien guía a la Iglesia; apertura a nuevos modos, nuevas ideas, nuevas estrategias, evitando la rigidez y cerrazón en esquemas pasados que ya no corresponden a la realidad.