Arzobispo Aquila en Saint William

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La Parroquia dedicada a San Guillermo de Varcelli, en Fort Lupton, como muchas de las parroquias esperaba la visita de nuestro Arzobispo por muchos años.

Este domingo, 15 de enero, Monseñor Samuel Aquila vino a una visita pastoral. Todo el mundo fue sorprendido e impresionado de ver la cabeza de la Iglesia Católica de Colorado celebrando aquí la Santa Misa.

Ha celebrado la Misa de Ingles, y después en Español a las 11:30 a.m. Después se quedó para un almuerzo en la rectoría con nuestros diáconos y sus esposas. Nosotros explicamos un poco las tradiciones y la historia de la parroquia que ya tiene más de 100 años. Muchos feligreses tuvieron la oportunidad de saludar, platicar y tomar fotos con el Arzobispo y le decían: “¡Bienvenido a nuestra iglesia!”, aunque todos somos una iglesia, fue un privilegio recibir su apoyo de manera especial.

Nos sentimos muy agradecidos de tener esta visita porque cada obispo representa el apóstol que nos trae la Buena Nueva del Reino de los Cielos. El arzobispo Samuel ha dicho durante la misa: “No me acordaba que Fort Lupton tuviera un templo nuevo, y está muy bonito… estoy muy contento de poder estar aquí con ustedes”.

El Arzobispo me dio la misión de ser el Párroco de Fort Lupton  y comencé el 17 de Juno 2015. Personalmente, la visita pastoral del Arzobispo, quien es mi padre espiritual, me trajo mucha paz y apoyo en la misión de guiar a su Iglesia.

Es como el maestro quien vine a ver si el estudiante ha hecho sus tareas – pero yo lo viví todo esto como que un hermano mayor que me visita. Mucho más que el sábado, 14 de Enero cumplí 37 años de vida y todo esto fue como mi regalito de cumpleaños. Estoy pero muy contento de ser sacerdote y de tener la oportunidad de trabajar con el rebaño del Señor, buscando a sus ovejas perdidas. Nuestra Parroquia también está muy agradecida de que el Arzobispo haya dedicado un día de compartir con todos nosotros. Con mucho amor y oraciones en su apostolado episcopal, esperamos que regrese pronto. Aquí está su casa.

 

  • Párroco de Saint William en Fort Lupton

Próximamente: El Espíritu Santo habla a través de la vida de los santos

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(Foto de dominio público)

Los apóstoles, encogidos de miedo, encerrados en el Cenáculo, esperaban hasta que la amenaza a sus vidas se hubiera calmado. Mientras se escondían, Jesús se les apareció, les dio paz y les explicó las Escrituras. Todos hemos tenido momentos en que nos hemos sentido abrumados y, así como con los Apóstoles, Jesús desea entrar en estos periodos de miedo y dificultad, fortalecernos y darnos una misión.

El domingo pasado recibimos la efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia mientras celebramos la Solemnidad de Pentecostés, recordando su acción a través de la historia. Cuando creó el mundo, Dios Padre sopló su Espíritu sobre las aguas de la tierra y creó la vida. Luego, después de ascender al cielo, nos envió su Espíritu Santo en una forma nueva y poderosa en Pentecostés, dando a la Iglesia “poder desde lo alto” (Lucas 24, 49).

Esa misma promesa, en la forma de los dones de Espíritu Santo, está destinada a cada uno de nosotros hoy. Los Apóstoles recibieron el don de poder hablar en otras lenguas, acompañado de la señal visible de una flama sobre ellos. Sus palabras, como las de profeta Elías “abrasaba como antorcha” (Eclo 48,1) y llevaron a muchos a la fe.

La solemnidad de Pentecostés y el envío de los Apóstoles está estrechamente ligado a el tema del que escribe el Papa Francisco en su reciente exhortación apostólica, Gaudete et Exsultate (Regocijaos y alegraos), el tema de “Tu misión en Cristo”.

En Gaudete et Exsultate, el Papa Francisco dedica la sección “Tu misión en Cristo” a examinar cómo cada persona, al igual que San Pedro, tiene un objetivo en esta vida: ser santos. “La misión”, explica el Papa, “tiene su sentido pleno en Cristo y solo se entiende desde Él. En el fondo, la santidad es vivir en unión con Él los misterios de su vida” (GE, 20).

Después de que los Apóstoles recibieron al Espíritu Santo y glorificaron a Dios en muchas lenguas, Pedro se levantó proclamando valientemente lo que Dios estaba haciendo y llamó a las miles de personas reunidas a arrepentirse y a ser bautizadas. Al hacerlo, Pedro estaba cumpliendo la misión única que Dios le había dado. Como sabemos por las Escrituras, Pedro continúo su camino único a la santidad como el primer Papa, finalmente dando su vida por la fe.

Tu camino a la santidad tendrá diferentes características, así como cada santo es único en su relación con el Señor. Puede ir desde cosas pequeñas como consolar a un niño enfermo, compartir con otros la alegría del Evangelio, o acompañar a alguien que está muriendo. Pero puedes estar seguro de que, sin importar el camino, experimentaras la muerte y la resurrección de Cristo en una manera única y personal. Seguir los pasos del Señor significa permitirle a tu corazón ser más como el de Él. Tú experimentaras “distintos aspectos de la vida terrena de Jesús: su vida oculta, su vida comunitaria, su cercanía a los últimos, su pobreza y otras manifestaciones de su entrega por amor”.

Este itinerario realza que cada una de nuestras vidas transmite una palabra de Dios al mundo.  “Cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo” (GE, 21), enseña el Santo Padre. Durante su vida en la tierra, el corazón de Jesús se llenó del Espíritu Santo, quien lo movió y lo inspiró. Después de su Ascensión a los cielos, derramó el mismo Espíritu sobre nosotros. El espíritu hace en nosotros lo que hizo en Jesucristo. Si le permitimos, el Espíritu Santo manifestará las virtudes de Cristo en nuestros corazones y nos convertiremos en imágenes vivientes de Cristo.

Aunque esto pueda parecer imposible, el Papa Francisco nos aconseja enfocarnos en la vida de cada santo en su conjunto, “no conviene entretenerse en los detalles, porque allí también puede haber errores y caídas” (GE, 22). Este es un punto importante para nuestra cuidadosamente diseñada era de redes sociales que promueve fachadas de perfección. La fuerza del Evangelio es la verdad de que Jesús nos ama y nos redime a pesar de conocer nuestros pecados. Uno puede ver esto en la vida de los santos en su camino a seguir a Jesús.

Nuestro mundo perdido y confundido necesita la palabra que Dios desea transmitir a través de cada una de nuestras vidas. Abran sus corazones al Espíritu Santo y recen para alcanzar un corazón receptivo y dócil, escuchen al Señor hablar a su corazón, “…para Dios todo es posible” (Mateo 19.26). Me uno al Papa Francisco en oración, Ojalá puedas reconocer cuál es esa palabra, ese mensaje de Jesús que Dios quiere decir al mundo con tu vida. Déjate transformar, déjate renovar por el Espíritu…” (GE, 24).