Arquidiócesis y consulados: Juntos con los inmigrantes

Carmen Elena Villa
¿Qué medidas tomar para evitar una deportación? ¿Qué hacer en caso de que llegue la policía en una redada de migrantes? Estas fueron algunas de las preguntas que tuvieron sus respuestas en una serie de pláticas ofrecidas por la arquidiócesis de Denver junto con los consulados de México, Perú y Guatemala.
Las charlas se realizaron los días 28, 29 y 31 de marzo y tuvieron lugar en las parroquias de Saint Mary en Greeley, Queen of Peace en Aurora y Centro San Juan Diego en Denver, respectivamente.
El obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez, el director de Centro San Juan Diego Luis Álvarez, la cónsul de protección de México Silvia Muñoz y los cónsules generales de Guatemala Juan Fernando Valey y Perú Eduardo Baraniarán estuvieron a cargo de estas charlas informativas. La última intervención la hizo Cheryl Martinez-Gloria, abogada de Caridades Católicas, quien brindó información práctica sobre los asuntos de migración y resolvió algunas preguntas de casos particulares.
En la sesión realizada en la parroquia Queen of Peace, monseñor Jorge de los Santos, en sustitución del obispo Rodríguez quien por motivos de última hora no pudo asistir, exhortó a los asistentes a tener esperanza “En las Sagradas Escrituras está 365 veces la frase “No tengáis miedo” recordó el sacerdote quien dijo que venía a hablarles “como un inmigrante más” y les aseguró que “siempre habrá una mano, un corazón, una casa que se llama Iglesia”.
Por su parte el cónsul de Guatemala en Denver Juan Fernando Valey recomendó no solo a sus compatriotas sino también a todos los inmigrantes tener siempre el pasaporte a la mano, evitar agresiones a la ley, mantenerse en permanente comunicación con los respectivos consulados y no caer en el pánico que puedan generar algunos rumores o manipulaciones de los medios de comunicación. También aseguró que cuando la policía de migración toca las puertas de las casas, el individuo interrogado tiene el derecho de pedir que les pase la orden de deportación.
De otro lado, Silvia Muñoz, cónsul de protección en México exhortó a sus compatriotas a llamar a la línea de protección al inmigrante CIAM: 1-855-4636-395 y alentó a los mexicanos con hijos nacidos en Estados Unidos que tramiten la doble nacionalidad de sus hijos.
 
Para el cónsul del Perú en Denver, Eduardo Barandiarán, dijo que el actual gobierno de su país ha desarrollado un plan de contingencia para desarrollar campañas informativas y difundir la importancia de que los peruanos que viven en Estados Unidos regularicen su situación. También los exhortó a que eviten cualquier situación potencial de conflicto y que mantengan el contacto con el consulado especialmente a través de su presencia en las redes sociales.
 
Cheryl Martinez-Gloria, abogada de Caridades Católicas y experta en temas de migración, dijo a los allí presentes que las cifras de deportaciones en el actual gobierno no han variado mucho que las que se dieron durante la administración del ex presidente Barack Obama. No obstante dijo a los inmigrantes a que, en caso de arresto, se nieguen a firmar cualquier documento hasta que no hablen con un abogado. También los invitó a analizar si su propio caso es aplicable para pedir asilo político en los Estados Unidos de acuerdo con las circunstancias que les permitieron abandonar su país. Asimismo, Martínez exhortó a los padres de hijos menores a preparar poderes notariales simples para poder dejar a sus hijos a cargo de alguien mayor en caso de que sean arrestados o deportados.
 

Próximamente: Andrea Polito, virgen consagrada, esposa de Cristo

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Durante el Viernes Santo del año 2012, viendo la película “La pasión de Cristo”, Andrea Polito contempló la imagen de María Magdalena al pie de la cruz acompañando a Jesús durante su agonía y muerte. Delante del Señor sufriente le preguntó: ¿qué quieres de mí? Así sintió el llamado a dejarlo todo y seguirlo, para ser la esposa de Cristo ¿Vida religiosa? fue la siguiente pregunta. Andrea, quien es enfermera de profesión y amante de su trabajo, le comentó estas inquietudes a su director espiritual el padre John Nepil. “Le describí todos los deseos que tenía en mi corazón, que quería seguir viviendo en el mundo y siendo a la vez la esposa de Cristo”. El sacerdote le presentó un camino para hacer vida ese deseo. Una vocación, hasta ese momento desconocida para ella: la de ser de virgen consagrada.

Foto de Joshua Paul Photography. Andrea Polito, postrada en el suelo en símbolo de humildad y súplica mientras los fieles recitaban el rezo de las letanías de los santos.

Andrea comenzó con un tiempo fuerte de estudio y oración y así esclareció sus dudas y tuvo la confirmación de que Dios la llamaba a seguirlo en este camino.

La consagración de una virgen es uno de los sacramentales más antiguos en la Iglesia y el cual ha resurgido después del Concilio Vaticano II. En la Iglesia primitiva, antes de que existieran las órdenes religiosas, muchas mujeres consagraban su virginidad al Señor para dedicarse a tiempo completo a la evangelización.

Vive en medio del mundo, en unión íntima con Dios, ofreciendo el don de su virginidad física a Cristo como signo de la donación total de su vida entera a Él. No se le dice “hermana”, viste de manera seglar, recatada, le debe obediencia al obispo local y lleva un anillo como símbolo de este compromiso.

Foto de Joshua Paul Photography. Andrea recibiendo de manos del arzobispo la Liturgia de las Horas, como símbolo de su unión a la Iglesia en oración por el bien del mundo.

Polito realizó su consagración el pasado 22 de julio, fiesta de su santa amiga María Magdalena, en la Catedral Basílica Immaculate Conception de Denver, en una ceremonia presidida por el arzobispo Samuel Aquila y en la que concelebraron más de 20 sacerdotes.

El Arzobispo recordó en su homilía que fue compañero de escuela del padre de Andrea hace 50 años. Destacó cómo su vocación es un testimonio en este mundo y este tiempo que una mujer opte por ser “virgen, esposa y madre” y puso como ejemplo a María Magdalena, la primera mujer en encontrar a Cristo resucitado y a quien le tenía un amor muy profundo.

La nueva virgen consagrada tiene 31 años, es original de San Diego, California. Vive en Denver desde el año 2010.  Es la menor de cinco hijos y creció en una familia católica. Confiesa que tuvo un momento de conversión durante su tiempo en High School. Luego estudió enfermería en la Franciscan University en Steubenville, Ohio. Siempre con el deseo de servir a Cristo por medio de las personas enfermas.

Hoy trabaja en un hospital de niños con cáncer y problemas en la sangre. Su misión consiste en acompañarlos y estar cercana a sus familias. Así logra ser fermento de la masa en medio del mundo.

Después de su consagración Polito se descubre muy unida a Cristo, su esposo, en la misión que Él la llama. “Como María Magdalena, apoyar a los sacerdotes, también a los apóstoles, ser un testimonio para ellos y orar por ellos. En esta arquidiócesis estamos especialmente bendecidos con sacerdotes muy buenos (también con los obispos) quiero estar cerca de ellos. Su misión es también la misión de la Iglesia”. Hoy Andrea asegura que desde que encontró su vocación (hace 5 años) su deseo de Dios “se ha cumplido más que en los 26 años precedentes”.