“Ángel de la caridad” de Denver, camino a la santidad

Investigación de los Capuchinos es clave para la causa de Julia Greeley

Una esclava libre, una sierva y quizás un día una santa – Julia Greeley no era una Denveriana común.

El 18 de diciembre, Monseñor Samuel J. Aquila, Arzobispo de Denver, presidirá una Misa especial en la que abrirá la causa de canonización de Julia Greeley, una mujer que vivió en Denver en el cambio de siglo y que fue conocida por servir a los pobres, marginados y a aquellos que pasaban momentos difíciles en la ciudad. Por ello se ganó el nombre de “Ángel de la Caridad”. Julia siempre se esforzaba por conseguir comida, ropa y otros bienes caritativos alrededor, acumulándolos en un vagón rojo, el cual llevaba a aquellos que pasaban necesidad en Denver.

A pesar de que nació en Missouri, Julia Greely pasó gran parte de su vida en Denver y era muy querida por esta comunidad. Ella fue designada como el modelo de misericordia de Denver en el Jubileo del Año de la Misericordia, y su historia ha cautivado a muchos fieles de la Arquidiócesis de Denver, incluyendo al fraile Capuchino padre Blaine Burkey, quién es uno de los que más conoce acerca de Greeley.

“Una de las cosas que más resalta de su vida es que fue una esclava, y fue tratada muy mal por su amo. Fue también maltratada por muchas otras personas, pero nunca permitió que eso fuera un obstáculo”, señaló el padre Burkey acerca de Greeley. “Ella dedicó toda su vida a cuidar de la gente, incluso de algunos que probablemente no eran tan pobres como ella”.

 

Un largo proceso

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Foto de Andrew Wright. El Padre Blaine Burkey, experto en la vida de Julie Greely y promotor de su causa de canonización.

El padre Burkey, ha dedicado los pasados cinco años de su vida a seguir las huellas de la vida de Greeley y el tiempo en el que vivió. Greeley no sabía leer ni escribir y no hay mucho material escrito sobre ella. Sin embargo, el padre Burkey persistió, indagando en libros antiguos, periódicos e incluso fragmentos de notas por más de un año y ha recopilado sus hallazgos en un libro llamado In Secret Service of the Sacred Heart: The Life and Virtues of Julia Greeley,  (En servicio secreto al Sagrado Corazón: la vida y virtudes de Julia Greeley n.d.t).

Hace algunos años, cuando este fraile se mudó a Denver, se sintió fascinado con la posible santa. Empezó a indagar en los archivos arquidiocesanos y encontró buena parte de la información, pero no tanto como esperaba. En el 2011, recuerda que fue a una conferencia del Archbishop’s Lecture Series en la que la Hermana Mary Prudence (de la Comunidad de las Hermanas de la Caridad– Sisters of Mercy), ahora miembro de la Comisión Teológica Papal del Vaticano, comentó que Julia Greeley debería ser canonizada. Él estuvo de acuerdo, pero señaló que nada pasaría a menos que alguien pudiera reunir la información necesaria.

“No sabía yo que me estaba comprometiendo a hacerlo”, dijo el padre Burkey entre risas.

Hasta la fecha, el libro “En servicio secreto al Sagrado Corazón” es uno de los trabajos más completos disponibles sobre la vida de Greeley. El padre Burkey ha liderado numerosas visitas alrededor de Denver recordando lugares importantes asociados a la vida de Julia Greeley, incluyendo su tumba en el cementerio Mount Olivet y la Parroquia Sacred Heart, donde ella asistía a Misa diaria.

La firme devoción de Greeley al Sagrado Corazón y su hambre por la Eucaristía fueron sus cualidades más virtuosas, señaló el padre Burkey a El Pueblo Católico.

“Ayunaba toda la mañana, incluso después de recibir la comunión” señaló el sacerdote,  añadiendo que “la gente le decía: ‘¿Por qué no vienes a tomar desayuno?’, a lo que ella respondía: ‘la comunión es mi desayuno’”

“La gente ha dicho desde que ella murió que debería ser canonizada”, continuó el sacerdote experto en su vida.

El padre Burkey no es el único que mantiene esta opinión, de hecho, dos días después del funeral de Greeley en 1918, el Denver Catholic Register publicó un artículo de portada escrito por Matthew Smith (quien más tarde se ordenó sacerdote y fue uno de los más reconocidos editores de dicho medio) en el cuál él escribió: “Su vida se lee como la de un santo canonizado”. Poco sabía Mons. Smith sobre cuán providenciales serían estas palabras.

En la reunión anual de la Conferencia Católica de Obispos de Estados Unidos en Baltimore, realizada en la semana del 14 de noviembre, el arzobispo Aquila presentó el caso de potencial santidad de Greeley frente a sus hermanos obispos, y ellos votaron unánimemente para que la arquidiócesis procediera con el proceso.

Aunque genera gran emoción que la causa de Greeley sea abierta el 18 de diciembre, el proceso de canonización puede tomar años, de acuerdo a David Uebbing, Canciller de la arquidiócesis de Denver y vicepostulador de esta causa. Uebbing tiene la tarea de promover la causa en Estados Unidos, empezando por Denver.

Uebbing explicó que en la Misa, miembros del tribunal asignados a la causa, serán investidos, así como los miembros de la comisión histórica, quienes investigarán su vida y develarán cualquier información sobre ella que aún no haya sido descubierta. Las investigaciones conducidas por estas dos comisiones son claves para que el proceso de la causa de Greeley avance.

“Ellos intentan examinar sus virtudes, su reputación, su santidad, así como develar evidencias que apoyen o vayan en contra de ella”, señaló Uebbing. Parte del proceso incluirá la exhumación del cuerpo de Greely para determinar en qué condiciones está y verificar que sí esté enterrada en esta arquidiócesis.

Otra parte importante del proceso de canonización es determinar si ha ocurrido algún milagro que haya ocurrido gracias a la intercesión de Greeley. Pueden ser milagros médicos u otros sucesos de orden sobrenatural. Para que una persona pueda ser reconocida como santa, la Iglesia requiere dos milagros que se obtengan rezándole única y exclusivamente al candidato (a) a ser beato o santo.

“Si algún milagro o presunto milagro son develados en el proceso, tienen que ser investigados”, añadió Uebbing.

El Gremio Julia Greeley, liderado por Mary Leisring, ha estado trabajando desde el 2011 en propagar un mayor conocimiento sobre su vida. Ellos se reúnen mensualmente en la parroquia Cure d’Ars y mantienen al día a sus miembros a través del boletín “Lil’ Red Wagon”.

Como directora del Ministerio católico de afroamericanos de la arquidiócesis, Greeley tiene un lugar especial en el corazón de Leisring, y está entusiasmada con la posibilidad de que pueda ser nombrada santa algún día.

“Ella es un modelo para mí”, señaló Leisring, añadiendo que “todos estamos llamado a ser santos, y esto nos muestra que cualquier persona puede llegar a ser extraordinaria. Para algunos de nosotros, ella ya es santa”.

Para mayor información sobre la vida de esta mujer consulte la página web www.juliagreeley.org.

 

Misa por Julia Greeley
Domingo, 18 de diciembre 8:30 a.m.
Basílica Catedral Immaculate Conception
1530 Logan St., Denver, 80203

 

Oración de Intercesión
Padre Celestial, tu sierva Julia Greeley dedicó su vida a honrar al Sagrado Corazón de tu Hijo, y al servicio humilde de tus hijos, especialmente los pobres.

Si esto va de acuerdo con tu santa voluntad, por favor concédeme este favor que ahora te pido a través de su intercesión, ________.

También pido, en el nombre de Jesús, cuyo Sagrado Corazón llenó de amor el corazón de Julia hacia todos los que conoció, que pueda seguir su ejemplo de humildad y simplicidad al amarte a ti y a mi prójimo. Amén

 

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.