87 hombres camino al sacerdocio en Denver

Mayé Agama

El camino en busca de alcanzar su mejor obra, sigue adelante. Son hombres con un don especial y con la tarea y responsabilidad de responder al llamado de Dios. Un total de 87 seminaristas han llegado al Seminario Teológico “St. John Vianney”; algunos para iniciar y otros para continuar el camino hacia su preparación como futuros sacerdotes de la Arquidiócesis de Denver. Todos ellos están más que dispuestos para embarcarse al camino de la fe y santidad; y han comenzado sus clases en un Seminario renovado.

El rector del seminario, el Padre Scott Traynor dijo sentirse muy emocionado por el número de seminaristas que llegaron este año. Dijo que “en estos tiempos y en nuestra cultura, un chico no termina en el seminario por accidente”. Y agregó que cada seminarista “tuvo que tener una experiencia con Dios, que desató algo en su corazón y  que lo llevó a seguir la formación sacerdotal… considero esto como un milagro; inesperado y hermoso”.

El Padre Traynor, recibe a los seminaristas con un mensaje de aventura: “Quiero ofrecer a los jóvenes la aventura de seguir la santidad”. “Dios te está llamando a vivir una vida de santidad, a recibir su amor y a amarlo a Él y a las personas que te rodean”, acotó.

Con ese mensaje y la nueva iniciativa de integrar dos días a la semana a la formación y apostolado en el campo, espera cumplir el propósito. Durante cuatro días los seminaristas recibirán instrucción académica, mientras que dos días serán dedicados a servir en parroquias, hospitales, prisiones, escuelas y albergues, así como en otras organizaciones católicas. “Estamos bien orientados a formar sacerdotes de una manera única para la nueva evangelización”, aseveró el Padre Traynor.

Además de recibir una excelente formación, los seminaristas disfrutarán de un recién renovado seminario. Gracias a la generosidad de los donantes, las instalaciones ahora cuentan con nuevo sistema de electricidad y calefacción, así como con ventanas de eficiencia energética, entre otras renovaciones. “La infraestructura necesitaba desesperadamente ser reemplazada y ahora está en gran forma para los próximos 70 años”, concluyó el rector.

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Por: Roxanne King

En los últimos años, el Camino Neocatecumenal, un carisma de la Iglesia Católica que tiene como objetivo dirigir a la gente a madurar en la fe cristiana, ha anunciado, durante la Pascua, la Buena Nueva de Jesucristo en plazas públicas a través de la arquidiócesis. Este año, por primera vez, el proyecto de evangelización “Great Missión” (“La gran misión”) tuvo lugar en 16th Street Mall en el centro de Denver.

Desde el inicio, hace 35 años, el 16th Street Mall ha permanecido como una de las principales atracciones para los visitantes, donde llegan tanto turistas como personas del lugar al corredor de una milla de largo, que ofrece una variedad de restaurantes, tiendas y negocios.

“Era el lugar perfecto para la Gran Misión, dijo el sacerdote de Denver Grzegorz Wojcik, original de Polonia, quien fue parte del equipo del camino en la parroquia St. Louis en Englewood, y que anunció la Buena Nueva en el centro comercial. “¡Fue estupendo…enseñar [a la gente] que la Iglesia los está buscando”! dijo el Padre Wojcik, quien hoy es el párroco de St. William en Fort Lupton. “Esto demostró que aún en Denver, una ciudad moderna, Jesucristo va hacia ellos.

El 14 de mayo, el quinto domingo de Pascua, el equipo de Great Mission llevó a cinco sacerdotes católicos, quienes ofrecieron confesiones en el centro comercial.

“Nunca he visto eso antes, que el sacramento [de Reconciliación] venga a las calles”, dijo Flora Potter, miembro del equipo de Great Mission a quien se le asignó sostener una pancarta que decía: “Confesión disponible con un sacerdote católico, HOY”.

“Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado”, dijo Potter. “Llevar el amor de Cristo a la gente en la calle ¡Pastores, que huelen a oveja!”.

“Mientras la gente leía las palabras en la pancarta, sus caras expresaban sorpresa, incredulidad, tristeza, sufrimiento, alegría, ira, dolor, deleite, disgusto y gratitud ¡Me di cuenta de que esto era verdadera evangelización!”, dijo Potter.

“Fue llevar a Dios a las calles”, añadió, “donde la gente pudiera verlo”. El padre Wojcik dijo que la experiencia le recordó escenas de las Escrituras donde la gente pasa por su vida cotidiana y de repente, Cristo aparece.

“Jesús estaba presente ahí,” dijo el padre Wojcik. “Él los estaba buscando. Estaba dando felicidad, la oportunidad de ser libres”.

A pesar de la disponibilidad abundante de los sacerdotes, el padre Wojcik dijo que solo unas 20 personas aprovecharon la confesión.

“Las pocas personas que vinieron, a pesar de las distracciones del 16th Street Mall, fueron increíbles”, dijo.

“Fue un privilegio llevar a cabo este anuncio que cambia vidas”, afirmó. “¿Cómo puedes vivir de la misma manera después de saber que Jesús está aquí en 16th Street Mall, entre las calles 16th y Champa?”.

La mayoría de los transeúntes, dijo el sacerdote, consideraron curioso y entretenido el esfuerzo de evangelización.

“Algunos se pararon por un minuto o dos”, dijo. “Muchos tomaron fotos, pero muy pocos se quedaron a escuchar. Fue un gran descubrimiento: de que Jesús es como un espectáculo, como si no lo necesitaran. No hay tiempo para Jesús, tengo que vivir mi vida”.

Lo que pudo parecer tonto para muchas personas, no lo fue para el equipo de evangelización. “Pudimos hablar con estudiantes, indigentes, veteranos viviendo en casas de refugio, gente que vive en el centro que son afluentes”.

“Gente de toda clase social pasa por ahí”, dijo Sue Van Doren, coordinadora del equipo de 13 miembros de Great Mission de 16th Street Mall, que cuenta con el apoyo de una comunidad de unas 40 personas.

“Estamos anunciando la Buena Nueva de que Dios te ama y te conoce por tu nombre”, dijo. “Hubo oración, cantos y bailes -la gente de nuestra comunidad hablaba conaquellos que estaban en la calle ¡Fue maravilloso!”.

El esfuerzo no fue para hacer proselitismo o para o hacer nuevos miembros del Camino o católicos conversos , dijo el padre Wojcik.

“Fue para mostrar el rostro de Jesucristo”, dijo. “Para anunciar el Evangelio. Fue la Iglesia presente, recordándole a la gente el amor de Dios”.

“Como un faro que ilumina a los barcos que están en el mar”, añadió, “la gente no tiene que venir [a la Iglesia], si no que necesitan ver a Cristo [para que] puedan ser salvos”.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.