25 años atrás llegó “una nueva luz a esta ciudad”

Con gratitud celebran 25 Aniversario de la fundación de las Clarisas Capuchinas en Denver

Lara Montoya

“Hace 25 años, el Señor trajo una nueva luz a Denver y a la vida de los Capuchinos. Recuerdo aquella noche del 17 de noviembre de 1988, cuando fuimos a recogerlas al aeropuerto. Llegaron diez hermanas, con gran fe, un poco asustadas de abrazar un futuro incierto, pero llenas de confianza en Dios”, señaló el Padre Bill Kraus, O.F.M. Cap., al celebrar la Misa de aniversario de las Clarisas Capuchinas.

La celebración se llevó a cabo el pasado 17 de noviembre en la Iglesia St. Patrick, junto al Monasterio de Nuestra Señora de la Luz, fundado hace 25 años por la Clarisas Capuchinas. Las hermanas recuerdan que establecer esta comunidad fue un sueño que comenzó en el Capítulo Provincial de los hermanos Capuchinos en 1986.

“Fuimos invitadas a Denver para entrevistarnos con el entonces Arzobispo de Denver, Cardenal Francis Stafford y con el Provincial de la Orden Capuchina, entonces padre Charles Chaput, O.F.M. Cap., quien después fue también Arzobispo de Denver y hoy es Arzobispo de Filadelfia”,  compartieron las hermanas Clarisas Capuchinas. “Después de un tiempo de oración y reflexión, se hizo la selección de un grupo de diez hermanas para realizar la fundación de Nuestra Señora de la Luz”, dijeron.

Así, diez de ellas salieron de su monasterio en Irapuato, Guanajuato, México, para comenzar esta aventura de fe. Una experiencia que ha estado llena de “alegrías y dolores”, según comparte la Hna. María de Cristo Palafox, quien pertenece al grupo fundador y a quien le tocó asumir la misión de abadesa de la comunidad en 1994, luego de la muerte de la Madre Josefina, la primera Abadesa del Monasterio.

“Recuerdo el día de nuestra llegada, por un lado la ilusión de un nuevo comienzo y a la vez un poco de temor por lo incierto, por llegar como peregrinas a una ‘tierra extraña’, que pronto llegó a ser nuestra tierra. Una mezcla de alegría y dolor: dejar atrás nuestras hermanas de comunidad, familia y patria y por otro lado un sentimiento de frescura, de una vida nueva, de un acoger y ser acogidas en esta nueva realidad que Dios nos regalaba, lugar donde nuestra pequeña comunidad echaría sus raíces. La alegría de ser portadoras de un carisma que no nos pertenecía, sino que nos era dado para poder llevarlo a donde el Señor nos llamara, en este caso traerlo a esta ciudad e Iglesia de Denver”, cuenta la Hna. Maria de Cristo.

Durante la celebración eucarística. El P. Kraus agradeció el testimonio fiel de las hermanas y su generoso sí a Dios y a la misión que se les ha encomendado y dirigiéndose a ellas les dijo: “En este cuarto de siglo, Dios les ha respondido de muchas maneras con muchas bendiciones y les ha dicho ‘yo nunca las olvidaré, estoy trabajando en ustedes, transformándolas en mis vírgenes puras y mis esposas amadas, por el misterio Pascual de Jesús’. Entonces como su Madre Santa Clara y en comunión con Santa Isabel de Hungría, y la Venerable María Lorenza Longo, fijen sus mentes en el espejo de la eternidad, pongan sus almas en el esplendor de la Gloria y transfórmese todas por la contemplación en imágenes de su misma Divinidad”.

Recordar es renovar
El sacerdote Capuchino, al señalar que “cada vez que recordamos también renovamos nuestro compromiso y nuestra alianza con Dios y con los demás”, invitó a las hermanas Clarisas a “mantener sus lámparas ardiendo vivamente para iluminar el rostro de Dios” y por la ocasión de este jubileo, las llamó a renovar sus votos frente a toda la audiencia.

Al recordar estos 25 años, la Hna. María de Cristo resumió este tiempo como “una experiencia de fe: caminar y creer, confiar y recibir la bondad de Dios manifestada en tantas maneras concretas, desde la persona que nos llama para agradecer oraciones escuchadas, hasta la caridad de tantos que nos apoyan con su ayuda, la misma vida en comunidad con sus alegrías y retos, o bien la hermana muerte que ha tocado ya nuestras puertas tres veces durante estos años. Este ha sido el tejido que ha formado nuestra historia”.

Por su parte, la Hna. María de Jesús Armadillo, quien también forma parte de la primera comunidad, compartió que para ella sigue vivo “el compromiso con la misión tan importante que nos encomendaron: rezar por nuestros hermanos hispanos y siempre, siempre, recuerdo esto y ahora lo renuevo en este 25° aniversario”.

Próximamente: Echoes, el nuevo álbum de Matt Maher que transmite el mensaje de la Cruz

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Pocos artistas de música religiosa interpretan con tanta pasión, convicción y sinceridad como Matt Maher. Las canciones escritas por este artista, nominado ocho veces al Grammy, se cantan en iglesias católicas y no católicas alrededor del mundo. Su último trabajo Echoes (Ecos) contiene una colección de canciones que resuenan en la situación de la cultura que vivimos hoy. Matt tuvo la amabilidad de conversar con Denver Catholic sobre significado detrás de Echoes.

DCE: ¿De dónde nace el título Echoes? ¿Esa palabra tiene algún significado especial para usted?

Matt Maher: “Es una palabra que he usado para describir de alguna manera, cómo veo la catequesis. He estado analizando el mundo a mi alrededor y todos los problemas que se desarrollan hoy, y preguntándome, ¿Cómo respondo? ¿cómo articulo mi fe en esta clase de mundo?, y ¿cómo lo hago cuando se enfrenta tanta persecución y desacuerdo? Me di cuenta de que he escrito cerca de 20 canciones, y tres cuartas partes de estas son sobre temas que afirman la fidelidad y bondad de Dios en medio de las dificultades.

Comencé el proceso de grabar el álbum en enero, y en marzo mi padre se enfermó y fue al hospital el Miércoles de Ceniza. Murió en la festividad de San José. La grabación dio un giro, ya no me preguntaba: “¿Cómo te enfrentas al mundo”, sino “¿Como te enfrentas al sufrimiento?”.

Descubrí que quería sacar una colección de canciones que realmente hablaran de esto y que pudieran dar voz a los temores, heridas, anhelos y deseos de las personas, pero también dar voz para declarar la bondad y la fidelidad de Dios, incluso cuando todo en la vida parece indicar lo opuesto”.

 

DCE: ¿Cuál es la historia detrás de la carátula del disco?

Matt Maher: “Siempre me he sentido atraído por las palabras y por su significado. He estado pensando mucho en el 500 aniversario de la Reforma Protestante este año, y la palabra “protesta” viene del latín protestari, que significa “testificar”. Estaba buscando una imagen que de alguna manera describa la condición del mundo en el que nos encontramos. La imagen para mí es perfecta porque representa muchas cosas: la humanidad atrapada en su frágil condición, la posibilidad de cada persona, ahora con la tecnología, y la capacidad de pararse en una plataforma improvisada cada minuto y llamar la atención sobre alguna cosa. En el proceso de realizar las grabaciones, me di cuenta de que la mitad de las canciones eran sobre la Cruz como nuestra fuente de salvación, pero también como un signo de solidaridad con el mundo; esta idea de Dios levantando a su propio Hijo como una protesta en contra de la muerte misma. Finalmente la carátula se convirtió en todas esas cosas. Ha sido interesante porque la gente me pregunta sobre la carátula y sobre lo que significa, y yo prefiero preguntarles, “¿qué crees que significa?”.

DCE: ¿Qué elementos han influenciado su cambio y estilo a lo largo de los años?

Matt Maher:  “Uno crece como persona y como artista. Es chistoso porque la gente siempre me dice que mi música tiene un sonido, y siempre me siento como si aún estuviera buscando eso. Mi padrastro me dijo una vez: “Escribes muchas canciones sobre la fe, pero me gustaría escuchar alguna canción que provenga de tu fe”. Son dos cosas diferentes, y me he dado cuenta de que, para mí como compositor, eso es algo en lo que intento crecer”.

DCE: Sabemos que tuviste un encuentro con el Papa Francisco durante el verano ¿Como fue esta experiencia?

Matt Maher: “Estaba con un grupo de personas que son parte de un ministerio llamado Juan 17, un movimiento que comenzó entre líderes católicos y protestantes. El objetivo central [del movimiento] es que los líderes católicos y protestantes deberán encontrar tiempo para reunirse, partir el pan, para vivir el compañerismo y empezar a rezar juntos con la esperanza de comprenderse mutuamente y ver dónde está el otro; desarrollar una relación en la que no nos reconozcamos solo por el nombre, sino que veamos a cada uno como nuestro hermano.

Fue un encuentro increíble. Rezamos juntos, cantamos juntos, y simplemente me quedé observando.

Este encuentro se realizó durante el tiempo libre del Papa, no estuvo en su calendario oficial. Estuvimos casi dos horas [con él], y mucha gente que estuvo ahí dijo que nunca antes había visto algo así en sus visitas a Roma.

La mayoría de las preguntas que se hicieron fueron acerca de liderazgo: ‘Santo padre, ¿cómo lideraría su congregación en medio de la tensión política que existe en los Estados Unidos?’. Nos dio una respuesta muy profunda. Habló sobre cómo debemos permitirnos estar en el lugar de la tensión, porque es ahí donde el Espíritu Santo mueve tu corazón. Dijo que en los tiempos de Jesús también había tensión. En cuanto a la catequesis, él dijo dos cosas sencillas: La primera, inculcar el deseo de compartir y cómo eso es una virtud para toda la vida. Y la segunda, dijo: “enseñen a los niños a cantar alabanzas a Dios”, porque así tendrán una relación con Él para el resto de sus vidas, pues esta es la mejor oración porque se hace sin interés. Siempre sentí que para mí como compositor de música religiosa que la razón por la cual compongo es para llevar a la gente a un lugar donde se queden sin palabras, y se sientan atraídos a un lugar de contemplación. Cuando dijo esas palabras, “es oración sin interés propio”, el Espíritu Santo trajo a mi mente la imagen de cuando yo era joven y soltero, cantando canciones religiosas y tratando de componer para Dios, pero haciéndolo porque amaba hacerlo. Sentí que esto fue una afirmación del Espíritu Santo.

Echoes está disponible en stream y a la venta.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza y adaptado por Carmen Elena Villa.