30 años del Día del Niño en Saint Cajetan

Con una misa muy emotiva oficiada por el Padre Lorenzo Uribe Morales, es que dio inicio la celebración de El Día de Niño 2016, en la parroquia de Saint Cajetan. En esta esta ocasión con un mayor festejo ya que se cumplieron 30 años de estar celebrando esta fiesta ininterrumpidamente.

Luego de terminar la tradicional misa del  domingo, los feligreses fueron dirigidos al salón de la iglesia, allí dentro los esperaba una decoración colorida con muchas piñatas, y con música de tono infantil dedicada especialmente a los chiquillos.

“Los niños estuvieron muy contentos”, dijo muy emocionada Linda Sosa, coordinadora general del evento quien a su vez recordó que hace 30 años, cuando nació la idea de celebrar a los niños, solo asistieron 15 pequeños , mismos que eran estudiantes de catecismo de la iglesia. La misa fue oficiada en ese año, y años siguientes por el Padre Tomas Fraile (q.p.d).

En esta ocasión un total de 500 niños acompañados de sus familias se reunieron en el salón de la iglesia para celebrar su día. Hubo  payasos, juegos, caramelos y un sinfín de actividades educativas que mantuvieron a los pequeños con una sonrisa constante.

Antes de dar comienzo al programa, se presentó Linda Sosa para introducir a Carlos Rauseo, presentador de deportes de Telemundo, como maestro de ceremonias. Carlos, tomo unos minutos para motivar al público a entonar las mañanitas para la coordinadora que estaba de manteles largos celebrando su cumpleaños.

El grupo de baile folklorico de la Escuela de Guadalupe fueron quienes abrieron el evento presentando  diferentes bailes típicos de México y Costa Rica, dirigidos por la maestra Silvia Gutiérrez y la Sra. Martha Tienda.

Luego, la voz angelical de Nalia Gallegos, estudiante de cuarto grado de la Escuela CMS, hizo que los asistentes gritaran de emoción cuando vestida con su traje de charro entonaba la canción “La de la Mochila Azul”.

Durante el transcurso de la fiesta, los niños tuvieron la oportunidad de visitar diferentes estaciones en donde se les enseño desde cómo elaborar dulces de mazapán, hasta robótica para niños. También aprendieron a plantar semillas en masetas pequeñas que pudieron llevarse con ellos a casa.

Experimentaron como hacer flores, diseñar marcos para fotografías , practicaron tejido y tuvieron la oportunidad de entrar en el concurso de dibujo, Arte Música y Fe.

El evento contó también con la entrega de premios a los pequeños ganadores del concurso “Este es mi México” del Consulado General de México en Denver. Además,  con el fin de motivar a los pequeños a ser buenos ciudadanos, se dio una entrega de reconocimientos a diferentes líderes comunitarios por su labor prestada a la comunidad hispana.

Próximamente: La ballena de la muerte

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.